Xuan Zhang: la Historia del monje chino que viajó a la India, parte 3

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Pese a su tristeza por no haber podido visitar Ceilán, Xuan estaba satisfecho. Había logrado lo que ningún hombre antes que él había hecho: visitar los lugares originarios del budismo y conocer de primera mano los textos sagrados que esta religión había producido. Estaba listo para volver a su natal China y compartir sus enseñanzas.

Sin embargo, antes de poder volver a China tendría que hacer algunas paradas, pues había adquirido compromisos durante su viaje.

Y así, pronto retornó a la Universidad de Nalanda

Nalanda y Assam

En Nalanda Xuan aprovechó para reencontrarse con su buen amigo y mentor Silabhadra, con quien estudió de nuevo una temporada superior a un año. Sin embargo, sabía que se acercaba la hora de la despedida.

El momento llegó cuando recibió una invitación del Rajá Bhaskara Kumara, quien lo invitó a sus dominios a debatir sobre el budismo y la existencia de lo divino. No duraría mucho tiempo allí, pues pronto sería convocado por Harsha, el último de los grandes reyes budistas de la India, a pasar una temporada en la capital del reino de Assam.

Harsha

Este soberano, pese a ser uno de los más fieles seguidores del budismo en todo el subcontinente indio, no había roto relaciones con los brahmanes y los sabios hinduistas y gustaba de organizar debates en los que todos eran libres de dar sus opiniones y demostrar qué tan ciertas eran las verdades que clamaban.

En el reino de Assam, bajo la tutela de Harsha, Xuan encontró quizás a su más grande seguidor y confidente. El Rey quedó rápidamente impresionado por los conocimientos del sabio chino (que brilló en la Asamblea) y le brindó los máximos honores, molestando con ello a los brahmanes que habían sido prácticamente humillados.

Poco después sería quemada una estatua de buda erigida por el mismo Xuan y varios hombres atentarían (sin éxito) contra la vida del rey. Se trataba de estos mismos brahmanes, molestos por el resultado de la asamblea. En lugar de ejecutarlos, el rey Harsha los condenó al exilio, lo cual se consideraba en aquel tiempo una condena peor que la muerte (pues implicaba vivir más allá de las fronteras de la India, en tierras impuras).

Posteriormente, Xuan fue testigo de una Kumbhamela, una peregrinación realizada cada 12 años por los fieles del hinduismo e hizo la primera reseña histórica de la misma de la que tenemos conocimiento.

En total, el budista chino duraría aproximadamente un año en los dominios del rey Harsha (habiendo arribado en los primeros días del año 643 y planeando su retorno en los primeros del 644). Pronto, sin embargo, comenzó a pensar en su misión y pese a los ruegos del rey decidió que ya era hora de retornar a China.

Retorno

Pese a su decepción, el rey Harsha no era un hombre obsesivo ni rencoroso y brindó a Xuan un séquito considerable para que lo acompañase en su viaje y se asegurara de que llegase a buen término. Y así, hacia principios del año 644 Xuan comenzó su retorno a China.

Vale la pena mencionar que durante su viaje ocurrió un pequeño accidente en el cual se perdió un grupo de unos 50 manuscritos y algunas semillas que llevaba a China (todos ellos hundidos en el Indo). Así mismo, se encontró con el Rey de Cachemira que al enterarse de que no volvería a su reino decidió salir a su encuentro y hablar con él una última vez. Parece ser que buscaba su consejo… y un posible apoyo de China contra las tribus turcas que ocasionalmente atacaban su reino.

Mapa que ilustra los viajes de Xuanzang

En total fueron 20 caballos, 657 textos budistas y 150 reliquias (además de un abundante séquito de personas) los que retornaron por el camino por el que habían marchado a China. Rumores de su llegada se adelantaron y el Emperador organizó una grandiosa celebración a su retorno. Sin embargo, el monje rechazó todos los honores y dedicó el resto de su vida a traducir textos budistas al chino.

En total, fueron 74 los textos que tradujo a su idioma. Muchos de ellos desaparecieron de la India y sólo han llegado a nuestros días gracias a la labor del monje. Así mismo, escribió una extensa obra llamada “Viaje al oeste de la Gran Dinastía Tang” a petición del Emperador que se ha convertido en el principal libro para el estudio del Medioevo temprano en India y las estepas de Asia Central.

Pese a rechazar todos sus ofrecimientos, el Emperador siempre tuvo a Xuan en gran aprecio y le permitió y apoyó en su trabajo, favoreciendo así la expansión del budismo en China. El sabio trabajaría toda su vida, enseñando a los jóvenes y traduciendo las obras, y moriría finalmente en el año 664 habiendo cumplido su misión en el mundo. El budismo en el Lejano Oriente no habría sido el mismo de no ser por él.

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Imágenes: 1: tripadvisor.com, 2: silk-road.com, 3: worldkings.org

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Bibliografía

El pensante (4 febrero, 2017). Xuan Zhang: la Historia del monje chino que viajó a la India, parte 3. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/xuan-zhang-la-historia-del-monje-chino-que-viajo-a-la-india-parte-3/