Wojtek, o el oso soldado de Polonia

Hechos insólitos, Historia, Personas sorprendentes

Cuando cachorro, el oso era muy cariñoso con los soldados

Animales en la guerra

A lo largo de la Historia todo tipo de animales han acompañado a los hombres a la batalla. Desde los poderosos caballos, camellos y elefantes, usados para destruir las filas enemigas, hasta criaturas más pequeñas pero igualmente importantes como las palomas mensajeras o los perros de combate.

Y entre los animales también había aliados inesperados, como las hormigas que en varias contiendas en los países tropicales eran usadas como arma silenciosa para debilitar al enemigo antes de la batalla. Los mosquitos y otras plagas transmisoras de enfermedades también hicieron su parte en muchos lugares, en particular cuando los ejércitos europeos atacaban zonas tropicales. Pero un Oso en el frente… eso no es algo que se haya visto muy regularmente.

El niño y el oso

En los tiempos de la Segunda Guerra Mundial pocos países tuvieron un destino más cruel que el de Polonia. Su ejército sufrió primero a los alemanes y luego a los soviéticos y cualquier esperanza de independencia y autonomía murió luego de la guerra. Sin embargo, durante el conflicto el ejército polaco luchó con valor.

Y uno de sus soldados resultó ser nada más que un oso pardo.

Los soldados muchas veces llevan animales al frente o los adoptan de entre los escombros de la guerra. Supongo que el hecho de cuidar de algo que perdió todo ayuda a lidiar con aquel horrendo escenario que es una batalla. Sin embargo, en ocasiones las cosas no salen como lo esperan… sino mejor.

Wojtek fue un oso pardo de unos 8 meses de edad capturado por un niño que lo recogió de una cueva luego de que unos cazadores mataran a su madre. El osezno estaba en muy mal estado y a duras penas podía mantenerse en pie, pero el niño le dio algo de agua y lo cargó en su mochila.

Aquel mismo niño se encontraba en las montañas de Irán caminando con su nuevo amigo cuando se cruzó con una división del ejército polaco. Sí, del ejército polaco.

Resulta que algunos años antes la URSS había negociado con el gobierno polaco en el exilio que los soldados y civiles supervivientes fueran evacuados de la región. Stalin los llevó a las estepas asiáticas y prácticamente los abandonó allí, donde muchos perecerían por el invierno. Los supervivientes de los más de 60.000 hombres y mujeres viajarían a través del Caspio para encontrarse con el ejército británico en las costas de Irán y de nuevo volverían al frente si así lo deseaban. Así encontraron los polacos el oso.

Wojtek

El niño no quería entregarlo, pero los hombres le ofrecieron chocolates, latas de alimentos y finalmente un bolígrafo que se convertía en navaja y que terminó por convencerlo. Los soldados, entonces, adoptaron al oso y lo bautizaron Wojtek.

Le dieron leche condensada diluida en un biberón y el animal pronto se quedó dormido junto a un soldado (Piotr) al que buscaría a partir de entonces siempre para dormir. Los hombres siguieron entonces su marcha cargando al que habría de convertirse en uno más del pelotón.

Con el tiempo se volvería más grande que cualquiera de ellos

El oso pronto se volvió muy querido y comenzó a aprender a comportarse como soldado. Se erguía en los desfiles, viajaba sentado en los vehículos e incluso adquirió una afición particular por la cerveza. Sin embargo, hasta la batalla de Monte Cassino, el oso no pasó de ser un acompañante.

En este escenario los aliados se encontraban atrancados en una zona montañosa, llena de abruptos y empinados caminos por los que debía trasladarse la munición, los alimentos y todo lo requerido por los soldados. Dicho trabajo se realizaba a veces por los hombres y a veces, cuando era demasiado pesado, por mulas.

Un día Wojtek, al ver el esfuerzo de sus compañeros, se irguió y trató de alcanzar las cajas. Todos los que con él estaban entendieron su gesto como una manera de decir “déjenme, esto puedo hacerlo yo”, y le pusieron una de las cajas en la espalda. De inmediato, el oso partió montaña arriba, llevando las municiones requeridas.

Fueron los polacos quienes lucharon más bravamente en este lugar y sería polaca la bandera que ondeara sobre la abadía capturada. Y Wojtek (que por cierto se pronuncia “voi-tec”) sería uno de los más condecorados, pues su gran esfuerzo evitó que los soldados en el frente perdieran la esperanza y la posibilidad de combatir. Pese a las explosiones y el sonido silbante de las balas, el oso siempre siguió, incólume, haciendo su trabajo.

Cuando los polacos llegaron a Glasgow, en Escocia, fueron recibidos como héroes. Pero nadie llamó más la atención que Wojtek, quien desfilaba con sus compañeros por medio de las calles. El oso recibió todos los honores que podía recibir un animal en este periodo.

Wojtek se convirtió en la insignia de aquel pelotón polaco

Posteriormente sus compañeros le consiguieron un lugar cómodo en el Zoológico de Winfield Park, esperando que pasara allí sus últimos días. Con visitas constantes, el oso parecía estar contento, pero a medida que estas se hicieron menos recurrentes el animal comenzó a mostrar signos de aburrimiento. No era para él – criado en medio de la guerra – un entorno tan absolutamente aburrido. Moriría en 1963, a sus 22 años de edad, y se le haría una ceremonia a la que asistirían muchos de sus compañeros.

Y así terminó la historia de Wojtek, el Oso Soldado.

Imágenes: 1: culture.pl, 2: taringa.net, 3: wikipedia.org.

Wojtek, o el oso soldado de Polonia


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