¿Vendrá la carne del futuro de un laboratorio?

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Esta albóndiga creció a partir del cultivo de células y no involucró la muerte de ningún animal

Carnívoro

En vastas regiones y culturas el ser humano se caracteriza por un apetito mayoritariamente carnívoro. Regímenes alimentarios basados en el consumo de proteína animal son comunes en América (principalmente América del Norte), en varias regiones de Asia y en las zonas costeras donde el pescado ofrece una fuente barata y segura de nutrientes y calorías.

Pero en cualquier caso, el consumo mundial de carne – y sobre todo de carne de res – ha ido en aumento en los últimos años. Esto se debe ante todo a un incremento en regiones como India o China, tradicionalmente entregadas al consumo de alimentos vegetales, más que a los países tradicionalmente carnívoros.

…o vegetariano

Sin embargo, de la mano con esta tradición hay otra, radicalmente opuesta, que defiende a capa y espada el consumo de vegetales y rechaza el uso de los animales para beneficio de los seres humanos. Los argumentos a favor del vegetarianismo son muy variados, pero pasan esencialmente por uno de dos filtros:

Uno de dos, el sufrimiento innecesario que se le impone a los animales para sostener un capricho humano. Seguramente la mayoría de los vegetarianos han sido conmovidos por los relatos de las granjas de producción intensiva en las que los animales son tratados como poco más que objetos y sufren tratos inhumanos: en estos casos, a veces aceptan consumir carne de un animal criado con ciertos estándares y cuya muerte no sea innecesariamente cruel, aunque algunos consideran que cualquier muerte es inaceptable.

Dos de dos, la producción de carne – en particular de res, en menor medida cerdo y cordero y en mucha menor medida pollo – consume una cantidad impresionante de agua y recursos, convirtiendo a las vacas en un costoso bien en términos ambientales.

Pero ¿y si la carne pudiera crecerse en un cultivo, como las verduras? Para muchos, que están en contra de la producción de carne pero disfrutan consumirla, esta solución parece más que viable.

Y es precisamente lo que parecen haber logrado un equipo de científicos de la empresa Memphis Meats.

El equipo de Memphis Meats

“Carne sin dolor”

Lo que Memphis Meats ofrece a sus clientes es, precisamente, “carne sin dolor”: un producto idéntico a la carne pero producido en un laboratorio a partir del crecimiento de células en un ambiente propicio. Recientemente parecen haber dado avances importantes, pues cada vez el resultado se asemeja más a la carne original.

Por supuesto, es prácticamente imposible hacer crecer un filete o una chuleta en un plato Petri, pero es posible obtener una carne con sabor y textura semejantes a las de una hamburguesa o una albóndiga. Memphis Meats es solo una de las empresas que está buscando la creación de este producto, pero por ahora parece que es la más adelantada.

Uma Valeti, director ejecutivo de la empresa y líder del equipo de científicos, asegura que su producto no solo es más saludable que la carne ordinaria – es molecularmente idéntica, pero tiene menos grasa – sino que su producción cuesta hasta un 90% menos agua y nutrientes… además, claro, del plus asociado a no estar vinculada con la muerte de animales.

Para muchos, tener carne salida de un laboratorio suena enfermo, casi inhumano, pero para otros es la solución que llevaban décadas esperando: un producto con el mismo sabor de la carne pero que no involucra muerte y tiene un impacto medioambiental muy limitado.

Aquí está la página de la empresa, que muestra un video (en inglés) promocionando su producto. Hay que admitir que la albóndiga se se bastante apetitosa.

Fuente de imágenes: 1: meatpoultry.com, 2: memphismeats.com

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