Un estudio matemático demuestra por qué no pueden existir muchas Teorías de la Conspiración

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Conspiración

Uno de los temas más recurrentes en estas páginas es, precisamente, el de las Teorías de la Conspiración. Es fácil comprender por qué: pocas cosas apasionan más que aquellas que se ocultan, deliberadamente, a los profanos. Las Teorías de la Conspiración, por su naturaleza, fascinan a los hombres.

Lo difícil, claro, es determinar cuándo son ciertas y cuándo no (porque, por mucho que queramos, no todas pueden serlo). Por su misma naturaleza, muchas de estas teorías terminan por desaparecer sin que sepamos si fueron ciertas en algún momento, si siguen existiendo o si sencillamente siempre fueron un invento. Más fácil nos queda determinar el alcance de una conspiración revelada, aunque siempre queda la duda de que su misma revelación haya sido parte del plan.

Con miras a simplificar esto, un físico de la Universidad de Oxford – el Doctor David Grimes – decidió analizar el comportamiento de una conspiración y determinar su posible alcance. Los resultados son bastante interesantes y ayudan a poner en perspectiva lo que sabemos – o lo que creemos que sabemos – acerca de este apasionante tema.

El análisis                                           

El modelo de Grimes es bastante simple y busca sencillamente determinar la posibilidad de que una persona, en un círculo cerrado, revele secretos de la conspiración que se busca mantener.

Para hacerlo, Grimes comenzó a estudiar casos de conspiraciones que terminaron por salir a la luz – el escándalo reciente de la NSA, los experimentos de Tuskegee y un escándalo vinculado a la muerte de inocentes por causa del FBI – para calcular el número de personas involucradas y la probabilidad de que una de ellas revelara el secreto. Sus resultados fueron interesantes porque indicaron que esta probabilidad es, de hecho, bastante baja.

El primer experimento tenía aproximadamente 36.000 personas vinculadas y fue espectacularmente revelado por Edward Snowden luego de 6 años. El segundo tuvo unos 6.700 involucrados y se reveló en cuestión de 25 años. El tercero, con apenas 500 involucrados, se reveló también en 6 años.

A partir de estos análisis el físico realizó un modelo en el que se calcula la probabilidad de que una conspiración permanezca en las sombras a partir del número de personas involucradas y del tiempo que va pasando. Luego, aplicó este modelo a 4 teorías de la conspiración muy conocidas.

El alunizaje es uno de los temas más polémicos en términos de una posible Conspiración

Los resultados

Las conspiraciones elegidas fueron: el falso aterrizaje en la Luna, el supuesto fraude del cambio climático, la conspiración de las vacunas y la posibilidad de que las farmacéuticas estén escondiendo la cura contra el cáncer. Las conclusiones fueron las siguientes:

En vista de que el alunizaje requirió la intervención de unos 411.000 empleados de la NASA, de acuerdo con el modelo debería haber salido a la luz en un máximo de 3 años y 8 meses. El supuesto fraude del cambio climático, que involucraría a unos 405.000 investigadores y miembros de innumerables instituciones, debería haber sido revelado en un tiempo semejante.

Por su parte, la conspiración de las vacunas tomaría un máximo de 34 años (con 22.000 miembros de la OMS vinculados al secreto) y la conspiración del cáncer, que involucraría a más de 700.000 personas, en 3 años.

Por su parte, el Dr. Grimes aseguró que una conspiración que quiera superar un siglo sin ser revelada no debe contener, en ningún momento, más de 125 conspiradores.

Comentarios

El estudio del Dr. Grimes es fascinante, y no cabe duda de que nos permite comprender mejor el funcionamiento de las Teorías de la Conspiración y las condiciones bajo las cuales puede surgir. Sin embargo, hay algunas cosas que pueden agregarse.

En el caso del alunizaje, el hecho de que 411.000 personas trabajaran en la Agencia no significa nada, pues muchos de ellos podrían haber sido engañados. La conclusión es precipitada y habría que conocer a profundidad el funcionamiento del proyecto para determinar la posibilidad de un fraude. Así mismo, en el caso de las farmacéuticas, es posible que solo unas pocas guarden el secreto, o incluso que sea una única empresa con un puñado de empleados (en este caso, habría que explicar más bien por qué guardan el secreto).

Por su parte, las otras dos conspiraciones (vacunas y cambio climático) me parecen un excelente ejemplo de espacios en los que difícilmente podría surgir un gran secreto pues los datos están al alcance de miles de investigadores y cualquiera podría replicar un experimento por su cuenta para revelar efectos indeseados o posibles errores. En este caso sería mucho más difícil engañar a la población “involucrada”, y seguramente estos ámbitos no contengan conspiraciones a gran escala.

Resulta interesante analizar en qué contextos una pequeña población puede mantener un secreto y engañar a sus subordinados. El escenario empresarial, sin lugar a dudas, es uno de ellos, pues una organización pensada para el engaño sólo tendría que recargarse en algunas decenas de técnicos para falsear datos con los cuales trabajarían los demás empleados. Las agencias independientes al interior de los gobiernos (como la CIA) también se prestan para este tipo de situaciones, pues su jerarquía impide que haya una verdadera revisión de los asuntos. Los ejércitos son otro escenario idóneo para este tipo de situaciones.

Ahora, qué tan posible es que un grupo minúsculo de personas (del orden de los cientos) gobiernen el mundo, bueno, eso me lo dirán ustedes.

Fuente de imágenes: 1: yournewswire.com, 2: bbc.com, 3: thedailysheeple.com

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