Un científico ruso confía en que una antigua bacteria le permitirá vivir para siempre

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La bacteria hallada en el permafrost siberiano

Permafrost es el nombre con el que se designa a la capa helada que cubre el suelo en varias regiones del mundo, principalmente en el norte de Eurasia y Norteamérica. Hoy, gran parte de este permafrost se está descongelando lentamente revelándonos secretos que han permanecido helados por centenares de miles, incluso millones, de años.

Uno de los hallazgos más interesantes (que quizás merecería un espacio propio) fue el de una bacteria que llevaba 3.5 millones de años enterrada en el hielo. Parece ser que el hallazgo no fue fortuito: se trata de una criatura que abunda en estas regiones de Siberia a pesar de su antigüedad: muchos afirman que son millones las bacterias enterradas en el permafrost que comienzan a reproducirse apenas salen al medio ambiente.

Pero más que su asombrosa duración en el hielo, lo interesante parece ser que la bacteria no pareció envejecer o tener problema alguno para sobrevivir la sorprendente cantidad de 3,5 millones de años en el hielo. Y que según uno de los científicos que la descubrió, parece mostrar propiedades muy interesantes e incluso transmitirlas a los organismos que infecta.

¿La Bacteria de la Eterna Juventud?

El Químico Anatoli Brouchkov no se inyectó la bacteria apenas la encontró. Primero se dedicó a analizarla y se sorprendió por la manera en que sus proteínas parecían sanar y pervivir al paso del tiempo.

Pronto comenzó a inocularlas a plantas y ratones hembra en su laboratorio y los resultados lo dejaron completamente anonadado: las plantas se recuperaban de heridas que de otra manera serían mortales y los ratones comenzaron a tener camadas a pesar de haber superado ya la edad máxima para ello. Antes del experimento, cabe aclarar, no podían tener descendencia.

¿Había encontrado Brouchkov el secreto de la eterna juventud? Para saberlo había que realizar una gran cantidad de análisis y pruebas… y el químico no estaba dispuesto a esperar. Decidió inocularse a sí mismo poco tiempo después de ver los resultados sobre otros seres vivos. Ya el destino decidiría qué sería de él.

Hoy, dos años después, no muestra signos que indiquen algún tipo de daño y dice con orgullo que no se ha enfermado en este periodo. El químico también insiste en que su resistencia y su concentración han aumentado, aunque esto podría ser un efecto placebo.

En cualquier caso resulta muy interesante el descubrimiento y se esperan muchas cosas de las supuestas “Bacterias de la eterna juventud” (que por cierto, fueron bautizadas “Bacilo F”). Y aunque hasta el momento nadie parece haberlo mencionado, no cabe duda de que las bacterias podrían perfectamente ser el agente de un eventual surgimiento de una plaga de zombies. ¿No creen?

Fuente de imagen: cdn.images.express.co.uk

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