Toxinas en nombre de la Patria: Kamera el Laboratorio secreto de venenos de la URSS

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Una de las imágenes que tenemos del laboratorio

El poder de las toxinas

De manera sorprendente, vivimos en un mundo en el que las sustancias químicas han perdido mucha de su magia. Algunas de las “estrellas” de la investigación psicotrópica son hoy poco más que actores en las fiestas de electrónica (y de todo tipo), y su producción resulta ilegal. Otras se han convertido en actores olvidados: pese a que el ejército de los Estados Unidos aún almacena gas mostaza y semejantes no se ha vuelto a usar en la Guerra desde hace un siglo.

La razón es simple: dichas armas fallaron. Aunque útiles para sembrar el terror, llevan a la muerte innecesaria de miles de personas no involucradas en el conflicto y, ante todo, pueden terminar por dañar a los propios soldados. Es cierto que en muchas ocasiones las vidas de los soldados y los civiles no son más que números en una hoja para los señores de la guerra, pero este tipo de eventos pesan al restar apoyo a un bando y minar la moral de las tropas. Las armas químicas no se abandonaron por razones puramente humanitarias.

Sin embargo, hay otro tipo de armas químicas, más específicas, más orientadas al daño selectivo que a la destrucción masiva. Se trata de los venenos, que en tiempos de guerra pueden ser tan útiles como la más letal de las bombas. Y a los que los soviéticos parecen haber dado una considerable importancia.

Mientras los británicos y los estadounidenses se encargaban de realizar todo tipo de experimentos ilegales con soldados y prisioneros en Porton Down, los soviéticos construían su propio laboratorio de experimentación: Kamera.

Kamera

También conocido como Laboratorio 1 o Laboratorio 12, Kamera (que significa simplemente “la Cámara” en ruso) fue un laboratorio dedicado a la creación de venenos potentes, de drogas capaces de nublar la visión y destruir al individuo… cuando no de asesinarlo directamente.

Lamentablemente, el proyecto no se realizó de manera abierta y, al contrario que en occidente, no ha habido una investigación que revele al público los alcances que tuvo (y sigue teniendo) este tipo de investigaciones. Por lo tanto apenas si podemos seguir una serie de pistas y tratar de comprender que tan lejos llegaron los soviéticos en este macabro proyecto.

Los orígenes del proyecto

La historia de Kamera comienza en 1921, cuando una joven república bajo la dirección del prestigioso líder bolchevique Vladimir Lenin decide crear su primer laboratorio con el objetivo de crear nuevos y más potentes venenos. En aquel entonces será bautizado como “Oficina Especial” y trabajará bajo la dirección del profesor de medicina Ignatii Kazakov.

Poco se sabe de su desarrollo temprano en la década de los 1920’s. En aquel entonces el gas mostaza acababa de mostrar su letalidad durante la Gran Guerra y es de esperarse que los soviéticos se encontraran analizando productos que pudieran competir con éste. Para 1926 el líder del proyecto ya es otro: Genrikh Yagoda, un importante personaje político.

En 1930 tenemos la primera aparición confirmada del proyecto. El entonces líder del movimiento Unión Rusa Militar, general Alexander Kutepov, será secuestrado en París y morirá de un ataque cardiaco debido a la sobredosificación de una droga. O al menos, eso afirmaron los soviéticos, ya que el hombre jamás volvió a aparecer. De acuerdo con las fuentes de la URSS esta fue la primera vez que se usó uno de estos productos en una víctima.

Alexander Kutepov

En 1937 el proyecto vuelve a aparecer. Se encuentra ahora bajo la dirección del prestigioso bioquímico Grigory Mairanovsky, y será el encargado de sedar y secuestrar a otro líder del movimiento contra los bolcheviques: Evgenii Miller, quien será abducido en París y fusilado en la Unión Soviética.

En aquel momento el objetivo del proyecto había cambiado. Ya no se trataba del desarrollo de armas químicas, sino de la creación de venenos más y más potentes: invisibles, incoloros, insaboros, debían asesinar en silencio y sin dejar rastro alguno. Muchas de las víctimas, sin embargo, no morirían a manos de algún espía, sino que serían sacrificados en el laboratorio en nombre de la Ciencia y de la madre Patria.

La Guerra y la Posguerra

En 1947 vino la muerte que sería seguramente la más célebre en la historia del proyecto. El espía soviético Cy Oggins, quien parece haber sido siempre leal al régimen, habría de ser arrestado y condenado a 8 años de prisión en 1939. En 1947, a punto de terminar su condena, habría sido trasladado al Laboratorio 1 (Kamera) donde Mairanovsky le habría inyectado curare, una sustancia letal que se tarda de 10 a 15 minutos en matar. El mismo destino, aquel mismo año, le esperaba al arzobispo de Theodore Romzha de la Iglesia Católica Ucraniana.

Tras la Guerra, el rastro del proyecto comienza de nuevo a perderse. Muchos consideran que fue realmente este laboratorio quien se encargó de la muerte de Joseph Stalin, un hombre que algunos consideraban loco en sus últimos años y que se temía, involucrara a la URSS en un conflicto nuclear antes de morir. También se afirma que el laboratorio estuvo detrás de la muerte de Georgi Dimitrov, líder comunista de Bulgaria.

Pero la última muerte confirmada del proyecto fue la del escritor búlgaro disidente Georgi Markov, quien fue asesinado usando un pequeño balín propulsado desde una sombrilla: fue el laboratorio el que realizó todo el proyecto a petición del gobierno de Bulgaria. Esto ocurrió en 1978.

Georgi Markov, asesinado por el Proyecto

¿Siguen investigando?

Lo más perturbador del asunto es que no hay pruebas que indiquen que la actividad alguna vez se clausurara. Parece ser que las autoridades de la Unión Soviética no lo hicieron, como tampoco los presidentes de la posterior Federación Rusa, y que el infame laboratorio continúa haciendo de las suyas. Es fundamental mencionar aquí el caso del antiguo miembro de la FSB y enemigo de Putin Aleander Litvinenko quien murió tras ingerir polonio en Londres en el 2006. Y el candidato ucraniano pro occidental VIctor Yushchenko fue envenenado en 2004, aunque afortunadamente sobrevivió. Solo en la última década hay al menos 4 casos de envenenamientos políticos en Rusia o que involucran a personajes de este país… normalmente, todos opuestos al gobierno.

Y con el problema que hay para acceder a los archivos soviéticos (y rusos) lo más seguro es que pase otro siglo antes de que seamos capaces de determinar qué está pasando realmente en aquel laboratorio.

Fuente de imágenes: 1: carillonregina.com, 2: thehindu.com, 3: upload.wikimedia.org

Toxinas en nombre de la Patria: Kamera el Laboratorio secreto de venenos de la URSS

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Bibliografía

El pensante (29 octubre, 2015). Toxinas en nombre de la Patria: Kamera el Laboratorio secreto de venenos de la URSS. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/toxinas-en-nombre-de-la-patria-kamera-el-laboratorio-secreto-de-venenos-de-la-urss/