¡Temed a Suecia! La historia de los imbatibles soldados Carolinos y la Marcha de la Muerte

Vikingos

Cuando hablamos de la historia de los países del norte (Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca, principalmente) lo primero que viene a la cabeza de la mayor parte de las personas son los vikingos. Estos temibles guerreros partieron de las tierras heladas para asolar por 300 las costas europeas, llegando incluso al Mediterráneo y combatiendo y derrotando a los poderosos ejércitos musulmanes que en este periodo atacaban las costas cristianas del Mar Interior.

Luego de la pacificación (y cristianización) de los vikingos, poco se habla del norte. Se sabe que se crearon monarquías, tuvieron guerras, y eventualmente se convirtieron en países con altísimos niveles de vida y un extraño sistema socialdemocrático que por alguna razón funciona muy bien. Pareciera que la tradición militar se hubiese perdido con los vikingos.

Pero en verdad los ejércitos de Suecia fueron los más temidos de Europa durante todos los 1600. Y la razón de esto tiene nombre propio: Carlos I, Emperador de Suecia entre 1660 y 1697, y su ejército Carolino.

Carlos I

Carlos I nació en una Suecia ambiciosa, pero con prospectos difíciles. Su población era pequeña y sus recursos limitados: los hielos del norte no dejan mucho lugar para la agricultura.

Por esta razón Carlos sabía que necesitaba algo diferente. Y decidió hacer lo que mejor podía: concentrarse en calidad vs cantidad.

El Emperador había heredado un ejército reformado y muy competente, que bajo el liderazgo del rey Gustav II Adolf se había convertido en una fuerza temida y respetada en Europa. Sin embargo, sus reformas se habían concentrado principalmente en la caballería, haciéndola una fuerza más ágil y poderosa.

Carlos I se concentraría en la infantería.

Mosquetes

En aquellos tiempos, la principal fuente de fuego para la infantería eran los mosquetes. Eran armas grandes y pesadas, que se demoraban en recargar pero que habían sustituido a los arcos y ballestas por su facilidad y economía… y también, principalmente, porque podían atravesar una armadura de metal como si fuera papel (cosa que no podían hacer las flechas).

El problema con los mosquetes era su precisión. A más de 100 metros, cualquier disparo era un acto de fe, y por esta razón era importante mantener una formación densa que atacara simultáneamente. Una bala podría no dar en el blanco, pero 500 seguro lo harían.

El asunto, entonces, es que entre más cerca el enemigo más fácil dar en el blanco. Pero para acercarse al enemigo era forzoso primero pasar por sus salvas.

“Sigue adelante”: la táctica de carga Gå–På

Imaginen uno de los mosquetes de que hablamos.

Ahora imaginen centenares de ellos, formados en líneas frente a ustedes.

Ahora imaginen que todos ellos están disparando.

El lejano rugido de la artillería mientras marchan al son de los tambores. El craqueo de los mosquetes recargando, mientras disparan salva tras salva. Solo hacer esto ya requiere una disciplina casi sobrehumana.

Pero no, no es esto lo que debes hacer. Debes seguir marchando, directo hacia las puntas de las armas enemigas.

Esta era, en esencia, la técnica Gå–På, que se traduciría algo así como “sigue adelante” y que volvió a los ejércitos suecos el terror de Europa por más de medio siglo.

Artemisa: la tragedia y la gloria de la artista La artista que contó su realidad por medio de la pintura A través de la historia la voz de las mu...
La langosta, manjar ¿de cerdos? Hoy considerada una delicia, la langosta fue hace no mucho tiempo comida para cerdos y gatosGourm...
Mujeres de la historia que tuvieron que vivir como hombres . Cuando ellas fueron ellos Por suerte, hoy en día la igualdad de sexos ha avanzado en muchos aspe...

Como tal, no es difícil de ejecutar. Pero mantener la formación ante el fuego enemigo es un asunto extremadamente difícil que requiere de la más alta disciplina. Es por esto que solo soldados muy entrenados y motivados podían hacerlo.

El secreto, de acuerdo con los generales suecos, estaba en disparar “cuando los soldados vieran el blanco de los ojos enemigos”. A una distancia de aproximadamente 50 metros, esto significaba una devastadora oleada de salvas que podía destruir las filas enemigas.

Los soldados de la retaguardia eran quienes disparaban a 50 metros, tras lo cual sacaban sus espadas y volvían a la retaguardia. A los 20 metros la vanguardia disparaba e inmediatamente la retaguardia comenzaba a correr hacia los enemigos con sus espadas desenvainadas. La vanguardia, acompañada de picas, secundaba el ataque.

La razón por la que esto era tan efectivo es porque la mayor parte de la infantería comenzaba a disparar a 100 metros, cuando la fuerza de las salvas es mucho menor. Por lo general los suecos recorrían los 50 metros restantes en menos de minuto y medio (lo que toma recargar los mosquetes) y así aseguraban que sus disparos fuesen muchísimo más letales.

Así mismo, el ejército sueco mostraba una absoluta impasibilidad ante el fuego enemigo. En muchas ocasiones sus contrincantes huyeron antes de que se disparara la segunda salva, pues ver a sus enemigos marchando tranquilos, siguiendo los tambores e ignorando las balas y cañones tenía un fuerte impacto psicológico.

Los suecos eran capaces de hacer esto gracias no solo a un fuerte entrenamiento, sino a un importante componente religioso que los hacía marchar juntos “del lado de Dios”. Eran un solo ejército, y como tal se comportaban. Fueron los espartanos de su tiempo.

La Marcha de la Muerte

Sin embargo, el ejército sueco, pese a su profesionalidad, era pequeño. Suecia no tenía tanta población, y cada soldado muerto era una pérdida difícil de reparar. Por esta razón, durante la Gran Guerra del Norte (que enfrentó a Suecia con Rusia entre 1700 y 1721) Suecia tuvo que desperdiciar muchas oportunidades porque aunque podría ganar las batallas, no podía soportar la pérdida constante de soldados. El Imperio Ruso era mucho más grande, y podía soportar mejor las pérdidas.

En el invierno de 1718-1719 el exhausto ejército sueco, compuesto por poco más de 10.000 efectivos, quedó atrapado en Noruega. Su retirada fue desastrosa, perdiendo más de 8.000 hombres por súbitas heladas en el camino. Suecia fue definitivamente derrotada y no volvería a ser una gran potencia nunca más en la Historia.

Pero todos recordarían, por dos generaciones, el terror que sintieron los soldados del norte al ver marchar impasibles a los soldados carolinos, esperando el momento en el que vieran el blanco de sus ojos y escucharan el fuego de sus salvas.

Bibliografía:

  1. https://www.quora.com/What-are-some-historical-examples-of-discipline-leading-to-successful-wartime-outcomes/answer/Cem-Arslan-2
  2. https://en.wikipedia.org/wiki/Caroleans#Morale_and_religious_beliefs
  3. https://en.wikipedia.org/wiki/Swedish_Empire#Military_history
  4. https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Northern_War

Imágenes: 1: twitter.com, 2: nationstates.net, 3: youtube.com

¡Temed a Suecia! La historia de los imbatibles soldados Carolinos y la Marcha de la Muerte
25 enero, 2018