Tejiendo relatos. “La carta”, por Xesvs

Relatos de terror


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La carta

Esta carta que a continuación reproduzco traducida a la lengua actual, fue hallada entre las pertenencias personales del inmortal escritor del siglo XVIII, Sir Arthur Widehold. El remitente de la carta era el también autor de renombre, Clayton Darkhole; amigo personal de Sir Arthur. Ambos fueron hombres ilustres de su época y sus obras han alcanzado merecido reconocimiento hasta nuestros días.

La carta, que durante un período de casi dos siglos, no tuvo más relevancia que la de formar parte de la documentación concerniente al escritor, captó finalmente la atención del historiador John McCorney, en 1962. El motivo de ello, se debió al contenido de la misma. Fue a partir de entonces, cuando un notable número de historiadores, lingüistas e investigadores de diversas disciplinas, ha ido estudiándola y ofreciendo opiniones a lo largo de años. Todos coinciden en la autenticidad de la carta, y a su vez, en lo desconcertante de su contenido.

Son varias las interpretaciones que se le ha dado, pero la que más apoyo recibe, es la de que se trató de algún método personal empleado entre ambos autores, para intercambiar ideas; debido quizás a sus ideologías políticas. Otros opinan, que no era más que un borrador de alguna nueva obra en mente, y que por alguna causa desconocida, Clayton Darkhole quiso hacérsela llegar a su amigo. También existe una denostada minoría que se inclinan por la propia obviedad del texto. No obstante, el contenido de la carta no deja de animar a la búsqueda de un definitivo y conciso significado para la misma.

Debido al paso del tiempo y al estrago de los duros ambientes bajo los que ha estado sometida en ocasiones; así como a las diversas manipulaciones sufridas por los numerosos estudios, hay párrafos de la carta que se encuentran gravemente deteriorados.

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Esta es la carta:

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16 de Octubre de 1743

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Mi querido amigo, es mi deseo, que a la llegada de la presente os

encontréis bien y trasladéis el mismo sentimiento a vuestra familia, junto

con mis saludos. (…) cuyo principal motivo es el que a continuación os

relato.

Hace unos días, encontrábame paseando por las cercanías de mi

residencia campestre, cuando divisé no lejos de donde me hallaba, a un

hombre que portaba extrañas vestiduras y caminaba con vaivenes en mi

dirección; no tardando mucho en caer desfallecido. Me acerqué hasta él y

le ayudé a incorporarse. Al preguntarle qué le ocurría, éste contestome en

una jerga extraña. Reconocí que lo que hablaba era inglés, aunque muy

extraño, por lo que deduje al momento que se trataba de un extranjero. Me

costaba un poco entenderlo, pero parecía claro que se encontraba perdido.

Lo llevé a casa, pensando que quizás no fuera más que un pobre

desquiciado y envié a alguien a la ciudad para traer ayuda; por si fuese

necesario.

Le ofrecí comida y algo de beber, pero sólo quiso agua. Tras

recuperarse de un leve mareo y sosegar sus ánimos, trató de explicarme

que no sabía cómo llegó hasta el lugar donde lo encontré; que tenía miedo

y no comprendía lo sucedido.

(párrafo ilegible) me dí cuenta que no era peligroso, pero había algo que

me desconertaba.

Ambos prestamos una curiosa mirada a las ropas del otro, y me llamó

la atención una peculiar pulsera que portaba. Le pedí que me la mostrase y

descubrí que se trataba de algún tipo de reloj; pero prestad atención a lo

que os describo: este reloj carecía de agujas, y lo que sin duda eran

números de una extraña grafía, se dibujaban y desdibujaban de alguna

forma que no sabría explicaros. La secuencia era (párrafo ilegible)

pronunció una aguda nota musical. Pero aún me llevé otra sorpresa de

(párrafo ilegible) cristal que lucía con una luz verdosa.

Este individuo decía llamarse Paul Smith. Me relató que estaba

paseando por el “Parque Darkhole”, cuando sintió unos mareos y

encontrose conmigo. Así es, amigo, afirmaba estar paseando por un parque

público con mi nombre. No sé que pensar (párrafo ilegible) porque esta

mañana le oí gritar y delirar en sueños. Fuí a calmarlo, pero cuando entré

en la estancia, éste ya no estaba. Tras buscar por (párrafo ilegible)

corriendo hacia el bosque. Desde entonces no he vuelto a saber de él.

Este suceso me ha inquietado tanto, que me urgía hacéroslo saber.

Desearía, que tan pronto como volvais de vuestro viaje, nos reunamos para

relataros más (párrafo ilegible)

Confiando en que nos encontremos pronto, atentamente, vuestro

amigo.

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Clayton Darkhole

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Relato cedido a T.E.M por Xesvs Martínez

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Tejiendo relatos. “La carta”, por Xesvs

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