Tejiendo relatos. “Fashionista”, por Drusi Venerea

Relatos de terror

Fashionista–

Era una mujer sumamente amable, y sumamente entrometida. Cada semana le llevaba a la oficina algùn postre: pie de queso, galletas caseras, costra de chocolate blanco con frutas secas, emparedados de crema de mani con mermelada.. en fin, que por lo menos 5 de sus 87 kilos eran responsabilidad de esa señora. Y todo esto le molestaba tanto a su novia: la recibìa con toda educaciòn, pero una vez que se iba cerrando la puerta tras de sì, comenzaba a recriminarle el que èl le aceptara tantas atenciones. ¿Què buscaba esa señora? ¡Si casi podrìa ser su madre!!! ¿Cuàles eran sus intenciones?? ¡Y esa manera de hurgar en la intimidad de los demàs!!! ¡Còmo si quisiera saber algùnoscuro secreto!!! ¡Pero si no hay nada que investigar!! Claro, a menos que èl sì ocultara algo, ¡pero ella no! ¡Ella què podia ocultar si todos la conocìan! ¡Què fastidiosa mujer! La aventaria por la escalera si pudiera. Le sacaria los ojos. Le arrancaria la piel de las…Shhhhh. Sus dedos en los labios de ella y un beso en la mejilla lograban tranquilizarla para olvidar el asunto. Despues de todo sòlo era la anciana de la oficina de al lado que criticaba lo excentrico de su enorme colecciòn de abrigos,jerseys y accesorios de piel.
Piel…
Piel..Era la piel lo que le faltaba ahora a ese cuerpo. El cuerpo de esa anciana amable y metiche.

Estaba envuelta en bolsas de supermercado pero, a pesar de la casi nula luz que habìa, era obvio que le faltaban trozos de piel: en el torso, la espalda y ambos muslos..
No sabia qué pasaba (o qué habia pasado) o porquè. ¿Por què èl y la anciana estaban ah? ¿Quièn los habia llevado? ¿Quièn era el responsable de algo tan horrible?..Escuchò un pequeño ruido, era un sollozo, alguien lloraba. y podia sentirse el sufrimiento al oir ese sollozo. En esa oscuridad apenas podia distinguir. Puso un poco mas de atenciòn. Se escuchaba tan cerca…Sòlo un instante despues comprendiò que era èl quien lloraba..Fue entonces que puso atenciòn en si mismo:estaba atado de pies y manos con cinta adhesiva,tenìa un golpe en la cabeza que sangraba, sus rodillas y puños estaban raspadas, la sangre ya estaba seca.
Sus ojos ya estaban acostumbràndose a la oscuridad y los entrecerraba como para audizar la vista, tratando de ver en donde se encontraba. Aunque la oscuridad era casi total, logrò distinguir una maquina de costura, algo parecido a un caldero, estantes con frascos y una serie de tubos colocados horizontalmente del piso hacia arriba, calculò que tendrian tal vez el metro y medio, y parecia que se ocupaban con…
La puerta se abriò de golpe y èl cerrò sus ojos, la luz lo lastimaba. Los apretò tan fuerte que le dolieron los parpados. Sintiò un ligero puntapiè en las pantorrillas. Abriò poco a poco los ojos para distinguir a quien tenìa en frente. Un escalofrio lo recorriò desde el còccix hasta la nuca. Y se escuchò gemir de nuevosòlo que esta vez con deseperaciòn y terror. En vano tratò de librarmanos y tobillos para huir, sòlo consiguiò empujar su cuerpo hacia atràs con los talones desnudos hasta que su espalda chocò con la pared. Su llanto se ahogaba en el esparadrapo que tenia en la boca.
Y ahì estaba ella, tan tranquila, su tono de voz era tan relajado y despreocupado, su apariencia era la de siempre, a excepciòn que estaba cubierta de sangre y tenìa un afilado cuchillo en la mano..
Le hablaba como si tenerlos alli fuese de lo màs normal, caminaba por el cuarto moviendo cosas y hablando al mismo tiempo de la anciana muerta junto a èl, del retraso que llevaba en tiempo por culpa de ella, y sobre todo del desorden que habìa provocado, si hubiera cooperado un poco màs no estaria ahora tan apurada. En cambio, en vez de uno eran dos los colores que tenia que fijar antes de la presentaciòn de … Lo mirò. Sonriò y puso el dedo en los labios como hacen los niños pequeños cuando tienen un travieso secreto.
Se acercò al desollado cuerpo de la anciana. Se inclinò para arrastralo hasta la puerta que estaba al fondo del pequeño cuarto. El rastro de sangre que dejaba al avanzar le provocò mareos y perdiò el conocimiento.

Al despertar estaba en el piso sobre una manta de plàstico. Quiso incorporarse y no pudo, su cuerpo no se movia. Lo ùnico que podia mover eran los ojos y su cuello,pero èste solo un poco a la izquierda pero era casi nada.
Al verlo despertar, ella se le acerco y le sonriò. Le besò la frente. ” Estaràs conmigo para siempre”· Al oir esto comprendiò todo, incluso su irremediable muerte.

La primera vez que la vio tenia el cabello suelto, el aire lo habia enmarañado, vestia pantalones negro untados, un polo rojo y un jersey negro de piel. Esa tarde hacia un viento espantoso, su cuerpo delgado y bien definido parecia que fuese a salir volando en cualquier momento. Sus grandes ojos verdes parecian los de una niña perdida en el centro comercial. Supo que queria estar con esa menudita mujer en cuanto ella le pidio ayuda para subir las escaleras de aquel edificio de oficinas. Apenas media tal vez 1.55 mts y estaba segurisimo que no pesaba màs de 47 kilos.Pero era àgil y decidida. Era lo que màs le atraia de ella.
Siempre estaba bien vestida, estaba al tanto de todo el mundo fashionista, los colores de temporada, las nuevas tendencias, los accesorios ideales para cada evento, finalmente ese era su trabajo. Estaba en el ranking de los mejores diseñadores y jamàs estuvo involucrada en un escandalo. Su vida privada la mantenia asi: privada. Era una mujer fabulosa.
Sòlo tenia dos defectos que a èl le molestaban bastante y los cuales trato en vano de ignorar: Siempre criticaba la piel de todo aquel que conocia. Si era grasosa o seca, si se le veian los poros o usaba en exceso maquillaje. Nunca era condescendiente con nadie. Afortunadamente (pensaba en ese tiempo) el tenìa una piel que a ella le agradaba. Su segundo defecto era su insensibilidad ante la muerte. Hacia tiempo que varios conocidos cercanos a ella habian desaparecido extrañamente. Al ver la notica en la televisiòn o en los periòdicos decia que era solo una pèrdida de tiempo, finalmente en el mundo muere gente cada minuto, y nada cambiaba, por què seria diferente si eran conocidos o no? Daba igual, por eso utilizaba los nombres de cada uno de ellos en sus lineas de ropa.

Ahora todo estaba claro. Los desaparecidos eran todos del “grupo de piel hermosa” como ella los llamaba, incluidos la anciana de la oficina de junto y èl..
Aquella colecciòn enorme de abrigos, bolsos, jerseys,zapatos y accesorios, todo en piel..
La màquina de costura, el caldero para teñir, y los tubos horizontales ahora con piel recien curtida oreandose…

El leve movimiento de su cuello le permitiò ver a un costado suyo un pizarròn con patrones de corte para un modelo nuevo de un pequeño jersey. Lo que ella le dijo hizo eco en su mente: “estaràs siempre conmigo”

Aquel nuevo jersey llevaba su nombre…

.

.

.

Relato cedido a TEM por Drusi Venerea (Derechos reservados por la autora)

Tejiendo relatos. “Fashionista”, por Drusi Venerea

¿Conoces acerca de...?