Svanetia: la última Región Medieval

Una historia entre nubes

Puede parecer paradigmático que hoy, en pleno siglo XXI, sigan existiendo regiones que no han sido consumidas totalmente por el capitalismo. Hemos visto lugares en Asia, África y América, donde las tradiciones de hace miles de años continúan.

En la cima de las Montañas del Cáucaso se esconden algunas aldeas con grandes torres de los siglos IX y XI. Allí las personas nunca fueron absorbidas por ninguna cultura, por el contrario, mantuvieron varios registros georgianos para que ninguna invasión las destruyera en su totalidad.

Finalmente, en el siglo XIX los rusos invadieron la región, pero nunca lograron someterla totalmente por la dificultad de su acceso y el idioma propio, que no se encuentra en otros lugares. Pues los esvanos hablan un idioma sin escritura, anterior al georgiano de hoy en día. Este pueblo no sólo se caracteriza por vivir entre las montañas, también por un estilo de vida muy riguroso: pues mantienen instituciones sociales provenientes desde el siglo I a. C.

Parece que el origen social de estos pueblos, proviene de esclavos sumerios, que tenían el hábito de la guerra en sus venas. Con la Edad Media, los códigos sociales se volvieron más intrincados hasta contener una justicia comunal y códigos de venganza muy enlazados con toda su población.

Lo que sabemos en la antigüedad de ellos es gracias al geógrafo griego Estrabón, el cual ubicó a los esvanos en la parte donde actualmente viven. Dijo que eran pueblos feroces y que era muy difícil llegar allá.

Durante el siglo V y VI, los esvanos fueron convertidos al cristianismo y siguieron la línea ortodoxa, la cual profesan en la actualidad. Fue durante el siglo X cuando la familia Dadiani, proveniente de allí, se hizo con el control de todo Mingleria (Georgia), pero perdió la posición de Svanetia.

Durante más de 500 años lucharon contra Svanetia por recuperarla, pero jamás lo lograron. El lugar era fuertemente defendido y autónomo. No compartían tantas características con las otras tribus y tenían muy fuertes lazos familiares.

Su fervor religioso y caballeresco

Así como en la Edad Media, los habitantes de las ciudades de Svanetia, viven apretujados en grandes viviendas de piedra, con el ganado al interior. Especialmente en invierno es muy beneficioso, pues el frío atroz puede ocasionar la muerte por congelamiento.

Las enormes torres que circundan la región cumplen el fin de cuidar, así como lo hacían hace un milenio. En el invierno, los animales y las personas se resguardan y mantienen el hábito de la oración en familia, especialmente a San Jorge, de quien son muy devotos.

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Lastimosamente en 1986, la mayoría de las familias que habitaban estas tierras se fueron hacia Georgia buscando mejores oportunidades. Pocos quedaron, tal vez los más persistentes que pensaban en aguantar para no acabar la cultura esvana.

Desde 1996, Svenetia es considerada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Así pudo resolver varios de sus problemas sociales, como la delincuencia y la miseria que atacaba la región y amenazaba con destruir la cultura por las constantes migraciones que desocupaban el territorio.

Las torres para salvarse de los vecinos

Así como de avalanchas de nieve y enemigos externos, las torres sirvieron sobretodo para defenderse de los vecinos. La región tenía muchos habitantes y estos solían resolver sus disputas en vendettas, por lo cual la necesidad de un consejo de ancianos, obligó a redimir las disputas de otras formas.

Así continuaron hasta la llegada de los rusos que impusieron sus propias leyes de control. Por siete décadas, la policía soviética trajo grandes sufrimientos a la población. Muchos murieron. Muchos fueron desaparecidos.

Luego de la caída de la Unión Soviética, las disputas que la burocracia socialista resolvía, empezaron a traer problemas en la región. El consejo de ancianos reconoció la necesidad de los cobros de sangre para resolver los problemas de justicia.

Por medio de terrenos y vacas se pagan las muertes que a veces se ocasionan. Hoy en día se mantiene esa tradición junto con otras. Ya la violencia a disminuido mucho, tal vez se dejaron viejos hábitos medievales,  el costo ha sido la pobreza.

Los funerales esvanos

Por medio de la muerte se conoce la vida. Cuando alguien muere en Svenetia se hace una gran procesión con todos los miembros de la familia y amigos. Los familiares sacrifican una res y se hace un gran festín en honor al muerto.

Los hombres se dejan crecer la barba por cuarenta días y luego, la ponen con los objetos de la persona fallecida. Junto con la sangre del animal hacen un tributo pagano, muy anterior a las prácticas cristianas.

Estos hábitos de sacrificio de un animal siguen en la población luego de dos mil años. Las personas lo recrean y confirman con cada muerte o con cada nacimiento.

Por ello, la música, el motor principal de la cultura esvana, suena igual que hace cientos de años, con las mismas voces y el mismo lenguaje. Lastimosamente, hoy en día Svenetia peligra por desaparecer por la construcción de una carretera que promete dejar la región como un destino turístico más.

Bibliografía:

  1. Brook Larmer. “Un refugio medieval en las montañas”. En: National geographic en español. Mayo de 2015
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Svanetia
  3. https://caucaso.es/destination/georgia/svaneti/

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: youtube.com, 3: aaronhuey.com

Svanetia: la última Región Medieval
13 noviembre, 2018