Sociedades secretas en la historia: el origen y desarrollo de la Francmasonería

Complots y conspiraciones, Historia, Sociedad

A lo largo de la Historia siempre han existido grupos que se mantienen ocultos del resto de la población. Sus orígenes y características pueden ser muy variados, yendo desde las sociedades de forajidos y luchadores por la libertad “haiduque” de los Balcanes hasta las sociedades marciales secretas de los campesinos del occidente Chino (que dirigirían la rebelión de los “bóxer” – puños sagrados – contra el dominio británico a finales del siglo XIX), pasando por las sociedades de brujas y hechiceros en los bosques de la Europa medieval.

Sin embargo, algunas de estas sociedades traspasan la localidad para convertirse en verdaderas entidades mundiales que pueden responder a agendas muy variadas. Estas sociedades se caracterizan por involucrar a personajes miembros de las élites locales, regionales y hasta nacionales, por estructurarse en torno a una parafernalia compleja, por responder a ideologías y agendas políticas específicas y por manejar niveles de poder a veces sorprendentes, que los pueden llevar a dominar amplios territorios, gobiernos y sectores económicos.

La Francmasonería es una de las sociedades secretas más conocidas, y seguramente sea la más famosa. En la actualidad muchos claman que los masones manejan tras bambalinas las cuerdas de la política mundial y que todos los eventos importantes no son más que parte de su agenda. Sea o no así, lo cierto es que los masones tuvieron un papel fundamental en la transición política de las monarquías a las repúblicas en los siglos XVIII, XIX y XX y que su influencia dista mucho de ser marginal en la historia de las naciones europeas y americanas.

Orígenes de la Francmasonería:

Los orígenes de una sociedad secreta están, como no, envueltos en el misterio. Los mejores cálculos ubican la Francmasonería como un movimiento surgido entre los siglos XV y XVI, aunque algunas fuentes de este periodo afirman que sus orígenes se ubican con los viajes de Euclides a Egipto, allá por el 285 a. C., y que llegó a Inglaterra tan pronto como durante el reinado del rey Athelstan, en el siglo X. Otras fuentes indican orígenes más tempranos, ubicando su inicio en tiempos de Jabal, hijo de Lamech, de quien no se conoce fecha exacta pero que vivió en tiempos bíblicos, quizás antes de año 1000 a. C. Según esta teoría, el conocimiento de la Logia habría llegado a Euclides, quien lo habría traspasado a los Hijos de Israel (mientras habitaban en Egipto) y luego, con un elaborado plan, habría llegado a Inglaterra, donde se habría consolidado e institucionalizado durante el reinado de Athelstan.

Normalmente se dice que durante las cruzadas hubo un renacimiento de la logia, impulsada en la tierra santa bajo la protección de los Caballeros Hospitalarios. En 1738, poco después de la fundación de la Primera Gran Logia de Inglaterra, James Anderson (párroco y escritor escocés miembro de la logia) fue convocado para escribir la historia oficial de la Francmasonería. En su obra logra trazar la lista de los Gran – Maestres desde Agustín de Canterbury, quién vivió entre los siglos VI y VII. Los primeros vestigios del término “Francmasonería” distan del siglo XIII, cuando la logia estaba aún dedicada a la construcción: el término sculptores lapidum liberorum, que significa algo así como “los libres escultores de la piedra”, se observa en algunos códigos ingleses y franceses de este período.

En este momento, la masonería estaba muy relacionada con la arquitectura, y la logia masónica era una logia de trabajadores de la piedra y la madera. Así, por ejemplo, el Ministro de York en la Inglaterra Medieval fue un Masón respetado que obtuvo grandes ingresos al dirigir las principales obras de esta ciudad.

La Francmasonería en la Edad Media y la Edad Moderna

Durante la Edad Media un miembro de la logia estaba obligado a cursar los “estudios liberales” tal como se los consideraba en aquella época: lenguas (latín, inglés y francés), gramática, arquitectura y geometría. A partir de este punto el aprendiz comenzaba a trabajar con un maestro masón durante tres años, tras lo cual se le consideraba calificado aunque aún tendría que trabajar mucho para llegar a la categoría de maestro.

En la edad media era común que la corona contratara arquitectos masones para la construcción de obras monumentales. La iglesia, que también estaba muy vinculada a estos trabajadores, y con la Reforma del rey Henry VII y la disolución de los monasterios las logias masónicas se vieron muy afectadas. De esta crisis saldría la conformación de la masonería como una sociedad especulativa tanto como práctica, y se estructurarían las logias tal como las conocemos hoy día.

En 1716 cuatro logias y algunos “hermanos perdidos” se reunieron en una taberna en Covent Garden (Londres, Inglaterra) y acordaron que el año siguiente se reunirían de nuevo para fundar la Primera Gran Logia Masónica. La historia oficial argumenta que no fue hasta este punto que la masonería empezó a involucrarse seriamente en asuntos sociales y políticos, aunque algunos afirman que esto realmente corresponde al periodo de institucionalización en el siglo X y otros lo ubican en periodos aún más antiguos. Lo cierto es que a partir del siglo XVIII se encuentran cada vez más menciones de la influencia de la masonería en los eventos importantes alrededor del mundo.

El primer Gran Maestre de la Gran Logia fue George Payne, en 1718. El año siguiente John Teophilus Desaguliers fue elegido, quién comenzaría a reformar la logia y se considera muchas veces como el padre de la masonería moderna. En este momento los masones comenzaron a hacer más y más públicas sus acciones, con la esperanza de ganar adeptos y popularizar su organización. Entre otras cosas, por ejemplo, se publicaba en los periódicos la iniciación realizada en algunas fechas especiales.

La Francmasonería en el siglo XIX: Guerras, Revoluciones y Liberalismo

A partir de la fundación de la Gran Logia los masones se volvieron actores cada vez más importantes en los eventos dramáticos que caracterizarían el periodo siguiente. Las logias masónicas se multiplican durante el siglo XVIII, creando incluso la Gran Logia Francesa o Gran Logia Continental, equivalente a su contraparte británica. Durante las transiciones políticas del siglo XIX los masones jugaron un rol central, al defender el liberalismo económico, la libertad religiosa y la implementación de gobiernos republicanos en gran parte de los territorios europeos y americanos.

El primer evento en el cual los masones juegan un papel importante es la Revolución Estadounidense, aunque será en la Revolución Francesa cuando se comience a sospechar de una planeación a gran escala, pues la mayoría de los participantes importantes de esta revolución, ya fuera como ideólogos o como políticos, eran masones (Montesquieu, Rousseau, Robespierre, Lafayette, solo por mencionar algunos). Así mismo, serán masones muchos de los dirigentes de la resistencia liberal española contra la restauración monárquica de Fernando VII (razón por la cual la masonería será duramente castigada por la Inquisición Española a partir de 1808) y muchos políticos y militares liberales latinoamericanos (entre ellos, el argentino José de San Martín, los venezolanos Francisco de Miranda y Simón Bolívar y el colombiano Francisco de Paula Santander) que organizaron y dirigieron las revoluciones hispanoamericanas. También eran masones los principales dirigentes norteamericanos (incluyendo a George Washington).

No es irreal afirmar que la agenda política de la masonería dirigió los destinos de muchas naciones latinoamericanas y europeas, pues sus características (una sociedad secreta, afiliada al liberalismo y con muchas conexiones internacionales) le daban un alto margen de maniobra. Normalmente, los periodos liberales en España e Hispanoamérica verán un aumento de la Francmasonería, mientras que las reacciones conservadoras obligarán a los miembros de la logia a ocultarse y, desde las sombras, reorganizar la acción política o militar para garantizar la recuperación del poder. Serán masones quienes dirijan los gobiernos liberales de prácticamente todos los países latinoamericanos a lo largo del siglo XIX.

Francmasonería en el siglo XX: ¿decadencia o silencio voluntario?

A partir del siglo XX la masonería empieza a desaparecer de la escena pública, bajo el ataque de los regímenes totalitarios y la llegada de gobiernos republicanos a otros países. Normalmente se argumenta que incluso para los masones era difícil superar la inteligencia de países como la Alemania Nazi o la Unión Soviética, mientras que en las regiones democráticas de alguna manera ya habían cumplido sus objetivos ideológicos y no tenía sentido mantener una actividad política militante.

Sin embargo, otras personas argumentan que el siglo XX en realidad es un periodo dominado por masones, quienes ya obtuvieron el poder en muchos países a lo largo del siglo XIX. Se argumenta que los masones tendrían un papel fundamental en la lucha contra el comunismo y que seguirían impulsando su agenda en países más tradicionales en el este asiático, el medio oriente y África.

Lo cierto es que la oficialidad masona se ha vuelto más y más alejada de la política a lo largo del siglo XX. Mientras que en los siglos XVIII y XIX los masones eran permanentemente perseguidos por el Vaticano, los gobiernos conservadores, las monarquías y las iglesias protestantes, hoy día no parecen tener enemigos poderosos. Habrá quien diga, por supuesto, que esto se debe a que hacen parte de los grandes poderes y, por lo tanto, han hecho las paces con ellos, pero lo cierto es que afirmar una u otra cosa es complicado por el hermetismo que caracteriza estas sociedades. En uno u otro caso, nadie puede negar la gigantesca influencia masona en el desarrollo de la sociedad moderna, de alguna manera se podría decir que son los arquitectos del mundo tal como lo conocemos.

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Bibliografía

El pensante (29 abril, 2015). Sociedades secretas en la historia: el origen y desarrollo de la Francmasonería. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/sociedades-secretas-en-la-historia-el-origen-y-desarrollo-de-la-francmasoneria/