Semíramis, la Reina Asiria

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Su vida estuvo llena de momentos extraordinarios, pero fueron sus logros lo que la convirtieron en leyenda: esta es la historia de Semíramis, la Reina Asiria.

Su origen de cuento

La historia nos cuenta que Semíramis fue la hija de Dérceto, diosa siria de los peces a quien se le rendía culto en los templos donde había estanques, también era conocida como la diosa de las fuerzas de la fecundidad de la naturaleza. Cuenta la leyenda que la diosa se enamoró y de ese romance nació la protagonista de esta historia:  Dérceto se enamoró, pero su amor era provocado por el poder de Venus (la diosa romana del amor) quien, ofendida por la diosa asiria, infundió en ella, una pasión ciega hacia uno de los sacerdotes que ofrecía sacrificios en su templo. De esta relación nació Semíramis.

Al nacer Semíramis el hechizo que recaía sobre la diosa asiria perdió efecto y con ello se desvaneció no sólo el amor que sentía por aquel hombre, al que hizo matar, sino también por su hija, a quien abandonó en el desierto para que muriera.

Décerto, avergonzada por lo que había hecho, se arrojó al mar para morir, pero los dioses no lo permitieron y la salvaron dándole esa forma de pez con cabeza, brazos y pecho de mujer.

Siguiendo con la historia de Semíramis, la leyenda nos cuenta que la bebé pudo haber fallecido de no haber sido porque unas palomas la cuidaron y la alimentaban con leche y queso que robaban de un campamento de pastores. Los robos se volvieron tan asiduos que los pastores pidieron ayuda al jefe de los pastores reales, quién descubrió a la niña.

El hombre cuido y crío a la niña como propia, bautizándola con el nombre de Semíramis, que significa la que viene de las palomas.

De pastora a Reina de Asiria

Un día, mientras Semíramis paseaba por las montañas, el consejero del Rey Ninus, Oannes, gobernador de Asiria, la vio y quedó prendado de su belleza. Le pidió a la joven Semíramis que se casara con él. Juntos se fueron a vivir a Nínive, y de su unión nacieron dos niños: su matrimonio fue muy armonioso, pues Oannes valoraba la sabiduría de su esposa, a la cual siempre pedía consejo.

Se dice que un día que se llevaba un asedio a una ciudad, Semíramis vio como la ciudadela quedaba desprotegida por lo que ella misma se puso al frente de un pequeño grupo de soldados, escaló el acantilado y atacó por la retaguardia. Al oír de sus logros y hazañas, el Rey Ninus quiso conocerla y al verla, se enamoró de ella, exigiéndole al actual marido de la joven que se la entregará.

Oannes se rehusó a hacer tal cosa y prefirió morir, que verla en los brazos de otro. Ya por fin viuda, Semiramis contrajo nupcias con el Rey, y se ese lazo nació un niño al que nombraron Ninyas. 

Un legado lleno de construcciones

A la muerte de su marido, la reina asumió la regencia de su hijo durante 5 años y permaneció como figura poderosa por 42 años más. Durante ese tiempo expandió el reino e hizo muchas mejoras. A ella se le atribuyen la construcción de numerosas ciudades y la conquista de varios lugares como Etiopía y la India.

También mandó hacer la construcción de maravillosos edificios en Babilonia, con sus palacios y hermosos jardines colgantes, inclusive la construcción de un túnel bajo el río Éufrates.  

La historia que causó rumores sobre su magia

Esta leyenda armenia nos habla sobre Ara el bello, un caudillo de una sobresaliente belleza de la cual la Reina Asiria se enamoró. Ella le propuso matrimonio, pero él la rechazó. Furiosa por tal desplante, Semíramis atacó Armenia, pero antes les dijo a sus tropas que tenían prohibido matar a Ara. Lamentablemente, durante la batalla Ara resultó herido y murió: fue tal la desolación de la Reina que le pidió a los dioses que lo regresaran a la vida usando sus poderes y hechizos.

Semíramis siendo encontrada por el pastor

En el ínterin de la batalla los armenios, al ver a su líder caído, atacaron con furia; para distraerlos Semíramis disfrazó a uno de sus soldados y así fue como logró frenar el ataque de sus enemigos. Finalmente se dice que, los dioses concedieron el deseo de la reina.

Una reina con muchos rostros y digna de tributo

No importa la versión que sigas o leas, Semíramis es un personaje lleno de contrastes y versatilidad: en unas historias la encontraremos como una reina buena y redentora, en otras como una dictadora digna de temer. Algunos escritores le endilgaron el papel de lujuriosa, como Dante, quien puso a la reina en el segundo círculo del infierno en comedia, o Lope de Vega, quien la muestra como una mujer malvada y ambiciosa en sus sonetos y, sin embargo, la encontramos entre las mujeres valerosas que cita Christine de Pisan en su “Ciudad de las Damas.”

Hoy en día, en lo que sería la antigua Asiria, es decir Irak, el noroeste de Irán, el noreste de Siria y el sureste de Turquía, aún conservan el nombre de Semíramis o Shamiram como nombre de pila para sus hijas en honor al increíble legado y labor de la Reina.

Bibliografía:

 

  1. https://supercurioso.com/semiramis-reina-asiria/
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Sem%C3%ADramis

Imágenes: 1: blogodisea.com, 2: ecured.cu, 3: wikipedia.org

Semíramis, la Reina Asiria
22 octubre, 2019
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