Se descubre que el excremento de aves es fundamental para los corales… y que las ratas podrían estarlos poniendo en peligro


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Efecto cascada

La naturaleza es compleja. Cada uno de sus elementos, vivos y no vivos (o como suele decirse en biología, bióticos y abióticos) está conectado con otros en formas a veces impredecibles y la ruptura de solo un elemento de la cadena puede llevar a consecuencias completamente inesperadas. O bien, puede no causar nada. Por lo general sólo nos damos cuenta cuando dicho elemento desaparece.

Por esta razón los biólogos y ecólogos mantienen un esfuerzo constante para entender mejor las relaciones entre los distintos eslabones de la naturaleza y, si así se requiriese, saber dónde se puede intervenir y donde es mejor dejar las cosas como están. Recientemente hicieron un descubrimiento importante que impone una nueva urgencia a la necesidad de proteger las poblaciones de aves isleñas en los océanos tropicales.

Aves de las islas

La mayor parte de los animales han aprendido a ser cuidadosos, a evitar cualquier otro animal que no conozca y a proteger su descendencia de los depredadores.

Pero este no es el caso para las aves que habitan en islas. Debido a que suelen buscar sitios apartados para hacer sus nidos, no están acostumbradas a proteger sus huevos ni saben los peligros a los que estos están sometidos. Por supuesto, esto no suele importar, ya que en estas islas no hay depredadores… al menos, no de manera natural.

Pero resulta que los humanos, en nuestra eterna búsqueda de nuevos lugares, hemos causado que algunos animales terminen por llegar a estas islas originalmente desiertas. Se trata principalmente de ratas y gatos: animales muy versátiles, capaces de conseguir alimento en circunstancias difíciles y hábiles cazadores y recolectores.

Las ratas, en particular, son una plaga extremadamente resistente y versátil, y están muy acostumbradas a comer huevos. Si bien su tamaño las hace inofensivas para las grandes aves marinas, puede extinguir una población entera al comerse todos los huevos. Como las aves no están acostumbradas a este peligro, no protegen sus huevos ni atacan a los invasores, permitiéndoles acabar con nidada tras nidada.

Hasta el momento se pensaba que esto era nefasto para las aves, pero que no tenía mayor impacto en el ecosistema marino. Sin embargo, un reciente análisis reveló que este suceso puede resultar en la muerte de los arrecifes de coral, que son más dependientes de lo que se pensaba del estiércol de las aves marinas.

Arrecifes amenazados

El estudio se realizó en el Archipiélago de Chagos, en medio del Océano Índico. Se encontró que en las islas libres de ratas el promedio de aves por hectárea superaba los 1.200, mientras que en las islas invadidas eran apenas dos (es decir, 600 veces menos). Así mismo, se encontró que en las islas invadidas los arrecifes circundantes eran muchísimo más pobres.

La conclusión fue que este efecto se debía al nitrógeno, elemento presente en el estiércol de aves que funciona como fertilizante para los arrecifes. Se calcula que entre el 15% y el 50% del nitrógeno de un arrecife puede provenir de las aves marinas, generando una dura escasez cuando las poblaciones de estos pájaros disminuyen.

Por ahora no hay planes para erradicar las ratas de estas islas en el archipiélago, como se logró en las Islas Galápagos en Ecuador.

Bibliografía:

  1. https://www.sciencenews.org/article/bird-poop-helps-keep-coral-reefs-healthy-rats-are-messing

Imágenes: 1: spotmydive.com, 2: inquisitr.com

Se descubre que el excremento de aves es fundamental para los corales… y que las ratas podrían estarlos poniendo en peligro
24 julio, 2018
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