Relatos, Historias y Leyendas de los Juegos Olímpicos, parte 1

Historia

Río 2016

Nos encontramos ante el final de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, los juegos N° 31 realizados desde que la milenaria tradición se reinstauró en Atenas en1896. Desde entonces los Olímpicos han sido un símbolo de fiesta y unidad global en un mundo que a veces ha parecido más el infierno que el paraíso. Y pese a que se trata de una competencia, pocas como ella ocurren con tanta paz y alegría.

Estos “Nuevos Olímpicos” (llamados tradicionalmente Juegos Olímpicos Modernos) se crearon en imitación de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, reseñados por innumerables fuentes y que en su momento fueron un símbolo de unidad panhelénica y de cooperación y hermandad entre los griegos.

Estos juegos olímpicos – de los que no sabemos muchas cosas – nacieron en el pasado remoto como una construcción sui generis de una sociedad de por sí caracterizada por una gran cantidad de particularidades. El objetivo de este artículo es recopilar algunas de sus historias y leyendas.

Orígenes

Se desconoce con exactitud en que nacieron los deportes tal y como hoy los comprendemos, pero los juegos de muchos animales cercanos a nosotros (en particular los simios) hacen pensar que ya existían en alguna forma en estadios previos de la evolución. La referencia más antigua que podemos encontrar está en las pinturas rupestres de las cuevas de Lascaux en Francia, donde parecen representarse deportes relativos al combate y el atletismo hace unos 15.000 años. Referencias más claras aparecen en los milenios VII y VI a.C. en Libia y Mongolia, siendo de nuevo el combate mano a mano (esta vez con una multitud expectante) el deporte seleccionado. Y ya en los antiguos Egipto y Sumer el deporte era una actividad regular en las clases altas (y seguramente también en las bajas, aunque no nos hayan quedado muchas referencias de ello).

Pero los Olímpicos son, por todo lo que sabemos, un caso único. Sus orígenes se pierden en la Historia, y según las primeras fuentes griegas fueron creados por los mismísimos dioses. Ni los mismos griegos, sin embargo, se ponían de acuerdo sobre los orígenes de las célebres competiciones:

Los cinco hermanos

De acuerdo con una de las leyendas, el dáctilo Heracles y sus 4 hermanos hicieron una carrera hasta Olimpia para entretener al joven Zeus, quien premió al ganador con una rama de olivo, símbolo de paz. A partir de entonces, las olimpiadas comenzaron a realizarse cada 5 años consecutivos (es decir, contando el año en el que ya se habían realizado.

Otras leyendas

Leyendas semejantes hablan de un rey llamado Oenomaus, de la ciudad de Pisa, en la que se supo por un oráculo que su yerno le mataría. El rey retó entonces a una carrera a todos los pretendientes de su hija a sabiendas de que su carro era un regalo del mismo Poseidón y por eso no podía ser derrotado. Sin embargo, su hija se enamoró perdidamente de un hombre llamado Pélope y convenció al guardián de los establos de cambiar el cobre, en el carro de su padre, por cera. Así, Oenomanus se estrelló y murió, y Pélope en agradecimiento por su victoria organizó los juegos.

Otras versiones le apuntan a Heracles (en este caso no el dáctilo, sino el hizo de Zeus) quien habría organizado los juegos en honor y agradecimiento a su padre.

En la Historia

No se sabe con seguridad cuándo nacieron los Juegos Olímpicos, pero se sabe que son muy, muy antiguos. Algunos calculan que se originaron en torno a mediados del Milenio II a.C., en tiempos de la Grecia Micénica. Sin embargo, fueron abandonados por un largo periodo y solo se retomarían de nuevo en torno al año 765 a.C. (uno de los cálculos más populares que existen) por Lycurgus de Esparta, Iphitos de Elis y Cléistenes de Pisa, quienes siguieron los consejos del Oráculo de Delfos y recuperaron la antigua tradición. De acuerdo con el Oráculo, la sociedad había ido en decadencia por el abandono de las antiguas tradiciones, y era fundamental volver a las indicaciones de los Dioses.

Aquellos Olímpicos eran poco importantes y sólo acudían a ellos los atletas de las ciudades cercanas. Como los juegos posteriores, se practicaban los deportes en completa desnudez y las pruebas incluían combate, carreras de 190 metros (un estadio), salto, lanzamiento de disco y jabalina y carreras de carros.

Conforme pasaba el tiempo y la influencia griega se extendía por el Mediterráneo los juegos comenzaron a ganar más y más importancia. Hacia el 400 a.C. los competidores se contaban por centenares y venían desde las costas italianas del Mediterráneo hasta el extremo oriental del Mar Negro.

Los Olímpicos, así mismo, se convirtieron en una manera de competir que no involucraba la Guerra. Para las ciudades se volvió un asunto de orgullo y en ocasiones sobornaban a los competidores para que dijesen que pertenecían a una ciudad a la que en verdad ni siquiera conocían: esto pasó, por ejemplo, con el cretense Sótades, quien compitió en la centésima olimpiada bajo las banderas de los Efesios y por ello fue desterrado de su ciudad.

Y, en tiempos del festival, se lanzaba una tregua obligatoria que hacía que cualquier hombre o mujer, sin importar su origen, pudiese viajar tranquilo a Olimpia para participar de los juegos.

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Imágenes: 1: gestion.pe, 2: eurekadivulgadores.wordpress.com, 3: wikipedia.org

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Bibliografía

El pensante (22 Agosto, 2016). Relatos, Historias y Leyendas de los Juegos Olímpicos, parte 1. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/relatos-historias-y-leyendas-de-los-juegos-olimpicos-parte-1/