Relatos de terror. La coleccionista, por Ma José

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Coleccionar cabezas humanas.

Se conocieron hace meses en una maratón de cine de terror. Ella no mediría más de 1,60 cms, complexión atlética y una cara angelical con una sonrisa tan dulce, que nadie podría asegurar que tras ese lindo rostro se escondía una asesina en potencia. Se hacía llamar MJ ya que odiaba los nombres largos.

El, más alto que ella, de complexión fuerte, cara risueña y un entusiasta de todo lo paranormal y terrorífico. Se llamaba Sinuhé porque a su padre le gustaba la película “Sinuhé el egipcio”. Desde aquel encuentro fueron inseparables y se consideraban hermanos de alma y maldad.

MJ no vivía con sus padres ya que estos la echaron de casa al no querer estudiar una carrera universitaria, alegando que su deseo era ser taxidermista. Vivió en demasiados lugares, perfeccionando la técnica y dejando más de una muerte a sus espaldas.

Cierta tarde mientras paseaban, MJ le dijo a Sinuhé:

-¿Te gustaría ver como se diseca una cabeza humana?-preguntó con una sonrisa en los labios.

-¡Por supuesto!-contestó Sinuhé lleno de emoción.

-Vayamos a casa de mis padres y te explicaré como hacerlo-dijo.

-¿Y tus padres?-preguntó

-No te preocupes, están fuera y tengo copia de las llaves.

Rápidamente tomaron rumbo hacia la casa y, una vez dentro, MJ sacó una pequeña llave del pantalón que abría la pesada puerta de hierro del sótano. La estancia estaba insonorizada ya que su padre trabajaba el metal para diseñar esculturas.

Sinuhé quedó fascinado ante la gran colección de todo tipo de herramientas cortantes.

-Ven conmigo, tengo algo que enseñarte -dijo.

Se dirigió hacia un baúl y sacó una hermosísima y afilada espada samurái.

-¡Haremos lo siguiente -dijo ella mientras le entregaba la espada.

Una vez escuchado el plan, él se quedó lívido.

-¿No te irás a rajar ahora? -espetó ella mientras le dirigía una mirada que le hizo temblar.

-¡No, claro que no!-contestó titubeando.

Subieron las escaleras del sótano y se colocaron detrás de la puerta de entrada. Minutos después la puerta se abrió y en décimas de segundo la espada cercenó la cabeza de su madre, mientras el cuerpo decapitado camino unos pasos hasta caer contra la mesa de cristal.

Sinuhé se quedó extasiado ante la facilidad que le supuso semejante acto. Aún cubiertos de sangre, MJ entregó a Sinu un pañuelo empapado en cloroformo.

Al abrir la puerta, su padre se quedo sin color en la cara al contemplar la escena.

-¿Pero qué? -acertó a decir antes de caer al suelo por el potente sedante.

Entre ambos bajaron el cuerpo de su padre al que sentaron en una silla y amordazaron. Fueron al salón para limpiarlo y bajaron de vuelta al sótano con la cabeza de su madre sujeta por el cabello dejando el cuerpo en un rincón.

Lentamente su padre comenzó a despertar y pudo vislumbrar a su hija con un muchacho a su lado.

-¿Por qué has vuelto? ¿No tenías bastante con los demás? -chilló

-Papaíto, no he sido, yo sino él -contestó.

-Muchacho, no sabes dónde te estás metiendo. Acabará contigo como hizo con los anteriores -replicó.

No pudo terminar la frase porque un ruido atronador cortó sus palabras al igual que su cabeza con una enorme motosierra. La sangre fluía de sus arterias como una fuente y ambos quedaron empapados de sangre.

Agotada, pero feliz, se sentó en el suelo.

-¿No será verdad lo que ha dicho tu padre? preguntó cautelosamente.

-¿Vas a creer a una persona con una esquizofrenia paranoide o a mí? -replicó.

El se quedó callado mientras analizaba todo lo sucedido, Mientras, MJ depositaba ambas cabezas en unas vasijas enormes llenas de formol. Una vez estuvo todo limpio introdujo con su ayuda los cuerpos de ambos en una trituradora industrial, que redujo sus cuerpos a un pequeño bol con una especie de arena.

Esparció el contenido sobre el hermoso jardín y se dirigieron a la planta superior.

Después de una ducha, cenaron una pizza mientras veían “La matanza de Texas”.

-Estás muy serio ¿Te pasa algo? -dijo MJ

-Nada, sólo es cansancio –replicó.

Le dijo donde se encontraba su habitación y se marcho a dormir.

Sinuhé se quedo un rato en el sofá mientras analizaba lo sucedido. Algo no le cuadraba. Bajó con sigilo al sótano que permanecía abierto y busco algún indicio de algo. Lo único que veía eran las cabezas de los padres que le miraban con ojos inertes. Agotado, apoyó la cabeza en la pared y un chirrido hizo que ésta se desplazase.

Lo que tenía ante sí le dejó casi sin aliento. Decenas de cabezas de muchachos, descansaban disecadas sobre una peana con una fecha como inscripción.

-¡Chico listo! -escuchó  sus espaldas.

Giró rápidamente el cuerpo y vio como una enorme barra de hierro golpeaba su cabeza hasta que la oscuridad lo cubrió todo.

Despertó tal y como maniataron a su padre.

-Te había infravalorado -dijo ella sonriendo.

-Es una lástima que esto tenga que acabar así pero tú te lo has buscado.

Un alarido escapó de su garganta al oír rugir la moto sierra, mientras una risa de fondo le anunciaba que su final había llegado.

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Relato cedido a Tejiendo el Mundo por Mª José (Todos los derechos reservados por la autora)  www.sherezade-mimundointerior.blogspot.com

Ilustración de Xia Xiaowan

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Relatos de terror. La coleccionista, por Ma José
16 octubre, 2009

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