Relatos de terror. La coleccionista (2ª parte), por Ma José

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La coleccionista – 2 –

(Leer Primera parte)

Tras los primeros momentos de angustioso terror, cesó el ruido de la motosierra. No quería abrir los ojos, estaba paralizado por el miedo. Unos llantos ahogados, le obligaron  a bajar la vista y abrazada a sus piernas, estaba ella.

-¡Lo siento de veras! -exclamó con voz temblorosa.

Una patada la lanzó hacia la estantería.

-¡Estás loca de atar, querías matarte! -dijo conteniendo la ira.

-Pensé que eras uno de ellos – dijo MJ.

-¿De qué hablas? -gritó Sinuhé.

-Si dejas que te desate sin hacerme daño, te lo explicaré -replicó.

-¿Me puedo fiar de ti? -preguntó él.

MJ le entregó un afilado cuchillo para desatarse diciéndole:

-Si después de escucharme no me crees, puedes matarme -contestó.

Subieron al cuarto de sus padres y allí le contó toda la historia. Su padre, a pesar de la reputación como artista que tenía, estuvo ingresado mucho tiempo en un psiquiátrico por padecer esquizofrenia paranoide y desdoblamiento de personalidad.

Le entregó los informes médicos que tenía guardados bajo llave y continuó el relato.

Después de salir del psiquiátrico comenzó todo. No tomaba la medicación y se unió a un grupo de fanáticos que se entretenían en cortar cabezas humanas como las que viste abajo.

Todas ellas pertenecen a compañeros de clase o novios que tuve. No lo descubrí hasta hace un año y por ello me escapé de casa para evitar que me ocurriera lo mismo.

-¿Y ahora qué? -pregunto Sinuhé.

-Hemos de meternos en su ordenador y averiguar quiénes forman la secta, si no vendrán a por nosotros -respondió MJ.

Tras abrir el ordenador de su padre tomaron nota de los datos y trazaron un plan para aniquilarlos.

Ella sería el cebo, los citaría en un parque cercano y con la excusa de entregarles unos documentos, irían hacia la casa para ser asesinarlos.

A la mañana siguiente MJ esperaba en un banco del parque a la primera de las tres presas. A la hora convenida llegó un apuesto hombre maduro que la miró de arriba abajo. Ella contuvo el asco que le producía que la mirasen de aquella manera y puso su mejor sonrisa.

-Mi padre quiere entregarte unos documentos -dijo sin apartar la vista de sus ojos.

-¿Cómo es que no me ha llamado él en persona?-respondió.

-Está con gripe -acertó a decir.

Se dirigieron hacia la casa y una vez abierta la puerta y él dentro, se giró lo más rápido que pudo, clavándole un cuchillo en el ojo derecho. Sinuhé le tapo la boca para amortiguar los gritos y después de un puntapié, rodó escaleras abajo, quedando semiinconsciente en el sótano. Rápidamente lo ataron  y MJ se dirigió a él:

-¿Por qué hacéis esto? ¿Por qué a mis amigos? -dijo con un hilo de voz.

-Era parte del juego, no podíamos arriesgarnos a ser vistos por ello las presas tenían que venir a tu casa -dijo con voz firme.

-¡Pero eran mis amigos, bastardo-replicó con furia.

Por respuesta recibió una sonora carcajada e inundada de ira le abrió la garganta con el cuchillo. Como una fuente brotó de su cuello la sangre y Sinuhé terminó de rematarle arrancando su cabeza del cuerpo con la daga samurái.

-Ya nos quedan dos Sinuhé, pero tendremos que citarles a la vez -afirmó.

-¿No se extrañaran? -preguntó Sinuhé.

-Cuanto más tardemos, más sospechas se levantarán -respondió.

A la caída de la noche los dos sicarios que faltaban, llamaron a la puerta de su casa.

Eran de complexión media con algo de sobrepeso….no habría problemas a la hora de ajusticiarles.

-Mi padre bajará en unos segundos, si quieren les sirvo una copa -dijo con un amable tono de voz.

-Está bien, un Martini sería perfecto-contestaron.

Se dirigió a la cocina y  preparó las bebidas agregando un potente somnífero. A los pocos minutos el sedante hizo efecto y cayeron desplomados de las sillas.

Esto va a ser más difícil  que el anterior -dijo Sinuhé.

Emplearon la misma táctica para bajarlos al sótano, con un puntapié rodaron escaleras abajo y quedaron en el suelo tendidos.

Una vez despiertos estaban fuertemente atados en sendas camillas y un atisbo de terror se vislumbro en sus ojos.

-Uno para cada uno -dijo a Sinuhé.

Antes de que pudieran gritar se lanzamos sobre ellos y con la sierra mecánica fueron descuartizándolos lentamente. Los gritos de terror inundaban la habitación, pero el éxtasis de ver la sangre brotar a borbotones de sus mutilados cuerpos era una experiencia orgásmica.

Había sangre por todos lados…restos de vísceras, dedos y pies se esparcían por toda la habitación.

-Por fin hemos terminado -dijo Sinuhé con una sonrisa en su ensangrentado rostro.

-Debemos quemar la casa para no dejar pistas -replicó MJ mientras apartaba la sangre de su cara.

Se dieron una buena ducha, quemaron las ropas en la chimenea y tomaron una pizza para cenar.

Después de la cena dejaron vaciar por toda la casa tres bidones de gasolina. Cogieron todo el dinero que allí había y encendieron sendos cigarrillos. Una vez fuera ambos dejaron caer la cerilla mientras a sus espaldas la casa ardía por los cuatro costados.

Echaron la vista atrás y sus ojos se encontraron descubriendo miradas asesinas en ellos….

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Relato cedido a Tejiendo el Mundo por Mª José (Todos los derechos reservados por la autora)  www.sherezade-mimundointerior.blogspot.com

Ilustración de Xia Xiaowan

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Relatos de terror. La coleccionista (2ª parte), por Ma José
18 octubre, 2009

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