Relatos de la Guerra Química: Porton Down y la experimentación con humanos, parte 2

Complots y conspiraciones, Estudios y experimentos, Medicina Plagas y Enfermedades

Las decisiones del Juicio de Núremberg

Durante el juicio de Núremberg, cuando se revelaron los atroces actos de los dirigentes nazis contra las poblaciones que habían mantenido en los campos de concentración, se tomó con unanimidad la decisión de prohibir completamente la experimentación con seres humanos a menos, claro, que se tratara de la búsqueda de nuevas terapias para la curación de enfermedades.

Pero tras la Guerra, que había destrozado toda Europa, vendría un conflicto entre el este y el oeste, entre un bloque comunista y uno capitalista, que daría al traste con las buenas intenciones de los tratados hasta entonces firmados. Los Estados Unidos (así como sus aliados más cercanos) no tendrían ningún problema en violar repetidamente estos tratados, y en el bloque oriental la Unión Soviética muy seguramente realizaba acciones semejantes. Es por esto que las actividades en Porton Down no hicieron sino aumentar después de la Guerra.

La posguerra y el centro de Investigación

Tras la Segunda Guerra Mundial, los aliados quedaron sorprendidos por el rápido avance que la guerra química había tenido en la Alemania Nazi y los gases nerviosos que sus científicos habían desarrollado. Pronto se apropiaron de todos estos conocimientos y comenzaron a desarrollar sus propias armas, y para 1952 el Reino Unido ya había creado el temible gas nervioso VX.

Este compuesto químico es el agente nervioso más potente en haber sido manufacturado: solo la centésima parte de un gramo de este gas, en contacto con la piel, basta para matar a una persona. Aunque originalmente el objetivo de Porton Down era crear nuevas armas biológicas, el gobierno decretó a mediados de los 50’s que el lugar se concentraría en la guerra defensiva, por lo que muchas investigaciones se cancelaron. Sin embargo, los humanos seguirían siendo parte de la investigación hasta los 1980’s.

Investigaciones con humanos en los 50’s y 60’s

De acuerdo con los datos oficiales, más de 16.000 personas hicieron parte de los programas de investigación de Porton Down entre los 50’s y 60’s, sin que prácticamente ninguna supiera la verdadera naturaleza detrás de los estudios. La mayoría era contactada con la promesa de una pequeña remuneración económica y alegando que participaría en estudios médicos orientados a encontrar la cura contra diversas enfermedades (principalmente la gripe).

En 1953 se dio la única muerte documentada en esta facilidad. Un mecánico de la Real Fuerza Aérea llamado Ronald Maddison, quien a la sazón tenía apenas 20 años, entró como voluntario a un programa de investigación en el que le dijeron que iban a probar algunas sustancias químicas sobre su ropa. El joven tenía la ilusión de poder ver a su novia (quién vivía en Porton) y de paso ganarse unos días libres.

Sin embargo, la cosa no fue tan idílica. A las 10 de la mañana del 6 de mayo de aquel año, el joven, junto con otros 5 voluntarios, entraron a la cámara donde 200 miligramos de gas sarín les fueron rociados. Menos de 20 minutos después Maddison comenzó a advertir que se sentía débil, y cayó al suelo. Pese a la inoculación del antídoto y a su rápido traslado al hospital, Maddison murió a la 1:30 pm de ese mismo día.

Lo que siguió fue una de las operaciones legales más cuestionadas del sitio: en una rápida serie de movimientos los científicos de Porton Down ocultaron toda evidencia y brindaron información errónea a las autoridades y a la familia del joven, a quien se le dijo que había muerto por una pulmonía que se había agravado durante el experimento. Cuando el caso se reabrió, 50 años después, terminó por sepultar la ya manchada reputación del odioso centro de investigación.

El caso de Maddison se conoce porque era un ciudadano británico. Sin embargo, algunas personas que vivían en las entonces colonias del país no tuvieron tanta suerte. Hasta el día de hoy se sabe que más de 750 pruebas se desarrollaron a campo abierto en las colonias, principalmente Nigeria, Bahamas y Malasia, pero las características de dichas pruebas siguen en las sombras y no se sabe bien qué consecuencias pudieron llegar a tener.

El ocaso y renacimiento de Porton Down

Las investigaciones disminuyeron en los 70’s, pero jamás se abandonaron del todo. En general, se puede decir que las revoluciones sociales de los 60’s favorecieron el abandono de las facilidades por gran número de científicos, y que muchos investigadores ya no estaban interesados en participar en estos proyectos. Sin embargo, los experimentos con humanos continuaron hasta 1989.

En un difamado proyecto en 1963, los investigadores, llegaron a liberar algunas muestras de bacterias en el metro de Londres, aunque afortunadamente no hubo ningún enfermo o herido debido a estas acciones. Esto, al revelarse en 1989, causó una oleada de criticismo que casi lleva a la desaparición del centro.

Sin embargo, en la actualidad Porton Down sigue funcionando. Ya no investiga en humanos, pero viene haciéndolo en animales desde hace más de 4 décadas, y esta es ahora su especialidad. Por esta razón, el centro de investigación sigue funcionando a plena marcha al día de hoy. Y para colmo, sus investigaciones actuales (así como muchas de sus investigaciones pasadas) siguen siendo secretas. Parece ser que el fantasma de Porton Down seguirá persiguiendo a las nuevas generaciones.

Parte 1

Fuente de imágenes: 1: independent.co.uk, 2: i2.mirror.co.uk, 3: upload.wikimedia.org

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Bibliografía

El pensante (8 septiembre, 2015). Relatos de la Guerra Química: Porton Down y la experimentación con humanos, parte 2. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/relatos-de-la-guerra-quimica-porton-down-y-la-experimentacion-con-humanos-parte-2/