Recorriendo el camino del Inca: Misterios de la civilización Andina, parte 4

Arqueología, Civilizaciones, Historia

Reconstrucción de Cuzco antes de la llegada de los españoles

El capítulo pasado hablamos sobre la arquitectura especial de los Incas, que se basaba en la roca y realizaba “tapices” líticos en los que moles (en ocasiones gigantes) encajaban perfectamente una con la otra. En esta parte veremos los lugares en los que esta arquitectura se desarrolló (es decir, las ciudades incas) y por qué algunas de ellas permanecieron ocultas por siglos antes de ser redescubiertas.

Una sociedad poco amiga de las grandes urbes

Al contrario que sus hermanos mesoamericanos, los aztecas, los Incas tenían poco aprecio por las grandes urbes. Además del Cuzco eran pocas las ciudades importantes del Tahuantinsuyo: la mayor parte de la población vivía en pequeños poblados rurales caracterizados por su uso eficiente de los suelos. Ninguna de las ciudades (en general pequeñas) podía compararse con el Cuzco, aunque todas tienen muestras de la maravillosa arquitectura Inca porque eran centros religiosos y allí habitaba la nobleza.

La mayor parte de las ciudades y los poblados fueron capturados por los conquistadores en su marcha hacia Cuzco. Sin embargo, dos ciudades en específico permanecieron en las sombras y se convertirían en leyenda en los siglos por venir. Una de ellas, por no ser jamás descubierta; la otra, por serlo… y volver a desaparecer de los anales de la Historia.

Machu Picchu, la ciudad perdida

Considerada una de las “7 maravillas del mundo moderno”, Machu Picchu más que una ciudad es una ciudadela edificada en medio de una montaña en las estribaciones amazónicas de la cordillera. El nombre – que traduce “Montaña Vieja” – no corresponde a la ciudad en sí, sino al lugar en el que se ubica; tristemente su verdadero nombre se perdió en la Historia, y posiblemente jamás podremos conocerlo. La ciudad desapareció de la faz de la tierra en 1532 aproximadamente, y no volvería a aparecer hasta principios del siglo XX.

Machu Picchu es en sí misma un símbolo de la particularidad del imperio incaico. Era una ciudad ceremonial, construida en una montaña de difícil acceso por la geografía particular de la región que apelaba a las creencias Incas. Fue el soberano Pachacútec quien conquistó la región y comenzó la construcción de la obra hacia el año 1450, convirtiéndola en un centro ceremonial y religioso y – según algunas versiones – en un lugar de experimentación.

Reconstrucción de Machu Picchu

Las características de la ciudad perdida

Muchas veces se afirma que Machu Picchu fue una ciudad escondida adrede, que consistió en un “último bastión” de los emperadores Incas. Esta versión no es precisa, ya que Machu Picchu jamás pudo haber sido un último bastión de defensa. La ciudad, pese a su ubicación escondida, estaba muy mal preparada para funcionar como centro militar porque no fue ese su objetivo inicial. Originalmente se pensó como centro ceremonial donde vivían nobles y religiosos, la élite de la sociedad incaica.

Machu Picchu hacía un uso magistral del espacio. Edificó grandes casas y un templo sobre una pirámide en una montaña extremadamente empinada: para aprovechar el espacio restante llenó el lugar de terrazas agrícolas. Sin embargo, seguía siendo una ciudad pequeña y se calcula que no pudo tener más de 1000 habitantes en un momento dado, y seguramente menos de 800. Y sus terrazas, pese al excelente uso de la tierra, seguramente ni siquiera podían abastecer a los habitantes.

Se cree que las terrazas de Machu Picchu, como las de Maras Moray, no tenían un objetivo productivo, sino de experimentación. Al ser Machu Picchu un poblado de nobles, la ciudadela se usaba para intercambiar conocimientos y para experimentar nuevas técnicas agrícolas.

Hacia 1534 llegaron mensajes a Machu Picchu de la destrucción de la capital incaica. Los nobles, que sabían que no podrían vivir en aislamiento ni resistir solos en aquella remota región, decidieron clausurar los caminos, destruir las señales y abandonar la ciudad en dirección a Vilcabamba, donde se llevaría la última resistencia de los Incas y se construiría la ciudad que, verdaderamente, sería el último baluarte de resistencia indígena.

La ciudad perdida de Vilcabamba                                          

Vilcabamba la Grande, la capital perdida de los Incas, es una oda a la resistencia indígena en América contra el conquistador. Al contrario que sus hermanos del norte, que dirigieron las rebeliones (también fracasadas) desde adentro, los Incas se marcharon al occidente, desde donde organizaron una rebelión que duraría 4 décadas antes de que su llama dejase de arder.

Las ruinas de una fortaleza en Vilcabamba, la región de la Ciudad Perdida

Lo realmente misterioso de Vilcabamba es que jamás se ha encontrado. Hiran Bingham, a quien tradicionalmente se le atribuye el “redescubrimiento” de Machu Picchu, soñaba en verdad con encontrar a Vilcabamba la Grande, la antigua capital perdida, y llegó a pensar que en Machu Picchu la había encontrado. Lamentablemente no fue así.

Los españoles fueron capaces de encontrar y destruir la ciudad. Sus fuentes indican que quemaron todos los edificios, pero que los esqueletos de roca quedaron allí, para ser engullidos por la selva… la cual aún no nos devuelve sus secretos.

Nadie sabe dónde queda Vilcabamba la Grande. Hay varias teorías, y el seguimiento a algunos documentos coloniales podría brindar pistas sobre la capital perdida de los Incas. Hasta el momento, sólo sabemos que en los valles de esta región se construyó el último fuego de resistencia de un pueblo guerrero y orgulloso. Quedan por encontrar las ruinas de su último suspiro en la Historia.

En nuestro último capítulo veremos algunas de las tradiciones Incas y las leyendas de este pueblo.

Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 5

Fuente de imágenes: 1: i42.tinypic.com, 2: 4.bp.blogspot.com, 3: rpp.com.pe

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Bibliografía

El pensante (7 septiembre, 2015). Recorriendo el camino del Inca: Misterios de la civilización Andina, parte 4. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/recorriendo-el-camino-del-inca-misterios-de-la-civilizacion-andina-parte-4/