Recorriendo el camino del Inca: Misterios de la civilización Andina, parte 2

Arqueología, Civilizaciones, Historia

Los grandes avances de los Incas

En el capítulo anterior vimos algunas de las generalidades del grandioso Tahuantinsuyo, el estado más grande que encontraron los españoles en su recorrido por las recién descubiertas (para ellos) tierras del continente americano. Para los europeos, encontrar un imperio tan magnífico y organizado con un centro a más de 3.000 metros de altura resultó toda una sorpresa – era algo que ellos nunca habían visto –. Pero para sobrevivir, esta sociedad tenía que estructurarse de manera muy organizada.

Las regiones de la sierra peruana, al menos en la región que da al pacífico, son bastante áridas, y aunque las tierras fértiles abundan, requieren de un estructurado sistema de irrigación. Así mismo, las laderas no son óptimas para los sembrados, por lo que desde tiempos preincaicos las comunidades andinas idearon un desarrollado sistema de terrazas que les permitía aprovechar al máximo el espacio disponible y evitar la erosión.

Sin embargo, fueron los Incas quienes llevaron al extremo estos dos componentes de la organización andina. A medida que iban dominando regiones más y más vastas, adoptaban las tecnologías milenarias de los pueblos conquistados: no rechazaban estos conocimientos, sino que los acumulaban y aplicaban. Esta fue una de las razones del éxito del Imperio y de su gran desarrollo tecnológico. Veamos aquí algunos de los logros más interesantes de esta sociedad.

Los complejos sistemas de riego

De acuerdo con las evidencias arqueológicas, el Inca había heredado de sociedades anteriores algunos canales de riego que permitían aprovechar el agua de los ríos y cultivar en las laderas y planicies secas de la sierra peruana. Al igual que en la Antigua Mesopotamia, las tierras fértiles eran extremadamente secas, por lo que dichos sistemas eran necesarios para garantizar la productividad agrícola.

Pero lo interesante aquí es la complejidad y la infinita precisión con la que los Incas desarrollaron su nuevo sistema de riego. De acuerdo con los relatos de los conquistadores, desde las altas montañas los Incas tenían el dominio completo de las aguas y podían, con solo mover algunas rocas de lugar, decidir qué poblaciones a centenares de kilómetros recibirían agua, y cuáles no. Esta increíble precisión, heredada de miles de años de desarrollo pero mejorada por los ingenieros incas, garantizaba la lealtad incluso de los pueblos más alejados en los territorios secos de la Sierra Peruana, e incluso en muchas regiones desérticas de la costa.

Uno de los lugares más reconocidos (y visitados) es el sitio arqueológico de Tambomachay, ubicado a 8 kilómetros de Cuzco y considerado un templo de adoración al agua. En esta zona se ubicaban los baños sagrados del Inca, y por esto es una magnífica muestra de los alcances de la ingeniería andina del Tahuantinsuyo.

El sitio consiste en varias murallas de piedra con la característica (y sorprendente) arquitectura sagrada inca, de la cual hablaremos en un próximo artículo. Estas murallas contenían en su interior una serie de acueductos que llevan a una cascada que los incas fueron capaces de dividir en dos caudales de idéntico flujo. Si se ponen dos vasos iguales en cada uno de ellos, los vasos se llenarán exactamente al mismo tiempo.

Lo más interesante del asunto es que los sistemas de transporte del agua en Tambomachay están ocultos bajo la roca y en muchas ocasiones no se sabe de qué lugar preciso proviene el flujo del preciado líquido. Fue tal la experticia de los Incas que fueron capaces de construir todo un sistema hidráulico bajo una construcción lítica, que se alimenta de una laguna y de un manantial de procedencia desconocida. Esto es solo uno de los ejemplos del magnífico uso del agua que hacía esta sociedad andina.

Pero no fue solo en los sistemas de riego que los Incas mostraron grandes avances tecnológicos. La agricultura andina también se desarrolló mucho bajo su gobierno:

Maras Moray, el centro de experimentación agrícola

Quienes llegan a Maras Moray normalmente no ven mucho más que una serie de espirales ubicadas en una ladera. El uso de las terrazas, aunque impresionante, no parece indicar otra cosa que algunos sembradíos con una distribución muy particular. Sin embargo, algunos análisis han revelado que el sitio en verdad tenía un objetivo muy específico… y muy avanzado para su época.

Se trataba del primer centro de experimentación agrícola del que se tenga registro. Los incas consiguieron en estas montañas replicar una especie de sistema de invernadero que les permitía obtener micro – climas en cada uno de los escalones. De acuerdo con los estudios, en la zona podrían encontrarse hasta 20 microclimas (en ocasiones con más de 10 °C de diferencia entre sí), que los Incas habrían usado para probar la aclimatación de nuevas especies y para determinar qué regiones eran más productivas. Se dice que en la zona, que queda a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, llegó a cultivarse coca (planta proveniente de las zonas bajas).

Este centro de experimentación fue pasado por alto por los conquistadores españoles que – afortunadamente – no destruyeron sus terrazas, dejándonos uno de los mayores ejemplos del alcance de la ciencia y la ingeniería Inca. Maras Moray es un centro de investigación único entre las sociedades antiguas.

Además de sus grandes logros ingenieriles y agrícolas, los Incas desarrollaron una arquitectura muy particular y extremadamente compleja. Pero sobre ella hablaremos en el siguiente artículo.

Parte 1
Parte 3
Parte 4
Parte 5

Fuente de imágenes: 1: static.panoramio.com, 2: askmetravelorganizer.com, 3: tourcaminoinca.com

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