Rebeliones Campesinas: Ivaylo y el Imperio Bizantino

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Imperio Bizantino

El Imperio Romano de Oriente, conocido más popularmente como Imperio Bizantino, sobrevivió por casi un milenio a la caída de su homólogo de Occidente, y en algún momento pareció revivir el sueño romano de controlar la totalidad del Mediterráneo y reconstruir la antigua Pax Romana.

Sin embargo, el surgimiento del Califato Ortodoxo (y el nacimiento del Islam como una religión de conquista) llevó a que este Imperio perdiera todos sus dominios en África y gran parte de sus dominios en el este y el norte del Mediterráneo. Comenzó entonces una guerra que no culminó efectivamente hasta finales del siglo XVII, entre el Islam y la Cristiandad.

Sin embargo, el Imperio Bizantino seguía teniendo poder, y mantenía control sobre parte de Anatolia (lo que hoy es Turquía), de parte de los Balcanes y de parte de Bulgaria. Fue en este último territorio, quizás el más atrasado de esta sociedad, que estalló en el año 1277 la más fuerte de las rebeliones campesinas jamás enfrentada por este Imperio: el Levantamiento de Ivaylo.

El criador de cerdos

Nombrado por las crónicas bizantinas como un criador de cerdos, Ivaylo fue un líder campesino profundamente capaz, carismático y hábil en el campo de batalla. Vivió una de las épocas más duras para cualquiera: los años de la conquista mongola, cuando hordas de soldados asolaban los campos y quemaban las ciudades a su paso. Y era súbdito de un Imperio debilitado e incapaz que no garantizaba de ninguna manera la seguridad de sus habitantes.

Fue por ello que se rebeló.

Crisis e invasión

Pero vamos por partes. Ivaylo nació en algún momento del siglo XII, cuando Bulgaria se encontraba en medio de una crisis. Tras una serie de gobernantes fuertes, los ataques mongoles y la debilidad interna del Imperio habían llevado a que el país se “feudalizara”, es decir, perdiera control del territorio ante los señores feudales de las localidades. Éstos aprovecharon la circunstancia para oprimir aún más a los siervos y campesinos, con el beneplácito de las autoridades imperiales bizantinas que lograban así debilitar un antiguo rival y obtener impuestos en el territorio.

Pero la feudalización no había cumplido con su principal objetivo. Los señores feudales eran completamente incapaces de detener los avances mongoles, y como tal, los campesinos sentían que no estaban cumpliendo con su deber social.

Ivaylo

¿Recuerdan cuando mencionamos que Ivaylo era considerado por las fuentes búlgaras como un criador de cerdos?

Bueno, pues resulta que los cerdos eran un producto valioso y de gran importancia en el mercado local en este periodo. Un criador de cerdos exitoso podía perfectamente ser un personaje muy prominente en la política local, aún cuando fuera despreciado por las élites aristocráticas. Por esto, muchos creen que Ivaylo no era un campesino sin educación, sino que era un acaudalado comerciante.

En cualquier caso, el joven criador de cerdos impulsó un levantamiento campesino que halló eco rápidamente entre el descontento de la población búlgara. Clamaba haber recibido un mensaje divino que le indicaba que era su deber rebelarse contra la opresión de sus gobernantes, mensaje que tuvo un gran impacto en el campesinado profundamente religioso de la región.

El Imperio Búlgaro. En rojo, el área que llegó a controlar Ivaylo

La Rebelión

En la primavera de 1277, luego de una serie de ataques particularmente fuerte por parte de los mongoles, estalló la rebelión. Una milicia campesina dirigida por Ivaylo consiguió este año lo que las élites militares de su país habían sido incapaces de lograr por décadas: poner en fuga a los ejércitos mongoles. Confiados ante su temprana victoria (que surgió de la necesidad y la angustia) procedieron entonces a enfrentarse a la nobleza búlgara.

Y entonces ocurrió lo más interesante de todo: los ejércitos victoriosos de Ivaylo (quien además era, supuestamente, un enviado divino) se encontraron con el apoyo de vastos sectores de la nobleza, que prefirieron declararlo Emperador que enfrentarlo en el campo de batalla. Con esta fuerza demoledora Ivaylo marchó a enfrentarse a Constantino Tikh, Emperador de Bulgaria, contra quien obtuvo una victoria decisiva, al punto que lo mató en la batalla.

Seguirían una serie de victorias sobre las fuerzas enviadas por el Emperador Bizantino, Miguel VIII Palaiologos, quien buscaba aprovechar la situación búlgara para imponer un aliado en el gobierno. Y más interesante aún, María, Emperadora de Bulgaria y esposa de Constantino Tikh, le ofreció su mano en matrimonio. Ivaylo aceptó, fue coronado emperador y entró triunfante en la capital. Pero tristemente, este no es el final de su historia.

Traición

Como Emperador, Ivaylo consiguió lo que no habían conseguido sus antecesores: destruir a los mongoles en la frontera norte y limitar sus avances en las campiñas búlgaras. Pero aún con su carisma y habilidad militar tenía una debilidad inmensa: el interés de los bizantinos al sur en acabar con su gobierno.

Tsarevets, capital del Imperio Búlgaro

Y si algo nos enseña la Historia, es que luchar una guerra en dos frentes es algo que casi nunca termina bien.

Ivaylo, aún pese a sus desventajas, tuvo considerables victorias. Logró derrotar un segundo ejército mongol al norte, volver al sur y aniquilar las fuerzas bizantinas. Pero eventualmente comenzó a perder impulso y se vio obligado a solicitar el apoyo de Noghai Khan, Gobernante de los Mongoles, en su esfuerzo contra el Imperio Bizantino. Como muchos otros antes que él, fue traicionado y ejecutado, abriendo camino una vez más al gobierno bizantino de Bulgaria.

Pero siguió siendo recordado por los campesinos búlgaros como el único que los defendió en su momento de mayor necesidad.

Bibliografía:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Uprising_of_Ivaylo

Imágenes: 1: abroadintheyard.com, 2 y 3: wikipedia.org

Rebeliones Campesinas: Ivaylo y el Imperio Bizantino
24 febrero, 2019
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