Rebeliones campesinas: Bagaudae y la caída del Imperio Romano

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Imperio Romano

Nacido en una pequeña ciudad ubicada en la mitad de la Península Itálica, el Imperio Romano fue creciendo y con el tiempo llegaría a conquistar la totalidad del mundo mediterráneo. Esta conquista no estuvo libre de problemas y limitaciones, y en muchos momentos Roma pareció perder la iniciativa frente a sus enemigos. Pero se sobrepuso y terminó finalmente por convertirse en seguramente el imperio más importante en la historia de Occidente.

Sin embargo, por más exitoso que fuera este imperio no viviría para siempre. A partir del siglo tercero, tras haber superado su máxima extensión, el Imperio Romano comenzó un periodo de lenta y constante decadencia. La sociedad romana no había constituido mecanismos de gobierno que le permitieran una transición suave entre gobernantes y que garantizara la legitimidad del nuevo recién llegado, razón por la cual comenzó a presentar más y más problemas de sucesión y guerras civiles. A esto se le sumó la paulatina pérdida de control de las regiones periféricas, que se convirtieron más y más en los feudos personales de los aristócratas locales y menos en regiones leales al imperio y el emperador.

En este contexto ocurrió una de las rebeliones más significativas en la historia del Imperio Romano: Bagaudae, una serie de revueltas y ejércitos campesinos levantados a lo largo de casi dos siglos para luchar contra la feudalización producto de la cada vez mayor debilidad de las autoridades del imperio.

La primera Bagaudae

Si nos ponemos estrictos no hubo una sola Bagaudae. Se trató más bien de una serie de revueltas ocurridas en momentos diferentes pero con dinámicas muy semejantes en las zonas de frontera de Iberia y de Galia: dos de los más atrasados territorios en manos del imperio.

La primera de las rebeliones comenzó en el año 284 d.C., o al menos este fue el primer año que se documentó algo sobre el fenómeno. El Emperador Dioceclano, preocupado por la pérdida de control sobre la Galia, se vio obligado a enviar un ejército dirigido por Maximiano, quien fue declarado “César” con tal objetivo. Aeliano y Amando, campesinos galorromanos, dirigían un ejército compuesto por un heterogéneo grupo de campesinos, esclavos fugados, legionarios rebeldes e incluso uno que otro aristócrata menor buscando ascender socialmente.

Como suele suceder cuando ejércitos profesionales, bien armados y entrenados, se enfrentan a campesinos sin entrenamiento, los rebeldes fueron derrotados y sus cabezas expuestas en la región. Pero sus acciones sembraron una semilla que seguiría germinando en este territorio por siglos.

Rebeliones por venir                                                                

En efecto, a medida que el Imperio se volvía más y más autoritario (reacción a su misma decadencia, que lo hizo menos próspero y seguro y llevó al descontento de la población), nuevas rebeliones, nuevas Bagaudae, comenzaron a estallar en las fronteras occidentales. En el siglo IV, Constantino se vio obligado a dedicar considerables recursos a su supresión, pero para el siglo V ya la cosa se había salido de control, y los romanos tuvieron que solicitar a los invasores/colonizadores germanos su apoyo contra los rebeldes. En últimas, ninguna de las Bagaudae fue exitosa en su objetivo, pero juntas sí debilitaron al Imperio y contribuyeron a su caída.

En la actualidad, estas rebeliones son reconocidas como una de las primeras expresiones masivas de descontento popular en Occidente, que se volverían tan comunes en la Edad Media (como vimos en La Grande Jacquerie).

Bibliografía:

  1. https://libcom.org/history/bagaudae-historys-first-revolutionaries-pablo-romero-gabella
  2. https://en.wikipedia.org/wiki/Bagaudae

Imágenes: 1: libcom.org, 2: wikidata.org

Rebeliones campesinas: Bagaudae y la caída del Imperio Romano
16 mayo, 2019
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