Problemas de moda, o la Enfermedad de la Muselina

La moda no incomoda… ¿o sí?

Al pasar por un periodo de austeridad, luego de la Revolución Francesa, la moda y el estilo para vestirse pasó de ser ostentoso y adornado a algo clásico y más sobrio, donde las cantidades masivas de tela y los complicados cintillos que surcaban los vestidos de telas gruesas y llamativas fueron cambiados por la muselina, una tela fina de algodón, muy vaporoso, originaria de Irak.

Los vestidos de la época eran diseñados con un estilo de corte imperial con falda bastante angosta, de medio paso, con escote abierto con un límite de decencia auto impuesto. La enagua de la misma tela, muselina y bordado en hilo de seda que señalaba cuán distinguida era la dama. Este tipo de traje ya no dejaba nada a la imaginación, ya que enmarcaba muy bien la figura femenina.

En los pies llevaban unos zapatos de tela –raso- bordados, ellas mismas los confeccionaban o si contaban con más recursos, los mandaban a confeccionar en las mejores zapaterías para mujeres.  Pero para salir a las calles se ponían unos suecos por encima de los zapatos, con plataforma para que las aislara del barro y la tierra de las arterias (eran unos suecos con tiras de cuero y base de madera de unos 7 cm).

La enfermedad de la muselina

Aunque lo que es moda no incómoda, sin importar que esa misma moda te lleve a las puertas de la muerte, las mujeres de esos tiempos padecieron de un tipo  de enfermedad causada por sus vestimentas: la enfermedad de la muselina.

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Con vestidos sin manga o manga falsa y todos de muselina, incluidas las ropas que usaban debajo, tenían sólo una enagua del mismo material, sin importar que fuera en invierno. Los atuendos no eran los más idóneos para salvaguardar el calor corporal de las mujeres. Cuando llegaba las estaciones más frías o las lluvias amenazaban, si alguna fémina era atrapada por la tempestad, lo más probable era que pescara cierta peste: la de la muselina, que no era ni más ni menos que una terrible bronquitis.

Mas hay que sumarle que alguna mujeres mojaban las telas de los vestidos con aguas perfumadas para mostrar y exaltar su figura. Como resultado de usar esta tela tan delicada se suscitó un brote de influenza y bronquitis como nunca se había visto para esas fechas.  Para inicios del siglo XIX, se presentaron más de 60 mil casos de personas con gripa, donde la gran mayoría eran mujeres.

Y la moda de los caballeros fue…

Los caballeros, no sufrieron tanto en época, su vestimenta era un poco más abrigadora: una camisa de cuello alto con mangas muy amplias y fruncidas era el estilo, se metía dentro del pantalón, que por cierto, era de lana (tejido necesario para los tiempos de invierno, no me imagino como harían en verano) en todas las estaciones del año. Los clásicos pantaloncillos ajustados, tipo calzas de lanilla, otra opción que siempre finalizaba con medias de seda.

Sombrero bicorne, corbatín de seda, saco de lana con botones de oro o plata, y guantes. Los zapatos de cuero y polainas de tela con botones para cubrir el calzado. Nada que llamara el frío y la bronquitis.

Bibliografía

  1. http://losandes.com.ar/article/la-moda-nunca-incomoda

Imágenes: 1: losandes.com.ar

Problemas de moda, o la Enfermedad de la Muselina