Paz, sexo y biología: ¿qué podemos aprender de los Bonobos?

Zoología

El Bonobo, “pan paniscus”

Nuestros parientes más cercanos

El género Homo, que comprendía los llamados homínidos o grandes simios humanoides, está casi desaparecido. Solo una especie permanece: nosotros, pues nuestros parientes más cercanos uno tras otro se extinguieron en el lapso de los últimos 2 o 3 millones de años. Australophitecus, nuestro anterior pariente, también se extinguió en este periodo, lo que nos deja al género Pan, al que pertenecen los chimpancés, como el grupo de animales más cercano a nuestra especie.

Es mucho lo que se puede aprender de los parientes cercanos. En muchas especies vemos comportamientos semejantes entre parientes, lo que indica que estos evolucionaron junto con el grupo en su totalidad. Es mucho lo que compartimos con los chimpancés, y son la especie más estudiada por los biólogos y antropólogos que están interesados en aprender sobre la biología de nuestra especie.

Hay dos especies de chimpancés: Pan troglodytes y Pan paniscus: el chimpancé común, al que estamos tan acostumbrados, y el chimpancé pigmeo, más conocido como Bonobo. El chimpancé común es sorprendentemente parecido al hombre: tiene una sociedad grupal que casi podríamos clasificar como tribal y en la que domina no el más fuerte, sino el que es capaz de realizar las alianzas más eficientes, algo poco común entre los animales y que nos indica un alto desarrollo cognoscitivo.

Pero el Chimpancé común tiene aspectos bastante oscuros. Es una especie violenta y agresiva, que realiza algo que solo podemos calificar como genocidio: el asesinato sistemático de los miembros de tribus enemigas. Los conflictos entre machos de un solo grupo pueden ser también serios, y cuando uno de ellos triunfa no verá problema en asesinar a los hijos de su rival. El infanticidio, como el genocidio, es una práctica común en esta especie.

El Chimpancé, “pan troglodytes”

Algunos consideran que nosotros, el Homo Sapiens, seguimos una trayectoria parecida. Nuestra sociedad tribal (al menos en los casos que conocemos) conocía la guerra y eran común las incursiones a grupos enemigos. Las sociedades más complejas (salvo el caso único de la Isla de Creta, que ya hemos visto anteriormente) tienen evidencias de haber sido construidas en torno a la guerra, labor de la clase dominante. Parece ser que nuestra naturaleza violenta tiene entonces raíces biológicas, ¿no?

El contraejemplo: la sociedad de los Bonobos

Pues no. Resulta que los Bonobos, nuestros otros primos cercanos, muestran un comportamiento que es diametralmente diferente. Son una sociedad pacífica en la que apenas si existen conflictos: las muertes violentas no están documentadas. Incluso los grupos rivales son capaces de convivir en paz, de relacionarse y de dialogar… siempre y cuando haya recursos para todos, claro.

En general se dice que los bonobos son más inteligentes que los chimpancés, pero esto no significa nada por sí mismo, pues nosotros somos más inteligentes que ellos. ¿A qué se debe, entonces, su peculiar comportamiento? Parece ser, según lo que hemos averiguado sobre ellos, que se debe a una sociedad con una altísima promiscuidad sexual.

La sexualidad de los Bonobos

Entre los chimpancés comunes, como entre los humanos, la sexualidad está llena de tabúes, pero este no es el caso de los bonobos. Son una especie que ha hecho de la sexualidad una actividad prácticamente universal, pues la utilizan como base de su socialización.

Su comportamiento es la pesadilla de cualquier purista: mantienen relaciones sexuales comúnmente y en prácticamente todas las combinaciones. En su sociedad solo se conserva el tabú supremo: ninguna madre, jamás, tiene relaciones con sus hijos, y tampoco existen relaciones entre hermanos. Prácticamente todas las otras combinaciones están permitidas: desde completos desconocidos hasta familiares cercanos (“primos”), pasando por los comunes casos de relaciones homosexuales tanto entre los machos como entre las hembras.

El sexo es una manera de fortalecer vínculos y de dirimir conflictos, por ejemplo: si dos chimpancés machos están discutiendo es común que una hembra llegue a mediar entre ellos… y tenga sexo con los dos. Así mismo, cuando hay conflicto los machos suelen rozar sus genitales entre sí (algo conocido como frot) y es común que las hembras hagan algo equivalente para solucionar los problemas o solo por diversión.

Una de las características más interesantes de esta sociedad es que los machos jamás pueden saber cuáles son sus hijos, pues una hembra mantendrá relaciones con muchos machos antes de quedar encinta. Por esta razón el infanticidio, tan común en el Chimpancé común, se ha vuelto una actividad completamente anómala en la sociedad del Bonobo.

Dos bonobos manteniendo relaciones

Una reflexión sobre el Bonobo

Los chimpancés comunes no comparten territorio con el Bonobo. Aquellos viven al norte del río Congo, mientras que éstos solo viven al sur: como ninguna de las especies nada el río funciona como barrera natural. Es difícil suponer qué pasaría si las dos especies se juntaran, pero muchos creen que esto irremediablemente llevaría a la extinción del Bonobo.

En efecto, la sociedad pacífica del Bonobo quizás no podría competir con la sociedad violenta del chimpancé. Algo parecido pudo suceder entre los homínidos, lo que tuvo como consecuencia que una especie violenta (la nuestra) terminara desplazando a todas las demás incluso antes de la creación de armas complejas como el arco.

Sin embargo por ahora el Bonobo existe y de no ser por los seres humanos (que han destruido su hábitat y lo han puesto en peligro de extinción) sería una especie muy exitosa. En palabras de los renombrados biólogos Richard Wranghman y Dale Peterson:

“Tanto el chimpancé común como el bonobo evolucionaron del mismo ancestro que dio lugar a los humanos, y sin embargo el bonobo es de las especies más pacíficas y no agresivas de mamíferos que hoy día viven en la tierra. Han desarrollado vías para reducir la violencia que permean toda su sociedad. Nos muestran que la danza evolutiva de la violencia no es inexorable”

Fuente de imágenes: 1: animalesextincion.es, 2: s1.ibtimes.com, 3: static.guim.co.uk

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Bibliografía

El pensante (27 Septiembre, 2015). Paz, sexo y biología: ¿qué podemos aprender de los Bonobos?. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/paz-sexo-y-biologia-que-podemos-aprender-de-los-bonobos/