Mujeres guerreras en la Historia, parte 3

Historia, Personajes de la historia, Personas sorprendentes

La Doncella de Orleáns

Juana de Arco

No estaría completa nuestra lista sin Jeanne d’Arc, mejor conocida como Juana de Arco. La llamada “Doncella de Orleáns” fue en verdad nativa de Domrémy, un pequeño poblado francés situado en la Lorena francesa.

A su nacimiento, la Guerra de los 100 años había asolado Francia por más de medio siglo y la corona francesa se disputaba entre Carlos VI (de la rama de Orleáns) y Juan sin Miedo (de Borgoña). Los ingleses, interesados en mantener a Francia como un reino débil y sometido, apoyaban al borgoñón mientras mantenían al Rey francés bajo constante presión.

Elegida

En 1425, aproximadamente a sus 13 años, Juana comenzó a escuchar voces que le decían que debía viajar al corazón de Francia. Inicialmente aterrada, pronto comenzó a comprender que eran las voces de Santos, enviados por Dios para dirigirla hacia su misión divina. En 1428 le fue indicada su misión: levantar el cerco de Orleáns.

Juana recurrió a Robert de Baudricourt, un lugarteniente del rey y comandante de una guarnición ubicada en las cercanías al lugar en el que ella se ubicaba. Tras casi un año de insistencia el noble accedió a su petición: brindarle una pequeña escolta que le permitiese llegar a donde se encontraba el Delfín (Carlos VII, joven heredero que se había convertido en Rey tras la muerte de Carlos VI).

Solo 6 hombres acompañaron a Juana, dos de los cuales (Jean de Metz y Bertrand de Poulengy) se mantendrían a su lado hasta su desafortunada captura por los ingleses. La doncella vistió ropas de hombre y comenzó una aventurada travesía por medio de territorios gobernados por los ingleses. Tras atravesar el puente del Río Loira (único dominado por los franceses) comenzaría a regarse la voz de que una doncella estaba en camino para liberar la ciudad de Orleáns y coronar al Delfín en Reims.

En la Iglesia de Santa Catalina (una de las santas de sus visiones) Juana de Arco realizaría el acto que le daría el prestigio necesario para recibir el respeto de todos los soldados del ejército: ordenaría a los clérigos que sustituyeran la espada que ofrecían por otra enterrada detrás del altar de la Iglesia. De acuerdo con la leyenda, sería esta la espada de Carlos Martel (el Martillo, defensor de Francia contra los musulmanes en la Batalla de Poitiers).

Acompañada de su fama, Juana entonces envió un comunicación al Delfín, en Chinon, informándole de su llegada. Cuenta la historia que al arribar el Delfín (temeroso de una traición) se había ocultado entre sus súbditos, pero que fue de inmediato reconocido e identificado por la joven. A continuación, Juana le solicitó un ejército para dirigirlo hacia Orleáns.

La Guerra

Tras un largo y cuidadoso interrogatorio por parte de la Corte y los teólogos de Poitiers Juana fue considerada una enviada legítima del cielo y se le otorgó lo que solicitaba. En abril 29 de 1429 Juan por fin arribaba al cerco de Orleáns.

Aún se debate si la joven tomó las riendas del ejército o sencillamente actuó como portaestandarte, pero lo cierto es que con su llegada rápidamente cambiaron las mareas de la guerra y tras sendas derrotas (las primeras en una generación) la alianza inglesa-borgoñona fue expulsada de las afueras de la ciudad. Aquí ganaría la francesa su famoso apodo: “La Doncella de Orleáns”.

Tras esta primera victoria, Juana dirigiría al ejército francés en una serie de victorias decisivas conocidas como “La campaña del Loira”. Luego llevaría exitosamente al Delfín a Reims donde sería coronado como Rey legítimo de Francia.

El final

En teoría, aquí acababa la misión de Juana. Sin embargo, decidió seguir al servicio del Rey y luchar por la liberación de París, capital del Reino. Aquí comenzaron sus desavenencias con él y su Corte, pues el Rey prefería el camino de la negociación ante una posición evidentemente ventajosa, recién ganada. Juana, por el contrario, buscaba la victoria militar.

Así, tras iniciar exitosamente varias campañas sería capturada en las puertas de la ciudad de Compiegne, acusada de herejía y condenada a la hoguera por parte de los clérigos ingleses. Su nombre pasaría a la Historia y se convertiría en una de las patronas de Francia, siendo santificada hacia principios del siglo XX.

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Imágenes: 1: tuhistory.com, 2: grandesmujeresdelahistoria.weebly.com

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Bibliografía

El pensante (10 Abril, 2017). Mujeres guerreras en la Historia, parte 3. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/mujeres-guerreras-en-la-historia-parte-3/