Misterios de la Biología: Extinciones masivas en la Historia, parte 6

Apocalipsis, Desastres

¿Una última extinción?

Hace 65 millones de años ocurrió la última extinción masiva de la que ha sido testigo nuestro planeta. Esta extinción, aunque relativamente moderada, borró de la faz de la tierra a los grupos de reptiles dominantes (algunos de cuyos descendientes conformarían las aves modernas) y dejó el camino libre para que los mamíferos se convirtieran en los dueños del mundo.

Nuestro mundo

En estos 65 millones de años la vida se ha diversificado de una manera impresionante. Aves y mamíferos por igual se han apoderado de nichos muy diversos, desde los helados polos hasta los ardientes desiertos, pasando por las profundidades del océano. Estos 65 millones de años también presentan una variedad climática bastante fuerte: del llamado “máximo térmico” del Eoceno cuando las temperaturas alcanzaron cotas increíblemente altas (en la Antártida florecían inmensas selvas) se pasó a una época de gigantescas glaciaciones de la cual hasta ahora estamos saliendo.

En conjunto, el periodo ha sido relativamente benigno, con un episodio moderado de extinción durante el pico cálido del que hablaba hace un momento. Y una de las grandes creaciones de este periodo fuimos nosotros, o mejor, nuestro cerebro, que nos ha brindado capacidades inalcanzables para cualquier otra especie antes de nosotros… al menos, que sepamos.

Y nosotros

Pero este cerebro tuvo consecuencias completamente inesperadas. El éxito del ser humano en el planeta es un fenómeno seguramente incomparable en toda la historia natural: en menos de 100 mil años no solo conquistamos todos los continentes sobre la tierra, sino que multiplicamos nuestro número en centenares de miles, o incluso en millones. Nuestro impacto sobre el ambiente también es de un calibre sin precedentes: desde hace aproximadamente 30 mil años (aunque algunos investigadores afirman que 15) grandes masas de tierra han quedado privadas de su cobertura vegetal o de sus especies autóctonas por obra del ser humano. En conjunto, hemos tenido un impacto impresionante sobre la biodiversidad del planeta.

¿Podemos hablar de una extinción masiva en la actualidad?

Esto ha llevado a diversos autores a postular la teoría de la “Sexta extinción” o la “Extinción del Holoceno” de la cual estaríamos siendo testigos. Esta vez, no se trataría de un evento catastrófico, sino del lento ascenso de una especie que en su desesperación por obtener recursos estaría destruyendo todo a su paso. De acuerdo con las cifras oficiales, en la actualidad podríamos estar ante un promedio de 140 mil extinciones anuales. Esta cifra, aunque podría ser un poco superior a la realidad, es una buena indicadora de la magnitud de la catástrofe.

Víctimas específicas

Durante los primeros años de expansión y explosión de la población humana, a finales de la última glaciación, las principales víctimas fueron los gigantes que rondaban el mundo y que en prácticamente todos los continentes (excepto África y Eurasia) fueron borrados del mapa. Incluso en África más de un 30% de estas especies desaparecieron a lo largo de los últimos 200 mil años, evento del que normalmente se culpa a los humanos. Aunque se tratara de pocas especies (en América en conjunto, quizás algunas decenas o una centena) el impacto en el medio ambiente sería considerable: la desaparición de los mamuts, por ejemplo, favorecería el aumento de los bosques en detrimento de los pastizales, lo cual a su vez podría presionar el cambio climático (debido a los abundantes incendios que ahora se presentarían).

Los peligros comienzan a aumentar

Sin embargo, ya pasamos este umbral. A partir del siglo XVIII las especies medianas y pequeñas comenzaron a verse más y más amenazadas, hay continentes completos (Europa) en los que prácticamente todos los bosques originales han sido alterados y los nuevos bosques no tienen la diversidad de los antiguos. Por su parte, el aumento de la población y la producción en el siglo XIX, que no hace sino aumentar en el siglo XX, pone en peligro cada vez más ecosistemas de los que dependen animales pequeños. Los ritmos de extinción aumentan cada vez más y se calcula que la mitad de las especies de anfibios, un tercio de las de corales, moluscos y peces cartilaginosos, un cuarto de los mamíferos y reptiles y un sexto de las de aves se encuentran en camino a desaparecer.

En este momento se están tomando pasos en dirección a evitar esta catástrofe, pero por ahora son pocos y carecen de suficiente fuerza para significar un cambio verdadero. Además, aunque el crecimiento de la población se ha ralentizado, es todavía importante, y esto sin contar con el crecimiento económico que nos exige cada vez más y más recursos.

Quisiera recordarles que la extinción más súbita, la del Pérmico – Triásico, sucedió en un periodo de entre 300 y 500 mil años. La extinción del Holoceno apenas si lleva 12 mil años. Estamos hablando de una crisis sin precedentes en la historia de nuestro planeta.

Si los humanos hubiésemos de desaparecer, y nuestra civilización se erosionara en el aire, una futura inteligencia (digamos, en 30 millones de años) seguramente consideraría este episodio como una anomalía, pues es imposible, improbable, que tantas especies desaparezcan al mismo tiempo en un suspiro geológico (12 mil años son precisamente eso). A menos de que sean capaces de detectar nuestra presencia (que tampoco debería ser tan difícil) el fenómeno presentaría un misterio en toda regla.

¿Crees que los humanos estamos condenados? ¿Que podremos revertir el proceso? ¿O que sobreviviremos, pero gran parte de la diversidad sobre la tierra se perderá?

 

 

Fuente de imágenes: 1: loshijosdelamalinche.com, 2: telemundoalaska.com, 3: thumb9.shutterstock.com.

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