Misterios de la Biología: extinciones masivas en la Historia, parte 2

Desastres

La segunda Gran Extinción

Un desastre en el Devónico

Terminamos nuestro artículo anterior con la gran extinción de finales del periodo ordovícico que acabó con la gran diversidad de artrópodos y moluscos de los mares antiguos y le abrió la puerta a la llegada de los vertebrados. No se sabe con exactitud la causa de tal extinción, pero lo cierto es que posiblemente no se debió a factores biológicos y tuvo consecuencias completamente catastróficas.

La siguiente extinción, ocurrida a finales del periodo Devónico, se caracterizó por estar “dividida” en pequeños episodios de extinciones no tan graves pero que, en conjunto, acabaron con más del 83% de las especies sobre la tierra. Estos periodos ocurrieron en un lapso de alrededor de 48 millones de años (en una serie de entre dos y tres extinciones más cortas), cuando habían pasado casi 100 millones de años desde la extinción anterior.

Desde que el mundo se había visto privado de su fauna, en la extinción anterior, muchas cosas habrían cambiado sobre la faz de la tierra. El periodo Devónico se conoce normalmente como la edad de los peces, debido al inmenso éxito que alcanzó este grupo de animales. Así mismo, fue el periodo cuando la tierra firme comenzó a verse invadida por las primeras plantas y, pronto, tras ellas, los primeros animales terrestres. Así mismo, esta fue la edad de los corales. Estos antiguos animales habrían conquistado los mares a lo largo y ancho del planeta, y tendrían una diversidad superior, incluso, a la actual.

Una serie de “pequeñas extinciones”

La extinción devónica tiene varias características que hacen extremadamente complicado establecer sus causas: en primer lugar, lo mencionado arriba respecto a pequeños episodios, más que a un solo golpe, en segundo lugar, inicialmente se cebó en animales bentónicos (esto es, habitantes del suelo marino) y no en animales nadadores o terrestres. Veamos algunas de ellas:

¿A qué se debió la gran muerte?

Teorías tradicionales

Una de las teorías más populares, sustentada en algunos descubrimientos geológicos y en las características de las especies sobrevivientes (muchas de las cuales vivían en zonas templadas) le apuntan a un fenómeno de enfriamiento global. De acuerdo con esta versión, el nivel del mar habría crecido para luego disminuir aceleradamente debido al crecimiento de los glaciares. Sin embargo, al contrario que en la extinción pasada, no se han encontrado posibles razones para este fenómeno y, aunque invariablemente ocurrió, muchos científicos afirman que no coincide exactamente con las extinciones y que no fue tan grave como se cree. Por dar un ejemplo, las glaciaciones de los últimos 30 mil años fueron bastante grandes y no generaron ningún tipo de extinción masiva.

Otra teoría propuesta ha sido la de un impacto meteórico: al igual que con la extinción de los dinosaurios, el episodio podría deberse al choque de un objeto extraterrestre. La evidencia parece indicar que, efectivamente, tal choque ocurrió, pero muchos científicos difieren con la datación del evento y afirman que tampoco coincide con las extinciones.

Una tercera teoría, bastante interesante, habla de la posibilidad de que la tierra hubiera desarrollado una atmósfera parcialmente anóxica que habría puesto a prueba a la gran mayoría de especies terrestres. Si bien existen pruebas de que este fenómeno efectivamente ocurrió (al menos en algunos mares, a nivel local), de nuevo se cuestiona su alcance pues no tendría por qué haber afectado las zonas que lo hizo de manera tan específica.

Algunas alternativas señalan fenómenos como la salinización de los mares o cambios climáticos abruptos (esta vez involucrando glaciaciones y calentamiento global). El primer fenómeno no estaría del todo demostrado: se propuso porque se encontraron especies de agua dulce en territorios marinos, pero podría ser viable. El segundo, por su parte, es menos sólido y sigue siendo una de las hipótesis más controvertidas.

¿Podría ser culpa de las primeras plantas?

Pero existe una última hipótesis más interesante y, hasta el momento, más defendida por la comunidad científica. De acuerdo con ella, la causa de la extinción habrían sido las plantas.

Efectivamente, el periodo Devónico vio surgir los primeros bosques terrestres, que rápidamente ocuparon la mayor parte de la superficie. Al principio de este periodo geológico, apenas si existían unas pocas plantas de algunos centímetros de altura en la orilla de las fuentes de agua, al final, ya existían árboles de más de 30 metros de altura. Estos nuevos habitantes habrían modificado la atmósfera al punto de causar una extinción masiva.

Veamos superficialmente lo que sucedió: las plantas habrían alterado el ciclo del carbono y de erosión de los suelos, lo que habría llevado inmensas cantidades de nutrientes al agua. El proceso de eutrofización (algo así como “pudrimiento”) producto de ello habría reducido de manera acelerada los niveles de oxígeno de los mares, así mismo, el descenso en el dióxido de carbono atmosférico habría disminuido la temperatura global de manera acelerada. Estos dos fenómenos, juntos, explicarían la magnitud de la catástrofe.

La extinción del Devónico es una de las más difíciles de explicar. Como vemos, pudo deberse a toda una gama de factores que habrían destrozado los ecosistemas y destruido gran parte de la diversidad de este periodo. Sin embargo, al igual que en los casos anteriores, esta extinción le abriría la puerta a los nuevos bosques gigantes del carbonífero (el periodo más boscoso en la historia terrestre) y a la aparición de los primeros reptiles. Nuevas formas que, igual que en los casos anteriores, se verían borradas del mapa por una nueva extinción: la más letal en toda la historia del planeta. Pero sobre ella hablaremos el siguiente episodio.

 

 

Fuente de imágenes: 1: orig06.deviantart.net, 2: karencarr.com, 3: upload.wikimedia.org

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