Los suicidios más peculiares del mundo, parte 2

Hechos insólitos, Muerte y relacionados, Tops y listados

Seguimos aquí con los suicidios más espectaculares, bizarros o dramáticos de los que tengamos registro:

Los más peculiares

Un suicidio anunciado

¿Puede un suicidio convertirse en un acto masivo? Si se informa con suficiente tiempo, sí.

Fue precisamente lo que hizo George W. Burleigh, quien entregó volantes informando que se suicidaría luego de su discurso en el Auditorio Thornton, en Chicago. Efectivamente, luego de hablar, frente a todo el público, se pegó un tiro en la cabeza. Sería interesante saber cuántos fueron a escucharlo y cuantos a presenciar el suicidio.

 

 

 

Decapitación por un Aston Martin

¿Qué harías si tu esposa te engaña con otro? Para algunos la respuesta es el divorcio, para unos pocos, el suicidio.

Fue precisamente lo que decidió Gerald Mellin, un empresario que en 2008 decidió suicidarse. Pero si lo hacía, sería con estilo.

Así, el hombre comenzó por amenazar a su esposa con suicidarse, cancelar todas sus pólizas y adquirir cuantas deudas fuera posible. Luego se amarró con fuerza una soga al cuello, atando el otro extremo a un árbol. Tras esto montó en su Aston Martin y se lanzó a toda velocidad al punto que el impulso lo decapitó… con decenas de testigos observando

Suicidio felino

¿Por qué acabar con la propia vida si alguien más puede hacerlo por uno? Seguramente esto fue lo que pensó Nordin bin Montong en el año 2012, cuando decidió entrar a la jaula de los tigres en un zoológico y comenzar a golpearlos con una escoba. Antes de que los vigilantes pudieran hacer algo, los tigres acabaron con su vida.

 

 

 

Dinamita

En 1922, un hombre llamado Felix Bourg puso un taco encendido de dinamita bajo su sombrero y salió tranquilamente a caminar a la calle. Alcanzó a caminar varios metros antes de que su sombrero estallara; lamentablemente no sabemos con detalles qué más sucedió en aquella calle.

 

 

 

Cato el Joven

Se cuenta que Cato el Joven, tribuno romano del siglo I a.C., vivía su vida únicamente bajo dos principios: nunca aceptar un insulto y nunca idolatrar a Julio César. Cuando este último ganó todo el poder en el Imperio Romano, y comenzó a asesinar a sus antiguos enemigos, muchos creyeron que perdonaría la vida de su máximo rival.

Sin embargo, Cato consideraba que vivir bajo el dominio de César era aún peor que morir bajo él, por lo que decidió suicidarse clavándose una daga… con tan mala suerte que en el momento que estaba por hacerlo resbaló y se realizó una incisión bastante grande en el abdomen. Sus siervos, al oír sus gritos, acudieron en su ayuda.

La herida era grave, pero bien podría no resultar mortal. Aterrado ante la perspectiva de que su médico fuese capaz de salvarlo, Cato introdujo sus manos en su vientre y arrancó y lanzó hacia afuera sus entrañas, lo que como es lógico lo llevó a la muerte en un lapso muy corto de tiempo.

Muerte por cerveza ardiente

Es posible que muchos consideren que ninguna muerte vinculada a la cerveza puede ser del todo mala. Pues bien, Charles Haefner seguramente piense lo contrario.

En 1866 este trabajador de una cervecería decidió, por razones desconocidas, consumirse en un tanque de cobre lleno de cerveza hirviendo. Sus gritos hicieron acudir a sus compañeros, que rápidamente lo sacaron de allí, pero las heridas hicieron que falleciera poco tiempo después en un Hospital.

 

 

 

Vinagre

La cerveza no es lo único que puede causar la muerte. En 1932, un hombre llamado Benjamin Natkins murió tras saltar a un contenedor con vinagre. Parece ser que el contenedor no era tan grande, pero el hombre saltó con la cabeza al frente.

Decapitación personalizada

Boyd Taylor era una de esas personas que gustan de construir cosas, así que decidió que fabricaría algo: su propia máquina de suicidios. Se trataba de una especie de guillotina, con una motosierra eléctrica que se activaba automáticamente unos minutos después de encendida. En 2003 decidió tomar una gran cantidad de pastillas para dormir, acostarse y activar el dispositivo. No volvió a despertar.

Hierro candente

Aquí viene una muerte más que parece incomprensible: en 1856 un hombre llamado George Barker decidió introducir en su boca una vara de hierro candente. Como es lógico murió por las quemaduras causadas en su garganta y se determinó que había sido un suicidio, pero se me ocurren mil maneras menos dolorosas de morir.

 

 

 

Aplanado

En 1877 un trabajador llamado George Perks se encontraba tomando con algunos amigos. Mientras caminaban de vuelta a casa se toparon de frente con una aplanadora y el hombre, con confianza, anunció: “Donde esta cosa vaya, yo la seguiré”. Luego saltó frente a la máquina dejando un cadáver muy… aplanado.

Muerte en el bosque

Terminamos nuestra lista con, a mi parecer, el caso más dramático de todos los aquí presentados. En el año 2002 las autoridades encontraron un cadáver atado con unas esposas a un árbol que parecía haber muerto de hambre.

La investigación posterior reveló que se trataba del artista esquizofrénico Richard Summers, quien decidió como último acto atarse a un árbol y lanzar la llave fuera de su alcance. Marcas desesperadas en el árbol indicaron que en algún momento pareció arrepentirse de su decisión, pero entonces ya era demasiado tarde: había lanzado la llave fuera de su alcance.

Cualquier esperanza de obtener ayuda era prácticamente nula: su cuerpo fue encontrado apenas 3 años después del incidente.

Aquí termina nuestra lista de suicidios. Si tienes un tema en particular, no dudes en mencionarlo en los comentarios.

Parte 1

Fuente de imágenes: pixabay.com

Los suicidios más peculiares del mundo, parte 2

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