Los secretos de belleza de la Emperatriz de Austria

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La Princesa Bávara

Isabel Amalia Eugenia Duquesa en Baviera, fue una princesa bávara conocida por haber sido emperatriz de Austria, y reina consorte de Hungría, apodada como Sisi. Muchos la consideran adelantada a su tiempo, pues se destacó por ser alguien rebelde y con mucho ahínco por aprender. Sabía varios idiomas entre los que se incluye el griego, pues la inteligente Emperatriz deseaba leer los clásicos en el idioma original.

Tuvo una vida llena de muchas diatribas y tropiezos, no hay que pensar que al ser una noble se le garantizaría un futuro de lujo y absoluta felicidad. El matrimonio que la convirtió en la Emperatriz de Austria la ató a un mundo en el que ella simplemente no podía encajar: tantas reglas y protocolos la hacían aburrirse terriblemente, y estar como una sumisa no era algo propio de Isabel, quien amaba viajar y pasear por el mundo, era tal su gusto por este pasatiempo que ella se mandó a tatuar un ancla.

Su matrimonio, con su primo Francisco José I, tampoco fue miel en rosas, debido a que originalmente éste se casaría con la hermana mayor de Sisi y cuando ella contrajo nupcias apenas contaba con 16 años.

Los secretos de belleza de Isabel

Sisí mantenía un régimen casi militar, pues era alguien que buscaba mantenerse muy delgada y lucir una apariencia joven y para eso seguía una rutina extrema que muy pocas personas eran capaces de igualar. Entre esos pasos tenemos por ejemplo caminatas que duraban casi 10 horas en las que frecuentemente sus damas de compañía debían ser reemplazadas debido a que no podían seguir el paso de la Emperatriz.

Su dieta era escasa: comía muy poco con tal de mantener esos 50 cm de cintura, algo que fue digno de admirar en la época pues se sorprenderían al saber que Sisi ya había pasado por cuatro embarazos. A eso hay que sumarle que la mujer era alta, pues medía 1.75.

Estos eran los alimentos que consumía: evitaba a toda costa las frutas y verduras, a excepción de las naranjas, se decía que ella sólo comía 4 naranjas al día. También le gustaba alimentarse con filetes crudos y consomés de pollo o venado, le encantaba mucho la leche y en ocasiones se pegaba tremendos atracones de dulces. Empero, ella no consideraba esto como su secreto para mantenerse delgada, pues la noble afirmaba que lo que realmente la hacía lucir eran sus masajes diarios:

Isabel, a la derecha

Antes de dormir, Sisi recibía unos masajes que podrían dejar a cualquiera dolorida y posteriormente era envuelta en telas empapadas en vinagre de manzana. También hay que agregar que entre los deportes que practicaba se encontraba la esgrima, la equitación, natación y gimnasia; inclusive mandó a construir un cuarto especial con diferentes equipos para poder entrenar.

Consecuencias de su dieta y ejercicios

Llevar tan pobre alimentación trajo terribles efectos en la piel de la Emperatriz, pues al no recibir los nutrientes necesarios su dermis se empezó agrietar debido a la resequedad. Usaba varias cremas y lociones para contrarrestar ese mal y también era fan de usar los ítems que estuvieran de moda en época, entre los que se encontraban: crema de fresa a modo de mascarilla, ternera cruda que aplicaba todas las noches o crema de babosa mezclado con manteca de cacao, y raíces de malvavisco y malva (esta última requería cuatro horas para su preparación). También  usaba una mezcla de semen de ballena, aceite de almendras dulces y glicerina para mantener su piel bien hidratada en los largos inviernos

Paradójicamente Sisi se abstenía de usar maquillaje y apoyaba la belleza natural, siendo también una dura crítica de las mujeres que usaban

Su bella y majestuosa cabellera

De algo que se sentía realmente orgullosa Sisi, era de su largo y hermoso cabello al cual dedicaba grandes cuidados: lavaba su cabello cada tres semanas y usaba una mezcla de coñac y huevos crudos. Y cuando hacía esto dedicaba todo el día, ya que debía esperar todo este tiempo a que se secara su cabello y mientras lo hacía, pasaba el rato contestando cartas y demás correspondencia.

Fanny, la peluquera de la Emperatriz, era la única que podía tocar su cabello y arreglarlo: en más de una ocasión se negó asistir a eventos públicos si la estilista no se encontraba a su lado. Su rutina de peinado demoraba casi 3 horas, y lo más drástico no era eso, sino que al final cuando Sisi le pedía a Fanny que le mostrara cuantos cabellos se le habían caído, una prueba realmente dura pues la Emperatriz era exigente y no toleraba que eso sucediera.

Para evitar la ira de su patrona, Fanny pegaba un adhesivo en la parte de atrás de su delantal para que los cabellos que se le cayera a Sisi quedaran pegados ahí. En más de una ocasión, la noble declaró ser esclava de su cabello.

Bibliografía:

 

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_Baviera
  2. https://www.portalsolidario.net/ocio/visu/anecdota.php?rowid=8441&anecdotas=Reyes,%20Reinas,%20Pr%EDncipes%20y%20Princesas.

Imágenes: 1: alietvalles.com, 2 y 3: wikipedia.org

Los secretos de belleza de la Emperatriz de Austria
26 septiembre, 2019


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