Los kirguises, afganos habitantes del estrecho de Wakhan

Una vida precaria

En la frontera de Tayikistan y Pakistán, hay un corredor de escasos 300 kilómetros donde vive una etnia que ha resistido 2.000 años. Ellos se llaman kirguises y sobreviven en uno de los territorios más helados del planeta.

En total existen aproximadamente 4 millones de kirguis, pero la gran mayoría vive en China, en Pakistán y en Afganistán de manera sedentaria. La etnia kirguis de la que hablaremos sobrevive en el corredor de Wakhan, un lugar en la Tierra donde difícilmente el hombre puede vivir.

La mayoría de los picos de la cordillera tienen de 4 mil a 6 mil msnm. La estrecha tierra en la que habitan los kirguises es llamada Bam-e Dunya: “techo del mundo”, en toda la región. Aunque suene maravilloso, es un ambiente glaciar ubicado en dos grandes valles llamados pamires.

El grupo se mantiene gracias a un kan, un rey que se encarga de manejar a escasos 1.000 supervivientes. Una etnia con tan pocas personas se debe a los altísimos índices de mortalidad infantil. Hay parejas que tuvieron 11 hijos y todos murieron por el infausto clima.

El lugar está abandonado por el orden moderno. Todo este ecosistema falta de carreteras y de casas. La agricultura simplemente no se da, el frío es tan atroz que los árboles serían derribados si por lo menos existiese alguno.

Su economía

Los kirguises se mantienen gracias a la economía pastoral. Tienen miles de yaks y ovejas; animales que además sirven de intercambio. Su actividad de pastoreo los obliga a ser nómadas, por lo que tienen plazas para pasar el invierno y el verano.

Cuando viajan, todos van en caravana con sus esposas e hijos. Buscan comerciantes e intercambian sus animales por objetos del “mundo moderno”. A ellos les gusta la tecnología, así que se abastecen de celulares. Un celular vale una oveja.

Efectivamente en este territorio no llega ninguna telefonía celular, pero el uso que le dan a la cámara fotográfica y a la música, lo hace un objeto suntuoso. Se sienten muy orgullosos con sus teléfonos y constantemente los ven.

Su economía de intercambio los obliga a subsistir tomando leche de yak o yogurt del mismo animal. Un yak vale 10 ovejas. También pueden comprar una mujer, la cual vale 100 ovejas.

Esta difícil vida se ve relajada para muchos por el opio. La mayoría de este grupo consume la droga porque les sirve para pasar la brutal vida que viven entre las montañas. El artículo de Michael Finkel de National Geographic, muestra elevadas cifras de habitantes que consumen opio: más del 50%.

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La economía doméstica es trabajo de las mujeres. Ellas se dedican al ordeño de los animales, a la traída de agua y a todas las actividades propias del hogar. El hombre está dedicado tiempo completo al cuidado de sus animales, pero complacen a sus mujeres en detalles.

Su organización social

Desde que son muy pequeños, los padres casan a sus hijos. Todos los matrimonios son arreglados. Bajo la ley del islam, los kirguises llevan su vida. Son ampliamente religiosos, aunque las condiciones obligan a la gran mayoría a nunca poder viajar a la Meca o a las tierras santas.

El control sobre la mujer es alto. Está impedida hablar con otros hombres y una vez que se casa tiene que llevar un velo rojo, así las personas saben que ya tiene marido. Las mujeres organizan sus humildes yurtas, donde pasan las noches frías.

Les gusta los colores vivos. Las sedas tapizan las yurtas y la comida la cocinan ellas. Lastimosamente, no tienen médicos, ni medicina para ningún mal. Por ello, la muerte asola constantemente a este grupo étnico.

Su historia

Sus más de dos mil años los vivieron en estas tierras; no siempre fueron pastores. Su actividad principal era atracar las caravanas que iban por la ruta de la seda, pues el estrecho hacía parte del famoso camino comercial.

Su economía cambió radicalmente con el siglo XVIII, época en que empiezan su actividad pastoral. Vivieron en esas hasta que Rusia e Inglaterra tuvieron sus disputas territoriales. El corredor de Wakhan, pasó a ser la zona neutra que separaba el Afganistán ruso de la India británica.

La influencia rusa se sintió más en la región, especialmente cuando el comunismo se expandió por todo Asia. Los kirguises buscaron irse lo más lejos posible, pero fue en vano. Aun así, las tropas soviéticas los dejaron en paz e incluso en esa época para que aumentaran un poco su población.

Varios grupos kirguises empezaron a vivir una vida sedentaria en los países fronterizos, pero este grupo resistió el embate de los siglos y siguió viviendo en la forma tradicional. La tranquilidad es muy apreciada y conciben su libertad como un privilegio.

Es cierto que actualmente padecen mucho. Las constantes muertes, estar alejados de las otras civilizaciones que crecen de manera desmesurada, las riquezas extranjeras y otras cosas, hacen que este pueblo necesite entrar al mundo moderno, según el kan kirguis.

Pero es un lugar al que nadie le invertiría lo suficiente, pues queda lejos de todo y además se necesitaría millones de dólares para hacer una carretera hasta allá. Sin embargo, son de los pocos grupos humanos que permanecen con sus modelos socio-culturales intactos.

Bibliografía:

  1. Finkel Michael. Atrapados en el techo del mundo. En: National Geographic en español. Febrero de 2013.
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Corredor_de_Wakhan

Imágenes: 1: ngenespanol.com, 2 y 3: peru21.pe

Los kirguises, afganos habitantes del estrecho de Wakhan
10 octubre, 2018