Los hilos que dirigen el Destino del Mundo: la Leyenda de los Nueve Desconocidos, parte 1

Complots y conspiraciones, Historia, Logias, sectas y religiones

Sociedad y secreto

Es natural en el ser humano la fascinación por el misterio, por los secretos ocultos que se esconden en lo más profundo de nuestro mundo. Fue esta obsesión la que gobernaba el corazón de los primeros exploradores: fue ella la que dirigió la conquista del mundo. Y también es ella la que se encuentra en la raíz misma de las Sociedades Secretas.

En la actualidad conocemos muchas sociedades que podrían, según algunas fuentes, manejar al menos parte de la agenda mundial halando de hilos invisible. Sean grupos políticos como el G20, grupos económicos como la gran banca o sociedades secretas como los Masones (cuya existencia es pública y conocida) o los Iluminati (que desaparecieron hace siglos y desde entonces habrían permanecido en las sombras), estos colectivos fascinan desde siempre la mente de los hombres.

Esta serie se dedicará a una de las sociedades secretas más subvaloradas y menos conocidas en el mundo contemporáneo. Se trata de un grupo de hombres dedicados a proteger, desde las sombras, a la humanidad del conocimiento que ésta adquiriese de la naturaleza del mundo que pudiese llevar a su destrucción. Operando en secreto, a lo largo y ancho del mundo, estos hombres vigilan en silencio. Son los Nueve Desconocidos.

Nace la Leyenda

El origen de los Nueve Desconocidos puede rastrearse al año 237 a. C., cuando una terrible guerra asolaba a lo largo y ancho las regiones de India. El Emperador Asoka, un gobernante cruel, dominaba con mano de hierro las regiones que iban desde las montañas Kush en la frontera afgana, en el occidente, hasta el actual Bangladesh en el oriente, y desde el Himalaya en el norte hasta casi las regiones más meridionales. Sólo regiones del actual Tamil escapaba de su dominio.

Nieto de Chandragupta, Gran Fundador de la dinastía Maurya, Asoka hizo parte del primer gobierno en controlar la práctica totalidad del subcontinente indio. Sin embargo, su carácter y su vida cambiarían a raíz de una batalla particularmente sangrienta.

Fue precisamente en el año 237 a. C. cuando una campaña de conquista de la región de Kalinga ubicada en el centro oriente de India, llevó a una de las masacres más horrendas de las que hubiese sido testigo persona alguna. La Guerra, esperaban los atacantes, terminaría con una victoria fácil, pero se alargó y no culminó hasta que más de 100.000 hombres hubiesen muerto en masacres y pequeñas escaramuzas. Asoka, frío de corazón, no pudo más que conmoverse ante el macabro suceso y darse cuenta del horror y el sinsentido que todo aquello tenía.

El Emperador Asoka

Fue entonces cuando obró la magia. Perseguido por la imagen de tantos hombres brutalmente asesinados, el Emperador renunció de una vez por todas a la idea de conquistar el mundo por la fuerza y decidió ganar el corazón de sus súbditos mediante la piedad, el respeto a las leyes y la creación de una eficiente burocracia que se encargara de las obras requeridas. Así mismo, se convirtió al Budismo y comenzó a esparcir sus enseñanzas por una vasta región que iba desde Mongolia hasta Indonesia.

Según el relato, el Emperador también comenzó a ser consciente del poder de la mente humana. Conocedor de las nuevas tecnologías entonces en desarrollo y consciente de cómo las armas mejoraban cada vez más, haciendo de la muerte algo más simple día tras día, juró que idearía una manera de detener la espiral, de hacer que la humanidad no pudiese destruirse a sí misma. Así, todos los descubrimientos tecnológicos se mantendrían ocultos, protegidos de las garras de quienes estuvieran interesados en usarlos únicamente como arma de terror y destrucción.

El Surgimiento de los Nueve Desconocidos

Conocidos en inglés como The Nine Unknown Men, los Nueve Desconocidos fueron hombres dignos, cuidadosamente seleccionados por el Emperador, que se encargarían de esconder conocimientos perniciosos y de profundizar en la búsqueda de verdades que pudieran ayudar a la humanidad a alcanzar un mayor bienestar.

Se trataba de 9 discípulos de las ciencias, a cada uno de los cuales les fue confiado un libro en el que se encontraba todo el conocimiento existente sobre un tema específico. Era labor del Desconocido mantener a salvo este conocimiento y añadirle lo que la humanidad fuera aprendiendo al respecto con el objetivo de mantener a salvo las verdades y que el libro siempre estuviera a la orden de lo necesario. A lo largo de los siglos esta labor sería heredada a los elegidos, dignos de entre los hijos de los hombres, garantizando así que su trabajo no se perdiera y que siempre existieran Nueve Desconocidos, listos para actuar en beneficio de todos los seres humanos.

A partir de este momento, la historia comienza a sumirse en la oscuridad. Los Nueve Desconocidos habrían perfeccionado sus métodos, alejándose de la sociedad y manteniéndose en la oscuridad permanente. Habrían desarrollado un lenguaje propio, único, que nadie más que ellos fuese capaz de comprender. Habrían, según algunos, alcanzado la inmortalidad.

Inmortales o no, su sucesión garantizaría que siempre hubiese 9 de ellos presentes.

A partir de aquí, cualquier rastro de la sociedad se pierde, pero algunos indicios permitirían suponer que siguieron activos por algún tiempo. Quizás, incluso, hasta la actualidad.

En el próximo capítulo hablaremos de estos indicios, así como de las labores de cada Desconocido.

Parte 2

Fuente de imágenes: 1 y 2: eden-saga.com, 3: netra-creative-vision.blogspot.com.co

Los hilos que dirigen el Destino del Mundo: la Leyenda de los Nueve Desconocidos, parte 1

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Bibliografía

El pensante (14 Diciembre, 2015). Los hilos que dirigen el Destino del Mundo: la Leyenda de los Nueve Desconocidos, parte 1. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/los-hilos-que-dirigen-el-destino-del-mundo-la-leyenda-de-los-nueve-desconocidos-parte-1/