LOS HIJOS DE SONDRA, por Rojo Profundo. Cuentos y relatos de terror

Relatos de terror

Cuentos y relatos de terror pertenecientes al concurso La fiesta de Orfeo.

Relato nº20

LOS HIJOS DE SONDRA, por Rojo Profundo

Iniciaré mi relato contándoles del lugar donde se originaron los peores, brutales y sangrientos crímenes que jamás había imaginado el hombre. Claustro es el nombre de este pueblo, en donde todo transcurría de manera normal, era un lugar con mucha quietud y los lugareños se conocían prácticamente todos debido a lo pequeño del pueblo. Las familias, de arraigadas costumbres y lejos de la modernidad, aún mantenían el ambiente limpio, fresco y tranquilo del pueblo. Pero todo esto cambiaria de manera abrupta debido a los crímenes que se cometieron en este lugar tranquilo que dejo de serlo.

La familia Bertin era la familia más querida por los habitantes de Claustro debido a sus múltiples y muy conocidas fiestas de caridad; esta familia provenía de una familia muy humilde, que de la noche a la mañana se convirtió en una de las más ricas del pueblo. Había cierto halo de “familia feliz” que siempre los rodeó, sin embargo no todo era felicidad, debido a las cosas del destino, el matrimonio que conformaba la familia Bertin nunca había podido tener hijos, ya que la señora Bertin, de nombre Sondra, no había podido quedar embarazada durante los años de su matrimonio. Según los médicos debido a la radiación a la que se había expuesto mientras trabajaba en las minas, pero eso ya es otra historia…

El 06 de junio de 1966 Sondra y su esposo Daniel llegaron al hospicio y sin más decidieron adoptar a seis hermosos niños, estos niños habían sido encontrados a las afueras del pueblo en un viejo canasto de Melones, por lo que se presumía sus padres eran vendedores de estos deliciosos frutos, -mmm se me antojaron unos… bueno seguiré con mi relato-

Los Bertin llevaron a los niños a su residencia en el pueblo y dieron una gran fiesta en honor a ellos, también llevaron al cura para que los bautizara, de este  modo, los niños fueron bautizados con los nombres de Frank, Sondra, Daniel, Muerh, Teresa y Horacio. Pasó el tiempo y los niños ya tenían alrededor de 10 y 12 años todos ellos eran muy sombríos, callados y de alguna manera a pesar de todo el amor que los Bertin les daban ellos parecían no darles lo mismo. Los niños no mostraban afecto a sus queridos padres.

Una mañana fría y diferente se sintió el 06 de Junio de 1976, un grito mezclado con terror y dolor fue escuchado en toda la mansión de los Bertin, Sondra había encontrado a su esposo Daniel en la biblioteca de la casa, Daniel estaba atado a una silla, con los ojos vendados, tenía golpes en la cara, y un enorme cuchillo de cortar pavo clavado en el pecho; en sus manos ensangrentadas la fotografía de los niños que el tanto adoro en vida. Sondra, gritaba desesperada a la servidumbre de la casa, al ama de llaves, una señora de unos 50 años, al portero, pero nadie acudió a su ayuda. Sondra estaba, al parecer, sola en aquella enorme mansión con el cadáver de su esposo frente a ella. Pero de pronto escucho un ruido extraño que provenía de la puerta del estudio y al abrirla vio con horror los cuerpos mutilados de la servidumbre, Sondra no entendía que estaba pasando pensó que era una pesadilla de la cual quería despertar… de pronto Sondra voltea y ve a sus seis hijos, los seis niños que cuido y protegió durante 10 años, con hachas, cuchillos y martillos, la ropa de ellos estaba ensangrentada y su mirada vacía, una mirada que helaría la sangre a cualquiera, Poco a poco rodearon a Sondra y sin decir o pronunciar palabra alguna empezaron a herir a Sondra de muerte. Mientras Sondra agonizaba en el suelo de la biblioteca vio las silueta de una mujer y pregunto con voz agonizante -¿Quién es usted?- La mujer la miro y le contestó – Gracias por cuidar de mis hijos durante este tiempo, ahora es tiempo de que yo me haga cargo de ellos. Y mientras decía esto a Sondra volteo hacia los niños y les dijo: ¡Terminen con lo que empezaron!

Con el paso del tiempo en el pueblo Claustro siguieron ocurriendo muertes de gente adulta, los niños que al saber la forma en que los hijos adoptivos de Sondra y Daniel se apoderaron de la mansión y de todas las riquezas de la familia Bertin, despertó en los niños del pueblo el deseo de matar con el propósito de obtener algún beneficio. Por esta razón la gente del pueblo dejo de hacer dinero, por el temor a ser asesinados por sus propios hijos.

LOS HIJOS DE SONDRA, por Rojo Profundo. Cuentos y relatos de terror
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