Los experimentos del Hospital Aston Hall

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Psicología y psiquiatría

Aunque es mucho lo que no sabemos de la mente, hoy día muchas enfermedades pueden tratarse gracias a las investigaciones y descubrimientos que se realizaron en periodos anteriores. Lo que muchos ignoramos fue la manera como se realizaron estas investigaciones y el hecho de que muchas, independientemente de los resultados, pasaron por encima de los derechos de las personas.

Uno de los casos más famosos ocurrió en el Hospital Aston Hall. Ubicado en el condado de Derbyshire, el Hospital abrió sus puertas al público en 1930 y desde entonces trató centenares de casos de niños con problemas especiales. No sería hasta luego de su clausura, en 1993, que se revelaría la verdadera naturaleza de dichos tratamientos y la horrible marca que dejó en aquellos que tuvieron que vivir allí.

Clausura

El Hospital fue clausurado en 1993 por razones que no están del todo claras. Parece ser que poco después – antes de ser demolido – un grupo de investigadores realizó algunas fotografías en las que retrataban el lugar y mostraban la tétrica cara de cualquier hospital mental. Dichas fotografías, una vez en internet, comenzaron a atraer sinnúmero de comentarios de las personas que, en algún momento del pasado, habían vivido en aquel lugar. Y entonces se destaparon los escándalos.

La droga de la verdad

La mayor parte de las acusaciones estaban vinculadas a la llamada “Droga de la verdad”, cuyo nombre oficial es amital de sodio. La droga se aplicó extensamente bajo la jurisdicción del Superintendente Kenneth Milner, quien – se cree – la consideraba un tratamiento plausible para muchos problemas mentales. Sin embargo, los efectos secundarios eran bastante… fuertes.

Uno de los casos reseñados por la BBC fue el de una adolescente que entró a la institución a sus 15 años. Llamada Marianne por este medio (nombre falso para proteger su identidad), la joven brindó testimonio de las ocasiones en las que se le desnudó, se le puso una bata blanca y se le inyectó la sustancia con el objetivo de realizar una “terapia”. En lugar de ello, ella repetiría insistentemente que se sentía “como si hubiera tomado una botella de gin”  antes de quedar inconsciente.

El tratamiento con amital de sodio era bastante común en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial para tratar los traumas de los soldados que retornaban del frente. En aquel entonces se buscaban las experiencias traumáticas para que, mediante su liberación, las personas pudiesen retornar a su vida normal. Este proceso, sin embargo, podía tardar meses, y en el caso de los soldados era vital que volviesen al frente lo antes posible. Por esta razón comenzó  a usarse esta sustancia que desinhibía a los hombres y les permitía encontrar las experiencias traumáticas con mayor facilidad. Sin embargo, Milner jamás consideró que las personas que trataba en su institución no eran hombres traumados por los horrores de la guerra, sino niños y jóvenes. Estaban mucho peor preparados para este tipo de tratamiento.

Y lo que es peor, el trabajar bajo estados alterados de conciencia podía llegar a “crear” recuerdos que nunca sucedieron en realidad.

Kenneth Milner podía tener buenas intenciones, pero los resultados fueron el convertir aquel lugar en un infierno

Falsos recuerdos

Uno de los casos más importantes fue el de Sandra (nombre también falso), una niña que logró gracias al tratamiento “recordar” que su padre había abusado de ella en repetidas ocasiones e impuso una cuantiosa demanda. El caso dividió a la familia, pues el hombre afirmó hasta su muerte su inocencia y las hermanas de la joven aseguraron que dicha violación hubiese sido imposible, pues ellas estaban siempre a su cuidado y jamás la dejaron a solas con él.

Muchos de los que estuvieron recluidos en este centro médico recuerdan que Milner les preguntaba con insistencia si habían sido abusados de alguna manera por sus padres. El médico seguramente lo hacía con la intención de revelar traumas escondidos, pero pudo tener el efecto opuesto: generar recuerdos que nunca habían sucedido. Hoy sabemos que esto es posible con el amital de sodio, pero en aquella época se creía que sencillamente destapaba los recuerdos  olvidados.

Lamentablemente, los métodos de tratamiento no parecen haber sido registrados a cabalidad y con la muerte de Milner, en 1975, la posibilidad de llegar al fondo de la verdad prácticamente desapareció.

En el caso de Sandra, la mujer – hoy de 51 años – terminó por creer a su familia y ha tenido que lidiar con el hecho de haber acusado – y odiado, y despreciado – a su padre por un crimen que seguramente no cometió.

Imágenes: 1: proj3ctm4yh3m.com, 2: bbc.com

Los experimentos del Hospital Aston Hall

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Bibliografía

El pensante (6 agosto, 2016). Los experimentos del Hospital Aston Hall. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/los-experimentos-del-hospital-aston-hall/