Los curiosos mercaderes del Imperio Azteca

Historia, Personajes de la historia

De las capas más altas de la sociedad

Luego del supremo Emperador, los sacerdotes y los mercaderes aztecas eran las capas sociales más importantes del Imperio Azteca, luego seguían los militares, especialmente los guerreros de élite que se diferenciaban con una insignia de jaguar o de águila.

Los mercaderes hacían parte de un reducido círculo que se ganaba el respeto de toda la población de Tenochtitlán por los venturosos viajes a los que se atrevían pasar. A continuación veremos la vida de un joven, de nombre Mixtli. El cual llegó a ser un reconocido mercader del mundo antiguo y tuvo la posibilidad de ser comerciante de diversos productos con otros estados de Oaxaca y Chiapas, viviendo muchas experiencias fantásticas pero sin dejar de lado su propósito de engrandecer al Imperio del que salía para rumbos lejanos.

La novela histórica Azteca de Gary Jennings, narra las aventuras de este joven que estudió en la escuela de Texcoco en la época anterior de la elección del nuevo emperador Moctezuma. Sus estudios se debatieron entre cuentas y arte. En arte reconoció muchas pinturas y fue un famoso tallador. Así pudo volverse un conocedor de todos los productos usados para la pintura y la escultura, gracias a esto le llamó la atención unos materiales más que otros. Los materiales que desde joven le llamaban la atención era ciertos cristales inconseguibles y tintes vegetales que nunca se quitaban de las prendas cuando se aplicaba, así se dio cuenta de la importancia de buscar esto y venderlo en las ciudades aztecas, pues su escasez daba el aire de poder venderse a precios muy costosos, por lo que ideó una manera de conseguirlos en un futuro.

Mixtli en el ejército

Pero inició la guerra; el joven de veinte años, fue convocado en la “Guerras Florales”, guerras que hacían entre las mismas ciudades para tener suficientes prisioneros para sacrificarles a los dioses Huitzilopochtli y al dios sol Tonatiu, entre otros dioses que se aprovechaban de alimentarse del botín. Desafortunadamente Mixtli no era un buen peleador, pero pudo tener suerte y no morir en sus batallas, perdió algún dedo, es cierto, pero su arco fue más potente y pudo hacerse con algunos prisioneros que hirió.

En reconocimiento, el Emperador y algunos representantes de la élite lo felicitaron y le dieron la posibilidad de cumplir su sueño, para ello le dieron una pequeña fortuna la cual gastó en oro, esclavos y perros para comer. Su viaje hacia el sur desde Tenochtitlán estuvo colmado de muchas aventuras.

Encuentros y desencuentros en su recorrido

Nunca había salido de la ciudad y todo parecía fantástico: las grandes montañas, el clima y las personas distintas con costumbres misteriosas que Mixtli intentaba conocer para luego llevarle el informe al emperador, con el propósito puntual de darle ideas para conquistar nuevas tierras.

Mixtli viajó y encontró algo muy característico de otros grupos que vivían por el actual sur de México, encontró religiones con dioses muy diferentes de los tenidos por el Imperio Azteca, estos nuevos dioses no pedían sacrificios de humanos, por ello, el joven comerciante comenzó a creer en lo innecesario de sacrificar.

De estos grupos también encontró materiales que luego comercializaría en la Ciudad Mayor, como oro en bloques, maquinas para afeitar muy rústicas, armas extrañas, animales exóticos y bronce para hacer armas, aunque no encontró el componente secreto de este último para realizarlo, pues robó el material de grupos michoacanos. También descubrió los tintes que tanto buscaba. Este material, llamado hoy en día cochinilla, es un tinte que era fuertemente vendido a precios muy elevados, por ello las ventas de aquellos productos iban de la mano con la riqueza y la dificultad de conseguirlos.

Un hallazgo prodigioso

Los lentes que usamos actualmente son descendientes de inventos europeos, pero ya los aztecas conocían los beneficios de la óptica, por ello usando unos cuarzos, las personas mayas legaron a Mixtli un secreto prodigioso, con el cual se hará poderoso y uno de los hombres más famosos e influyentes del antiguo Imperio Azteca. Los artesanos mayas fabricaban unos lentes con cuarzos tallados y que se veían transparentes, podían identificarse elementos a distancia, así como una ayuda valiosa a esas personas que nacieron viendo poco.

Con el tiempo estas riquezas vendrían a la capital, construirían una parte importantísima de la cultura mexica, aunque en esta creación se haya visto mucho poder de otras culturas que atravesaban Mesoamérica.

El fin del Imperio

Con la llegada de los españoles al mando de Hernán Cortes se respetó en un inicio las rutas de estos mercaderes como Mixtli, pero con el tiempo fueron sacrificados por el culto a dioses y en su lugar los españoles pusieron comerciantes blancos.

Mucha de la guerra de estos años de la conquista borraría para siempre los secretos de los  comerciantes aztecas. Ellos se especializaban en las mejores escuelas y tenían una gran cultura logrando sacar de las demás culturas lo más provechoso para ellos. Mixtli fue una de las víctimas de la expiación española.

Fuente de imágenes: 1: egrupos.net, 2: javiermedinaloera.com, 3: books.openedition.org

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