Lope de Aguirre: el Asesino que Desafió A Dios

Historia, Personajes terroríficos

El inicio de una expedición

Desde los ríos americanos, donde nunca antes había pasado ninguna expedición humana, vino la imagen del conquistador en busca de El Dorado con una máquina de tres bergantines, muchas canoas y más de 500 soldados entre indios y españoles, intentaba ingresar por la fuerza a la selva virgen. Al mando de Pedro de Ursúa se internó en el Amazonas todo un ejército compuesto por ladrones, asesinos y muchos de ellos conspiradores y avaros. Pocos eran las personas en las que se podía confiar con certeza y Ursúa cometió un error al creer que Aguirre, el loco, sería un amigo y fiel acompañante para la expedición americana.

Era llamado el loco por sus arrebatos de ira. Aguirre era capaz de asesinar por medio de cabalgatas poblaciones enteras de indígenas con su tropa en busca de saqueo y violaciones. No sólo contra los nativos dirigía estas formas de actuar, Aguirre más de dos veces fue un sanguinario con sus propios compañeros, no permitía que le dijeran palabra y su reacción siempre era ejecutar al que se imponía ante él. Fue tan codicioso y lleno de odio que traicionó en 1553 a Pedro de Hinojosa, enterrándole su espada por la espalda. El rey le perdonó la vida por este delito que era castigado con la muerte para que se enrollara en la expedición con Ursúa, pues se necesitaba personas como él para resistir las condiciones de la selva, pero no sabía que al dirigente de la expedición le esperaba una muerte más trágica por la traición del mismo Lope de Aguirre y su compañero Lorenzo Zalduendo. Pues Aguirre no iba a soportar estar bajo el mando de nadie cuando él podía ser quien quisiera dentro de la monstruosa selva.

Un personaje enigmático

Luego de asesinar a Pedro de Ursúa, Aguirre quedó al mando de la expedición. Surcó el rio Amazonas en búsqueda de oro, pero solo se encontraba con poblaciones indígenas que los atacaban con flechas envenenadas, cerbatanas y también piedras lanzadas en la oscuridad de la noche.

Para no permitir la traición de sus hombres Aguirre fue duro con los soldados. Las penas con ellos eran extraordinariamente maquiavélicas, pues robar un poco de maíz era castigado con la muerte, así como la deserción. El cruel español no dejó de pasar sus blasfemias contra la población, pues se sublevo del Rey y Dios, proclamándose único gobernante entre todos, españoles e indígenas.

El fin de la expedición

La locura no sólo lo trastornó a él. Toda la tropa perdió los estribos por el calor, el agua, la falta de sueño y la misma crueldad del traidor Aguirre. Fue tanta la locura que se quiso casar con su propia hija que protegía desesperadamente de los bárbaros soldados. Aunque, según él, este matrimonio era justificado como una manera de crear una nueva raza de reyes en estas estepas vírgenes.

Su característica crueldad acabó con todo el ejercito que se llevó a la selva: el personaje fue uno de los últimos en morir con su hija en una arremetida de flechazos por indios salvajes. No pudo cumplir su acometido de quedarse con todo el oro descubierto pero sí pudo convertirse en su propio dios y rey de los soldados que llevó a cuestas. La locura que producía la selva le dio la fuerza para ser quien quisiera. No escatimó en ser lo más cruel posible con España, hasta pensó en que al descubrir El Dorado lo llevarían para invadir Europa.

De su locura no quedó más que su espíritu desesperado, que aún debe vagar por la impenetrable selva buscando el oro que tanto deseo cuando vivía.

Fuente de imágenes: 1: upload.wikimedia.org, 2: 3.bp.blogspot.com

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