Libros que predijeron el hundimiento del Titanic

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¿Literatura profética?

En su libro Kafka para una literatura menor los teóricos Gilles Delueze y Felix Guattari hablan del escritor, en general, como una multiplicidad capaz de situarse al borde de los caminos y los límites sociales, situación que le permite ver más allá, para regresar “otro”, a contarle a la gente que vive en el centro del círculo de la sociedad lo que han visto al otro lado. En ese sentido el escritor es denuncia, innovación, pero también profecía.

Al parecer estos filósofos de la Sospecha no están tan errados en sus consideraciones, pues son varios los casos en la literatura, donde los poetas y escritores han sido capaces de prever el porvenir. Años antes de las dos guerras mundiales y el terror del Holocausto, Kafka escribía una frase donde hablaba de “las potencias diabólicas que de momento sólo tocan a la puerta”, refiriéndose a los primeros brotes de fascismo en Europa. Julio Verne parece haber viajado en al futuro para ver el viaje del Apolo XI antes de escribir su novela “De la Tierra a La Luna” años antes de la carrera espacial. Y así muchos casos donde lo escrito por los artistas de la palabra extrañamente toma forma en el mundo.

Un suceso que aparentemente tuvo también sus profetas fue el hundimiento del Titanic, cuya tragedia al parecer había sido anunciada al menos catorce años antes, en una novela llamada “Futility”, publicada en 1898 por el escritor Morgan Robertson, donde éste describe el hundimiento en el Atlántico de un inmenso barco llamado el Titán, bautizado así por ser considerado insumergible, que en su viaje inaugural entre Inglaterra y Estados Unidos choca de madrugada con un iceberg, causando la muerte de miles de pasajeros, quienes no contaban con suficientes botes salvavidas dentro de la embarcación.

¿Quiénes predijeron el hundimiento?

Eso de forma superficial, porque al adentrarse en la historia escrita por Morgan Robertson y compararla con los hechos vividos por el Titanic y su tripulación el 14 de abril de 1912, se puede ver la sorprendente coincidencia que existe entre el peso de la embarcación, la longitud de la nave, el número de víctimas, la velocidad a que se desplazaba y los materiales con los que estaba construido el barco de la nave descrita por Robertson en su novela y la que realmente se hundió década y media después.

A simple vista, no existe explicación posible ante este tipo de hechos, salvo la expuesta por Deleuze y Guatari, siendo el artista un individuo boderline, que en realidad es capaz de ver más allá de su tiempo, sus circunstancias y geografía. En este sentido, Morgan Robertson no fue el único escritor que parece haber visto en persona el hundimiento del Titanic años antes.

El periodista Willian Thomas Stead escribió con 20 años de anticipación, en 1892, un relato, donde un buque se hunde en el Atlántico después de chocar contra un iceberg, dejando muy pocos sobrevivientes, que finalmente son rescatados por otra embarcación de nombre Majestic. Así mismo, en la ficción de Thomas Stead, el nombre del capitán del barco es Edward Jhon Smith, quien según la pluma de este escritor se hunde con su barco. Sorprendentemente, el nombre del capitán del Titanic real que la noche del 14 de abirl de 1912 se hundió con el barco era Edward Jhon Smith.

De igual forma, existe una historia más sobre este periodista y su carácter profético. Al parecer este relato visionario fue escrito por Thomas Stead desde que comenzó a tener la convicción de que moriría ahogado. La Historia lo sitúa dentro de los pasajeros del Titanic que no sobrevivieron, aunque otras bibliografías cuentan que la noche del hundimiento del Titanic, Thomas Stead también navegaba, pero en otro barco, no obstante cerca de la media noche, sin explicación alguna, se dirigió a la borda y saltó, hundiéndose sin remedio en el Atlántico.

Para algunos, este tipo de hechos vienen a demostrar que escribir no se trata sólo de saber en qué orden suenan mejor las cosas, sino que sería un oficio de constante conexión con lo simbólico y arquetipal, que le permite al poseedor del “don de la palabra” ver en siglos, y conocer de antemano los pasos que transitarán sus contemporáneos. Al menos así lo creían en la antigua Grecia, pre-platónica, donde los Poetas eran considerados los creadores de realidades y proclamadores de la verdad. Para otros son meras coincidencias históricas.

Por tu parte, cuéntanos que piensas de estas coincidencias literarias, y si conoces otros escritores que hayan podido ver también el hundimiento del Titanic, compártela con nosotros.

Fuente de imágenes: abc.es

 

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