Leyendas de Latinoamérica: la mula herrada

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La Hija Ingrata

Esta leyenda de origen colonial y con presencia en varios países de Latinoamérica tiene como protagonista a una mula, que en algunos casos se nos presenta como producto de un castigo y en otras ocasiones como una fiel mascota, que busca a su amo y que ni la muerte lo puede alejar de cumplir su deber.

Resulta que en una humilde familia había una bella jovencita que logró cautivar el corazón de un rico hacendado. Al poco tiempo la pareja contrajo nupcias y la jovencita olvidó todo lo aprendido gracias a sus padres y renegó de ellos. Con su nuevo estatus y los nuevos privilegios de los que gozaba decidió alejarse para siempre de su familia.

Su orgullo y vanidad la hicieron cegarse a las necesidades que se encontraba pasando su familia: fue así como un día que la madre de la nueva dama de la alta sociedad se encontraba pasando cerca del hogar de su hija pidió acogida. La mujer mayor se encontraba muy enferma y cansada: había caminado durante mucho tiempo desde el pueblo y para completar se acercaba una tormenta. La muchacha no dejó que la mamá se quedara en una de las habitaciones vacías de la casa principal y la instaló en las pesebreras.

La mujer no se quejó y se durmió en el piso frío al lado de los animales, y esa misma noche la tempestad azotó con todo en el lugar. Los animales se asustaron y empezaron a correr por todo el corral en tan desafortunadas circunstancias que una de las pezuñas terminó hiriendo a la mujer que murió desangrada.

La Maldición

Al siguiente día, avisaron a la hija de la mujer del fatídico destino de su madre. Su corazón se quebró debido al arrepentimiento y la pena de lo que su egoísmo había causado. El dolor del que alguna vez fue una sencilla mujer sobrepasó sus límites y murió de tristeza. La chica fue enterrada, pero a los tres días por la noche de luna llena despertó de su ataúd, resucitando en una forma hechizada: una mula negra y herrada, mitad mujer mitad animal.

Este ente se aparece a medianoche, cabalgando y rascando con sus cascos las aceras y piedras frente a las casas de personas de quien especialmente viven en pecado grave, con el fin de que cambien su actuar. Esta versión narrada es de origen hondureño.

La fiel mascota

En la capital de Colombia, Bogotá, cuentan que un hombre llamado Don Álvaro salía montando su mula por varios caminos de la ciudad y que siempre terminaba en una casa de juego, donde comía y bebía hasta altas horas de la noche. Una noche un empleado del casino se llevó a la mula al río para que bebiera agua, pero el animal se escapó y se dirigió a donde se encontraba su dueño.

Don Álvaro se sorprendió de ver a su bestia en la entrada y le pidió al animal que siempre viniera a recogerlo, la mula se tomó al pie de la letra lo ordenado por su amo y después de la muerte de Don Álvaro y de la misma mula el espectro del cuadrúpedo pasa el resto de sus noches vagando por la ciudad en busca de su dueño. Dicen que su fantasma regresa hasta el día de hoy: quienes escuchan su paso la llaman “la mula herrada”.

Bibliografía:

  1. https://psicologiaymente.com/cultura/leyendas-colombianas 

Imágenes: 1: espantoscolombianos.blogspot.com, 2: facebook.com

Leyendas de Latinoamérica: la mula herrada
28 enero, 2020
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