Las sorprendentes habilidades de los monjes tibetanos

Personas sorprendentes, Santos y Milagros

La sociedad espiritual del Himalaya

Salvo por la sociedad andina, nadie ha edificado una verdadera civilización en la alta montaña tanto como los pobladores del Himalaya. Esta cultura milenario ha edificado en los inmensos picos de la cordillera bellísimos templos y palacios, ha creado toda una cultura campesina y productiva y le ha mostrado al mundo la posibilidad de vivir en las altas cumbres. Empapados en el budismo desde hace al menos unos 2 mil años, los habitantes del Tíbet son hoy una muestra de espiritualidad.

En las altas cumbres de esta región, hoy bajo el dominio de China, se edificaron muchos templos en los que los monjes budistas llevaban una vida de meditación y calma, orientada al autoconocimiento y la iluminación. En muchos casos, esta vida austera va acompañada de un duro entrenamiento (en ocasiones marcial) que como consecuencia lleva a que estos individuos tengan algunos de los cuerpos más entrenados del mundo.

Personas con habilidades sorprendentes

Dentro de los artes más tradicionales que dominan los monjes budistas está el arte de la meditación. Aunque seguramente todos, en algún momento, hemos meditado por alguna razón, los monjes son verdaderamente capaces de poner sus mentes en blanco y hacer que sus cuerpos entren en un estado de trance, bajando sus pulsaciones hasta menos de 20 latidos por minuto cuando lo normal son entre 50 y 100, dependiendo del individuo.

Sin embargo, no se trata sólo de esto. Los monjes son capaces de controlar sus cuerpos hasta niveles verdaderamente sobrehumanos: varios estudios incluso han demostrado que han llegado a “reorganizar” el funcionamiento cerebral para conseguir sus objetivos. Veamos de qué se trata:

Control absoluto sobre la temperatura corporal

En los 1970’s un grupo de científicos realizó un experimento muy novedoso para la época. Ante los clamores de un grupo de monjes que podían permanecer bajo temperaturas heladas sin sufrir consecuencias negativas, los científicos les solicitaron ubicarse a una altitud de cerca de 6.000 metros sobre el nivel del mar vistiendo solo sus prendas ordinarias y sin ningún tipo de traje especial. La temperatura a esta altitud alcanzaba a veces los – 17 °C, más que suficiente para llevar a cualquier persona al congelamiento y la muerte.

Sin embargo, los monjes permanecieron impertérritos ante el desafío de las bajas temperaturas. Parecía como si literalmente fueran capaces de sostener su temperatura corporal a pesar de los vientos fríos, pues tras la noche no mostraban signo alguno de daños debidos al peculiar experimento.

Nuevos análisis mostraron que los monjes podían elevar la temperatura de su piel hasta 8 grados centígrados sin modificar la temperatura del interior de su cuerpo. Un experimento en particular, realizado en el 2002, involucró el uso de hojas y sábanas mojadas en una habitación que se encontraba a 4 °C. Una persona ordinaria habría comenzado a tiritar, pero los monjes fueron capaces de elevar su temperatura al punto en que secaban las hojas y las sábanas. Cada uno de ellos secó varias en un lapso de pocas horas.

La emisión de ondas de infrasonido

Más sorprendente aún que el impresionante control corporal (que parecen también haber conseguido otros occidentales) es la habilidad de algunos monjes para emitir infrasonidos (ondas de sonido con frecuencias más bajas que el sonido audible por los seres humanos). En un estudio dirigido por el Profesor Chino Lu Yanfang sobre los Maestros de Qigong, en la región tibetana de china, se detectó una habilidad casi antinatural para emitir ráfagas de ondas infrasónicas con una potencia superior entre 100 y 1.000 veces al humano promedio. De acuerdo con el estudio, organizado por el Instituto Healthways China, dicha práctica no tenía objetivos puntuales pero parecía tener propiedades sanadoras.

Las ondas Gamma de la felicidad        

Sin embargo, seguramente el estudio que más ha sorprendido a los científicos alrededor del mundo tiene que ver con la emisión de ondas del cerebro de un monje tibetano llamado Matthieu Ricard. El hombre de 66 años aceptó hacer parte de un estudio en el que analizaron el comportamiento de su cerebro durante la meditación.

Los resultados fueron completamente sorprendentes. De acuerdo con las mediciones el hombre emitía una serie de rayos gamma que se encontraban por fuera de los patrones normales y que parecían correlacionarse con un uso excesivo de partes específicas de su lóbulo izquierdo. Por bizarro que suene, los científicos concluyeron que esta emisión anormal estaba asociada con la felicidad.

No fue solo Marrhieu Ricard. Estudios en otros monjes indicaron que este parecía ser un caso común, al parecer consecuencia de años y años de meditación. Todos los monjes mostraban modificaciones en el funcionamiento de su cerebro que parecía indicar, en términos coloquiales, un estado de bienestar más que superior al de la persona promedio.

Las habilidades ocultas del cuerpo humano

En varios artículos hemos hablado sobre los alcances a los que han llegado algunas personas. Sin embargo, el caso de los monjes es particular en la medida en que sus habilidades no son natas, sino que muestran hasta qué punto en nuestro cuerpo están las herramientas que necesitamos para lograr aquello que deseamos en este mundo y, ante todo, el bienestar interno.

Más allá de la importancia de estos estudios, lo cierto es que los monjes tibetanos son capaces de realizar grandes hazañas físicas y mentales. Ellos son la muestra de la perfección y el poder que subyace en todos y cada uno de nosotros.

Fuente de imágenes: 1: themindunleashed.org, 2: cdn-www.cracked.com, 3: silviaalava.files.wordpress.com

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