La vaquita marina está a punto de desaparecer

Hace millones de años…

La Phocoena sinus o vaquita marina proviene de la especie cetácea, una particular familia de animales mamíferos que hace millones de años volvió al mar y se adaptó a la vida marina. En este grupo tenemos los misticetos, los odontocetos y los ya extinguidos arqueocetos.

La historia de esta especie marina se remonta al Cenozoico, donde existió el Ambulocetus, un cetáceo anfibio que podía estar tanto en agua como en tierra. Se conoce como el primer cetáceo al Pakicetus, un cetáceo completamente terrestre que vivió en Pakistán hace 35 millones de años.

Luego de esto, los cetáceos evolucionaron y adaptaron sus extremidades, oído y olfato a la vida marina. Sus colas se volvieron aletas igual que las patas. Los odontocetos se identifican porque en vez de desarrollar barbas (como las ballenas que son misticetas), tuvieron sus dientes.

Entre los odontocetos están los delfines y las marsopas. Diferenciarlas es muy complejo porque usualmente los reconocen por el tamaño. Entre sus otras diferencias, las marsopas son más robustas y sus dientes son más aplanados que los que tienen los delfines.

Es en esta familia en que hallamos a la vaquita marina. Ella vive en el extremo septentrional del Golfo de California, más conocido como el Mar de Cortés en territorio mexicano. La vaquita es endémica de acá.

Vive en profundidades cortas, entre 11 y 50 metros. Las veces que han sido avistadas, su lomo sobresale entre 11 y 25 kilómetros de la costa, raramente se aleja más de la costa. Es un animal profundamente tímido por lo que no se acerca a los humanos y para tomar aire lleva su boca a la superficie.

Las vaquitas prefieren las aguas turbias porque acá se encuentra la mayoría de los nutrientes de los que se alimenta, entre ellos, el calamar y peces de varios tamaños como los crustáceos pequeños, los camarones.

La ecolocación es la herramienta para cazar a sus presas. Su oído al estar bien desarrollado, le sirve para detectar los lugares donde puede conseguir su alimento. No es este el problema por el cual está desapareciendo este mamífero marino, es la caza furtiva de la totoaba la que está asentando el golpe brutal.

Amenaza colateral

La especie que está a punto de desaparecer cuenta con menos de 30 individuos. La caza furtiva de los pescadores ha destruido el nicho ecológico donde vive la vaquita. La pesca con redes de enmalle a hecho que en los últimos 25 años se reduzca considerablemente la especie.

La totoaba es un pez que ha sido sobrexplotado por su vejiga gaseosa. Los pescadores la venden en China donde es muy apreciada, se pagan 8.000 dólares por cada vejiga. Es por ello que hay muchas redes perdidas y abandonadas en el mar que terminan perjudicando a la vaquita.

La totaba junto con la vaquita son cuidados por el gobierno mexicano desde hace muy poco. Pero no basta esa ayuda, pues la población de ambas especies sigue reduciéndose mucho. Las víctimas están siendo masacradas por una sociedad pesquera que no quiere dejar de tirar sus redes.

Parece que las represas construidas en el Río Colorado en 1935 y 1963 han cambiado las  condiciones estuarinas de las aguas dulces donde viven estos animales. Las condiciones endémicas hacen que las vaquitas puedan desaparecer este mismo año.

La vaquita mide de 1.20m a 1.50 m. Su reducido tamaño es la causa de que quede atrapada en las redes y disminuya su población. Tristemente hay muchas redes de enmalle abandonadas que no se han logrado sacar del mar, pues las corrientes de agua mueven estas redes a lugares inesperados.

La preocupación ante estas amenazas primarias, recobra sentido para aportar nuestra atención hacia un animal que no solo está a punto de desaparecer; la pesca accidental y la poca ayuda de los gobiernos para los pescadores es un tema que no es ajeno a nadie.

Amenazas secundarias

Al tener tan pocos individuos, la vaquita marina se le hace más complicado reproducirse. Encontrar una pareja en el gran mar es más difícil, sin contar que estos animales luego de tener una cría pasan dos años sin poder reproducirse.

Este “efecto cuello de botella” hace que la variabilidad genética sea menos adaptativa para las siguientes generaciones de vaquitas. La especie no anda en grupos grandes y es más usual encontrarlas en su forma individual, sólo cuando van con sus mamás se ven en grupos.

Auxilio y ayudas humanas

Desde el 2005 se estableció un Área de Refugio para la vaquita marina. Además, las personas que viven cerca a las costas se les impulsó en otras actividades económicas u otras formas de pesca en San Felipe, Santa Clara y Puerto Peñasco.

El presidente mexicano Peña Nieto, dio el mayor auxilio en este sexenio para evitar la extinción de la vaquita marina. Se crearon varios Programas de Acción para su conservación desde el 2013, teniendo en cuenta que para los presidentes anteriores este problema no era algo prioritario.

El programa para la conservación de la vaquita marina (PACE vaquita) y la Reserva de la Biósfera tienen mayor impacto que todos los demás programas para evitar la catástrofe.

Hoy en día más de 25.000 especies de fauna y flora se encuentran en peligro de extinción. La causa principal: el modelo económico que destruye el hábitat y la caza indiscriminada.

Bibliografía:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Phocoena_sinus#Amenazas_primarias
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Cetacea#Evoluci%C3%B3n_y_taxonom%C3%ADa
  3. https://www.fayerwayer.com/2018/05/adios-vaquita-marina-mexico-no-salvarla/
  4. https://www.journalducameroun.com/en/mexican-troops-partner-with-activists-to-save-vaquita-porpoise/

Imágenes: 1: notimerica.com, 2: nytimes.com, 3: petdarling.com

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