La triste historia de la vaca marina de Steller

Clima salvaje y naturaleza, Zoología

Mamíferos marinos

Existen, en la actualidad, dos órdenes de mamíferos completamente marinos y otras tres familias de mamíferos marinos pero que siguen viviendo parcialmente en tierra. Se trata de las ballenas (cetácea) y manatíes/dugongos (sirenia) en el primer caso y de las focas (pinnipedia), las nutrias (mustelidae) y los osos polares (ursidae).

Todos estos grupos, menos uno, comparten el gusto por la carne. Solo los manatíes y dugongos son un 100% herbívoros, y únicamente ellos se han adaptado a la vida marina alimentándose exclusivamente de algas y pastos. Son el equivalente a las vacas de mar.

Sus hábitos los convierten en animales pesados y lentos, pero les brinda la incomparable ventaja de habitar en territorios que le están vetados a todas las demás especies. Por lo general amigos de las aguas cálidas, los sirenios gustan de las zonas costeras donde abunde el alimento, pero a veces pueden vivir bastante mar adentro.

En la actualidad quedan pocas especies, la mayor parte de menos de 3 metros de longitud. Sin embargo, hace algunos siglos vivía una especie muchísimo mayor en los mares del norte del Pacífico, una que alcanzaba hasta 9 metros de longitud. Se trataba de la Vaca Marina de Steller.

La vaca marina de Steller

El animal fue descrito por primera vez por el biólogo alemán Georg Wilhelm Steller, quien la describió por primera vez en 1741 en los mares de Kamchatka. Se trataba, según los registros del aventurero, de un animal impresionante, grande e increíblemente manso (como los demás sirenios) y de comportamiento muy lento.

Un gran porcentaje de su peso consistía en la grasa, y habitaba en las zonas costeras de los mares helados donde crecían abundantes algas. Al parecer carecían de depredadores naturales, pues no sólo eran tremendamente lentas sino que su misma gordura les impedía consumirse completamente, haciendo que una parte de sus cuerpos siempre estuviese sobre el agua. Eran, en consecuencia, presa fácil de cualquier cazador.

El frío de las aguas y lo rocoso de las costas las protegía de animales como tiburones y orcas, pero las convertían en presa fácil de los cazadores humanos que viajaron en aquellos tiempos a Siberia. Y así, con el descubrimiento de Steller comenzaría una triste historia que terminaría con la desaparición de la Vaca Marina más grande conocida.

La Extinción

En 1741 la vaca marina aparece por primera vez en los registros de la ciencia occidental. En 1768, 27 años después de su descubrimiento, el último espécimen era asesinado. No le tomó más que 27 a la humanidad erradicar completamente este magnífico animal de la faz de la Tierra.

En defensa de los cazadores rusos, los aborígenes seguramente habían hecho su parte. El registro fósil indica que en tiempos pasados la vaca marina se extendía desde las aguas de California hasta Japón, sin embargo, en los años en que fue descubierta sólo quedaban unos 1.500 individuos en torno a las Islas del Comandante en la península de Kamchatka.

Parece ser que la caza de los aborígenes y los esquimales ya había hecho una parte del trabajo. Más importante, la captura que los nativos americanos hacían de las nutrias marinas afectaba directamente a las vacas marinas, pues aquellos animales “limpiaban” de plagas los pastizales marinos dejando más alimento para los gigantes apacibles. A menos nutrias también había menos alimento.

En cualquier caso, lo cierto es que la vaca marina de Steller es un magnífico animal que desapareció, castigado por el valor de su piel y la calidad de su grasa y su carne. Con la noticia de su descubrimiento, las islas remotas que se habían convertido en el último reducto de las poblaciones de este gigante apacible se volvieron territorio de cazadores y comerciantes, a los que no importaba nada el animal más allá de lo que por su carcaza pagaran. Una historia en verdad triste.

Imágenes: 1: es.paperblog.com, 2: cienciaes.com

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