La trágica historia de Mary Ann Bevan


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Mary Ann Bevan, la enfermera que lo dio todo por amor

Su nombre de soltera era Mary Ann Webster. Nació en 1874 en Inglaterra, pertenecía a una numerosa familia de siete hermanos y aparte de ser bastante agraciada, era muy inteligente y disciplinada, precisamente fueron esas cualidades las que le abrieron la puerta en la escuela de enfermería, de donde más adelante obtuvo su título.

La vida de Mary fue muy feliz y más aún cuando contrajo nupcias con Thomas Bevan; del matrimonio nacieron dos niñas y dos niños, todo iba en viento en popa en la recién formada familia, pero la enfermedad poco a poco asoló a la enfermera, quien en poco tiempo vio trastocado su mundo: ciertos cambios físicos y molestias aparecieron en su día a día hasta convertirse en algo que la afectó gravemente.

Al principio no le dio importancia, las manos y pies hinchados eran un asunto bastante común entre las enfermeras y más aún si también eras ama de casa, las tareas y oficios no terminaban. Sin embargo, aquella hinchazón se hizo peor y se extendió a su rostro, poco a poco sus facciones se empezaron a deformar, su frente se ensanchó, sus parpados empezaron a caer, y su mentón comenzó a crecer y el tono de su voz cambio, también su piel se volvió áspera y gruesa. Y a todo eso el dolor la acompañaba constantemente: fuertes migrañas, problemas de visión, molestias en las articulaciones.

La misteriosa enfermedad que cambió su vida

La mujer tuvo que renunciar a su trabajo, y su día a día se limitaba a ir de clínica y clínica, de médico en médico buscando una respuesta. Tristemente, ningún especialista le pudo dar respuesta, pues la medicina no estaba tan avanzada en aquellos momentos y los cuidados eran realmente limitados.  A pesar de las terribles circunstancias relacionadas con su salud, Mary contó con el apoyo de su esposo, quien no dudó en continuar al lado de mujer y cuidarla.

Sin embargo, después de 11 años, la vida le arrebataría a Mary su compañero, su esposo fallecería en 1914; dejándola a ella totalmente sola a cargo de cuatro niños. Este tipo de prueba solo afianzó más el deseo de Mary de salir adelante, y convertir su dolor en su mejor arma.

La industria del espectáculo y el entretenimiento se convirtió en su mejor opción, pues hay que recordar que, a principios del siglo XX no existían leyes laborales que la protegieran de la discriminación o que le otorgarán la oportunidad de tener un trabajo decente y fue así como tomó su enfermedad en su fuente de ingresos y su apariencia en su herramienta de trabajo.

El espectáculo de los freaks

Mary escuchó que, en la capital se celebraba un concurso para encontrar a la mujer menos atractiva del país, el premio era efectivo y ella decidió aprovechar la oportunidad y como podrían esperarse la mujer ganó. Y con esta oportunidad, se le presentó la posibilidad de trabajar con Samuel Gumpertz, un hombre que tenía un negocio de freaks llamado El Show de Coney Island. Mary se unió a otras personas que padecían anomalías físicas y se dedicó a entretener a las masas aburridas.

Mary tomó su título de la mujer más fea con calma y asumió lo mejor que pudo su papel, podríamos sentir lástima o pena por la mujer, pero según los titulares de la época, Bevan fue amada por el público.

Empero, con los avances médicos ya viento en popa, salieron diferentes médicos e investigadores que dieron explicaciones razonables a lo que creían una monstruosidad o castigo divino, libre de dolores físicos y que era frívolo que ella fuera usada para el entretenimiento.

Acromegalia

Sí Mary hubiera sido tratada en la actualidad, el diagnóstico habría sido el siguiente: acromegalia, un muy trastorno hormonal muy raro, causado por un tumor ubicado en la pituitaria, una glándula situada debajo del cerebro, encargada de producir una variedad de hormonas, como la del crecimiento.

Ahora sí un tumor está evitando el buen funcionamiento de la glándula, esto causaría que se produjera una cantidad excesiva de la hormona del crecimiento lo que lleva a un agrandamiento de los tejidos blandos y de los huesos. Para los tratamientos, se cuentan con tres opciones: radioterapia, cirugía, medicamentos o una combinación de las tres. El problema real para tratar con la enfermedad radica en hallar el diagnóstico correcto, pues debido a que es una enfermedad tan rara no existe muchas investigaciones.

La defendieron después de su muerte

En el año 2000, una compañía de tarjetas de felicitación, publicó la imagen de Mary en tarjeta de expectativa vs realidad y cuando el endocrinólogo holandés Wouter de Herder las vio a la venta (cuando estaba de vacaciones) reconoció inmediatamente a la mujer y dio las quejas necesarias para que retiraran las fotos.

La historia de Mary, no debe ser olvidada, debemos recordar cada paso que valerosamente dio para sacar adelante su familia, tomando su desgracia y convirtiéndola en su mejor oportunidad para brillar. Recordándonos en el proceso, que detrás de una apariencia bonita o fea se oculta una historia muy profunda.

Bibliografía:

  1. https://www.youtube.com/watch?v=llMgvmdtZSk
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Ann_Bevan

Imágenes: 1 y 2: brightside.me, 3: alchetron.com

La trágica historia de Mary Ann Bevan
2 julio, 2019
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