La revuelta de los cipayos en la India

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La compañía de las Indias Orientales

Durante el siglo XVI surgió La honorable compañía británica de las Indias Orientales, cuyo propósito estuvo marcado en la comercialización de productos ingleses en Indonesia y Malasia, aunque no lo lograron debido a que las factorías holandesas ocupaban estos lugares.

Los ingleses tuvieron la obligación de buscar nuevos mercados, nuevos lugares. El territorio indiano pareció propicio para encontrar mercados de exportación. La India era reconocida por sus especias y maderas que tanto le gustaba a los europeos.

Además necesitaban un espacio para vender los textiles. Se buscaron territorios que muchas veces estaban gobernados por reinos poderosos y hostiles. La compañía tuvo que construir un ejército defensor que con el tiempo se volvió conquistador.

Con la aplastante victoria en la batalla de Plassey en Bengala (India) durante el año de 1757, los ingleses quedaron con el poder en la región asiática. Los fuertes cañones y el ejército disciplinado, así como la posibilidad de comprar miles de mercenarios, hicieron a los ingleses muy poderosos.

En la batalla de Buxar en el año 1764, los ingleses llevaron su dominio a Nizamat, construyendo un espacio de dominio suficientemente grande para mercadear con las poblaciones de la India.

La expansión inglesa en la India

Los enormes ejércitos transatlánticos se hacían más poderosos en la India. La mayor parte de su ejército eran ciudadanos indios, aunque las armas eran inglesas. Conquistaban provincia por provincia, surcando los climas tropicales indómitos con las fuerzas expedicionarias.

Desde 1845, los ingleses hicieron otra enorme expansión en el territorio indio: conquistaron Punyab y arrebataron al imperio Maratha sus dominios. El rey Nana Sahib, fue obligado a convertirse en otro subordinado de los reyes británicos.

Para 1854 ya habían conquistado la inmensidad del Imperio Mogol que se mantenía en la India desde el siglo XVI. El poderío británico era tan fuerte que era difícil luchar con las armas tradicionales. Los grandes obuses y los rifles no tenían desventaja alguna contra las lanzas o los obsoletos arcabuces.

Es cierto que los ingleses traían consigo las nuevas tecnologías desarrolladas en la Revolución Industrial, llevaron a Bombay en 1850 la primera locomotora y las personas creían que era un demonio.

Comienzan las animadversiones

Las diferencias no se hicieron esperar. Los soldados traían sus costumbres y las imponían por la fuerza. Rituales milenarios como el satí (suicidio de la viuda en la pila funeraria de su fallecido esposo) fueron clausurados.

Se clausuró los matrimonios entre niños y el infanticidio de niñas fue prohibido. Las imposiciones culturales hacían a los indios más propensos a la violencia y a los soldados indios al servicio inglés tampoco les gustaba todos esos cambios.

La colonización económica era la más perjudicial para los indios. Se les ponía fuertes impuestos a las industrias locales y la mayoría de la población sucumbía a los impuestos que debían pagar a los rajas locales (cobradores de impuestos y lideres políticos).

Muchos de los cultivos fueron suplantados por hectáreas de te, índigo y café. Así podían venderlos en los mercados extranjeros. La ropa británica era tan barata que terminó arruinando a los productores de telas en la India. Ellos terminaron exportando algodón.

El país estaba colonizado por más de 200.000 soldados indios denominados «Cipayos», que eran manejados por los ingleses; más de 20.000 oficiales ingleses y más de 5000 funcionarios europeos. Era cuestión de tiempo para que la tensión estallara.

Inicio de la rebelión

El detonante de la lucha fue un nuevo fusil de «avancarga», el Enfield modelo 1953. El fusil llegó en 1857 para que los cipayos lucharan con ellos. Era un fusil cuyos cartuchos de papel engrasados, debían rasgarse con los dientes. Los indios creían que esa grasa provenía de vacas y cerdos.

Es por ello que renunciaron a usarlos y los ingleses con amenazas, obligaban a que los usasen. Los cipayos, al igual que todos los indios consideraban un pecado comer carne de cerdo o de vaca, por lo que veían como una ofensa lo que los ingleses hacían.

El regimento 19° de Bengala fue el primero en renunciar a usar dicho fusil. Obviamente fueron castigados fuertemente. Luego un soldado de otro regimento intentó asesinar un oficial británico y se le ahorcó.

Estos castigos parecían excesivos para los indios. Por lo que dos regimientos de caballería se terminaron por revelar y mataron a todos los europeos, contando mujeres y niños en Meerut, una ciudad cercana a Nueva Delhi.

Aquí empezaron las hostilidades. 2300 cipayos enfrentaron a otros 2000 ingleses armados con artillería en una cruenta batalla que dejó victoriosos a los indios. Luego el camino hacia la capital de Nueva Delhi se hizo más rápido para los cipayos.

Entraron a la ciudad y mataron a los ingleses que encontraron y rescataron al antiguo emperador mogol que vivía en cautiverio en el Fuerte Rojo; allí le pidieron que fuera el líder supremo de la rebelión. Los cipayos querían que todos los ingleses se fueran de su territorio. El emperador aceptó.

El emperador mogol Bahadur Shah Zafar extendió la rebelión por varias partes de la India, aunque varias estados se declararon neutrales y otros apoyaron a los ingleses. El apoyo popular al emperador no fue tan grande, pues varias facciones querían que otros líderes marathas o awadhis dominaran.

La guerra la empezó ganando los soldados cipayos. Se concentró especialmente en el norte aunque las estrategias militares que utilizaban eran muy deficientes comparadas con la gran estrategia de los soldados británicos. La disciplina y el fuerte armamento impedía que fueran vencidos fácilmente.

Los británicos enviaron soldados de otras partes para que lucharan con ahínco en el territorio indio. Soldados que combatieron en la Guerra de Crimea contra los rusos estaban ahí para apoyar a las tropas acantonadas. Además se trajeron algunos contingentes chinos.

En Nueva Delhi, la llegada de los británicos fue lenta. Entraron a la ciudad y combatieron calle por calle. La atroz lucha contra los desordenados cipayos se llevó hasta la fortaleza roja, allí buscaron al emperador que se había escondido.

Los ingleses tomaron la ciudad y la bombardearon. También cometieron una fuerte masacre de civiles por toda la ciudad como represalia hacia los civiles británicos asesinados. Las casas de los dignatarios musulmanes fueron incendiadas y la ciudad volvió al control inglés.

El emperador fue encontrado junto con sus tres hijos. Estos últimos fueron fusilados y sus cabezas cortadas frente a su padre. La venganza hasta ahora comenzaba, el avance inglés se hizo ciudad por ciudad y cualquier cipayo que era interceptado, era asesinado.

En Kanpur la victoria sobre los ingleses por parte de los marathas no se hizo esperar. Los soldados que se rindieron se les perdonó la vida, sólo que cuando estaban yéndose se les atacó dejando con vida solamente a cuatro personas.

Varios rehenes británicos los degollaron, creyendo que eso impediría el avance enemigo. Pero cuando entró el enorme ejército a la ciudad y encontró un olor a podredumbre en los pozos con montones de cadáveres de niños y mujeres inglesas, los cosacas rojas hicieron lo propio con los ciudadanos de Kanpur.

Nana Sahib, el antiguo líder maratha, escapó pero nada se supo de él. Sus hombres murieron en manos de los soldados europeos. Las siguientes ciudades que los ingleses recuperaron fue Lucknow y Jhansi, donde la rebelión se había vivido más fuerte.

El comandante Sir  Colin Campbell se reforzó con un ejército nepalí para combatir en guerra de guerrillas a cada uno de los contingentes cipayos que lograron escapar.

En la región de Punjab donde existía el imperio Sikh, los europeos recibieron un fuerte apoyo por parte de los habitantes nativos. La guerra contra los cipayos había terminado y los británicos quedaron victoriosos.

El 20 de Junio de 1858 se libró la última batalla en la ciudad de Gwalior donde los últimos cipayos fueron derrotados por los soldados británicos. A partir de esto, se firmó un tratado de paz, donde se reafirmó que la guerra había sido brutal y donde varios crímenes de guerra se habían cometido.

Consecuencias de la revuelta

El apoyo de la propaganda británica ayudó a que las tropas de la reina Victoria ahorcaran o fusilaran a todos los simpatizantes de la causa independentista. Miles de soldados cipayos también fueron ejecutados y no se permitió vivir en las mismas condiciones a los indios.

Al finalizar la guerra se obligó a los prisioneros a morir en las condiciones más brutales. Se amarraban a los prisioneros a las bocas de los cañones y luego se disparaba. Para la corriente hinduista esta muerte era un sacrilegio, pues condenaba al muerto a la imposibilidad de reencarnar.

Muchas aldeas y pueblos fueron incendiados luego de la revuelta. Los indios percibieron inicialmente este levantamiento como su primer intento de independencia pero tristemente no fue así: la India pasó a manos de la corona británica.

Desde 1858 los indios ganaron muchos derechos que antes no tenían: podían acceder a cargos administrativos, tener sus propias tierras y muchos otros beneficios económicos, aún así, tuvieron que pasar noventa años más para que los indios se independizaran de los británicos.

La rebelión de los cipayos significó mucho para la libertad de los pueblos a elegir sus gobernantes, pero también es una muestra del poderío imperialista durante el siglo XIX por parte de las potencias  europeas.

Bibliografía:

  1. http://www.ordendebatalla.org/blog/2015/09/20/el-motin-de-la-india-1857-la-rebelion-de-los-cipayos-y-la-reconquista-britanica-1857-1859/
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_en_la_India_de_1857

Imágenes: 1: claseshistoria.com, 2: wikipedia.org, 3: historiasdelahistoria.com, 4: diegosalvador.com

La revuelta de los cipayos en la India
27 mayo, 2018
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