La Quintrala

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Catalina

Catalina de los Ríos y Lisperguer nació en el siglo XVII. Hija del noble español Gonzalo de los Ríos y Encío con Catalina Lisperguer y Flores, ambos miembros de la nobleza chilena, la chiquilla se crío rodeada de lujos y poder, aprendiendo desde temprana edad que su posición social era una gran ventaja para superar cualquier situación.

Catalina al crecer también desarrollo una increíble belleza física gracias a la combinación de rasgos europeos e indígenas, ella poseía unos hermosos ojos verdes y una tez blanca, pero sus características más llamativas era su sedosa cabellera roja, tan roja como el quintral, lo cual es una flor propia de esa región, del cual surgió su apodo: “la Quintrala.”

Pero tener una apariencia hermosa no es sinónimo de bondad, pues Catalina siempre tuvo un lado cruel y sádico, en especial con su servidumbre. Muchos le empezaron a temer, y con el miedo se infundieron un montón de rumores alrededor de ella: varios aseguraban que ella había hecho un pacto con el diablo para asegurar su belleza y otros contaban que Catalina había aprendido todo lo relacionado con la magia gracias a su abuela y tía.

Uno de sus más retorcidos pasatiempos era enamorar a apuestos caballeros para que se batieran a duelo por ella: la ley jamás pudo tocarla debido a la influencia de su familia y así siguió causando muchos males, sin ser castigada por ello.

Parricidio y de recompensa una boda

Cuando cumplió 18 años fue acusada de haber matado a su propio padre: se dijo que Catalina había vertido veneno en su comida, pero nuevamente gracias a las conexiones que poseía la familia, pudo salir indemne de aquella situación y continuar con su vida.

La abuela (quien para ese entonces era la tutora de Catalina y demás hermanos), al ver lo cruel que era su nieta, creyó que lo mejor que podía hacer era conseguirle un buen marido y así fue como la casó (a la edad de 22 años) con Alonso Campofrío de Carvajal y Riberos de 42 años. El matrimonio, fue una unión de poder y linajes, ambos se convirtieron en una de las parejas más poderosas de Chile. No obstante, el poder no suplió la falta de amor.

Alonso comenzó a escalar rápidamente en cargos públicos, inclusive llegando a reemplazar familiares de Catalina. Al año de matrimonio la pareja tiene un niño al que llaman Gonzalo, quien contando con 8 años murió de una forma misteriosa.

El esposo de Catalina, no era ajeno a las costumbres de su mujer, pero aun así la amaba al punto que hacía caso omiso de lo que ella hacía, llegando a unirse en más de una ocasión a sus actos criminales.

Cuando la hermana de Catalina murió en Perú ella se convirtió en dueña total de las tierras de dejadas por su abuela, convirtiéndose en una gran terrateniente con el control de vastas regiones incluyendo “el valle costero de Longotoma y la hacienda El Ingenio,​ adquiriendo luego otras de no menor connotación (tanto en Cuyo, allende los Andes y en Petorca); además de propiedades menores en los suburbios precordilleranos de Santiago (la actual comuna de La Reina). Asentó su residencia en esa hacienda (donde todavía subsistirían parras plantadas por la Quintrala)”.

El terror de los latifundios

Y fue en el Ingenio, donde su crueldad fue desatada: según la leyenda, ella maltrataba de formas despiadadas a sus peones y en más de una ocasión asesinaba a sus esclavos. La magnitud de sus crímenes fue tal que su servidumbre prefirió huir hacia las montañas, pero lamentablemente fueron capturados y traídos al rancho por su ama, quien los castigó severamente. Ya eran tantas las denuncias que la Real Audiencia, inicio una investigación oficial secreta, el encargado fue el oidor y receptor de cámara, Francisco de Millán.

Millán reunió suficiente evidencia para acusar formalmente a la Quintrala, quien fue arrestada y llevada a la capital para ser enjuiciada, pero su influencia seguía siendo tan poderosa que fue liberada y siguió recibiendo un sinfín de riquezas.

La justicia tardaría 30 años en dar a conocer los hechos y declarar culpable a la mujer que había causado tanto terror. No obstante, cuando se dio a conocer todo, Catalina ya llevaba 9 años de fallecida.

Un intento para salvar su alma y redimir sus pecados

En 1665, Catalina cae enferma y con su gran fortuna decide expiar sus faltas: ordenó y dejó pagadas misas tanto por su alma como la de sus seres queridos, así como por quienes habían vivido bajo su encomienda, en la iglesia de San Agustín, además de instituir diversas capellanías, entre las cuales se cuenta la instaurada en favor del Cristo de Mayo.

Otra suma menor fue destinada para ayudar a familiares y amigos. El resto de sus bienes fueron rematados a beneficio de los agustinos.

Una figura ¿vilipendiada?

Catalina dejó un legado de lugares e historias a su paso, inclusive hay películas, libros o novelas que están basados en su vida y últimamente se ha tomado un cariz revisionista frente a la única figura femenina del siglo XVII en Chile, y se plantea el sesgo machista con el que su historia pudo ser narrada, pues ella era una mujer con poder y preparación en una sociedad donde solo podían desempeñar papeles secundarios.

Bibliografía:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Catalina_de_los_R%C3%ADos_y_Lisperguer

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: elurbanorural.cl, 3: soychile.cl

La Quintrala
28 octubre, 2019
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