La polémica por las Doulas españolas

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El proceso del parto

Aunque muchos no somos conscientes de ello, nuestra especie tiene serios inconvenientes a la hora de dar a luz. Los pequeños seres humanos son bastante grandes en relación con el tamaño de las caderas de la mujer porque al erguirnos redujimos este espacio de manera considerable. Por esta razón un parto, que es algo sencillo para muchas especies (incluyendo nuestros parientes más cercanos, los primates) resulta tan complejo para las mujeres humanas.

A lo largo de los últimos dos siglos se han desarrollado una gran cantidad de avances que pueden facilitar mucho la labor del parto y que han reducido al máximo la mortalidad en estos asuntos. Sin embargo muchos consideran que varios de estos supuestos avances en realidad no apuntan en la dirección indicada y pueden considerarse más como la ruptura de un ciclo natural. Por ejemplo, no cabe duda de que la postura que adopta la mujer en los hospitales (herencia de la tradición de la monarquía francesa, pero también para permitir a los doctores vigilar mejor el proceso) es menos conveniente y más dolorosa que la postura tradicional de cuclillas, al menos para un porcentaje considerable de las madres.

Este debate entre lo antiguo y lo moderno, entre lo natural y lo que podríamos llamar artificial, ha sido importante por varias décadas, con radicales defendiendo lo extremo de cada postura y moderados buscando un punto intermedio que consiga el máximo bienestar de la madre y, ante todo, que sea ella quien decida dónde y cómo se siente más cómoda. Uno de los ejemplos de este diálogo son las llamadas Doulas, las mujeres que en varios países de habla hispana, pero ante todo en España, se encargan del cuidado y la atención emocional de la madre al momento del parto.

La esencia de las Doulas

La palabra Doula significa “esclava” o “sirviente” en griego, idioma del que proviene, y se utilizaba ante todo para las mujeres sirvientes que acompañaban a la señora durante el parto. Es importante recordar que en aquel entonces las mujeres eran las únicas autorizadas para estar presentes en este momento.

Algunas Doulas hablando de sus limitaciones y su responsabilidad y apoyo durante el parto, frente a las acusaciones en España

En principio la labor de una Doula es loable. La mujer, elegida por la pareja, se encarga de dar acompañamiento a la madre, de asegurarse que se encuentre cómoda, de asesorarla en la elección del lugar del parto y de presentarla con los posibles galenos que la puedan acompañar y ayudarla a elegir el más adecuado. Se trata de un acompañamiento que más que médico es emocional y que busca suplir esa debilidad, esa sensación de vulnerabilidad que tanto afecta a las mujeres que están a punto de dar a luz.

Pero como siempre solemos llevar las cosas al extremo algunas de estas mujeres comienzan a extralimitarse en sus labores y en ocasiones a realizar actividades que se asemejan más al comportamiento de una secta que al apoyo emocional que requiere una mujer embarazada.

Actuaciones polémicas

En España (único país de habla hispana del que conseguí información) había hace 6 meses 547 doulas. Debido a que el oficio no está regulado y no tienen control por parte de sanidad pública, es difícil saber de dónde se obtiene este dato, pero en cualquier caso es la cifra oficial.

El problema es que no existe una institución u organización que regule, como decía antes, el trabajo de estas mujeres. De acuerdo con la información disponible en España la única exigencia para ser considerada una Doula es realizar un curso que tiene un valor de 2.000 euros y que dura menos de 6 meses y no es de tiempo completo, en cualquier caso. Ah, y haber tenido un hijo previamente, claro.

Esto ha llevado a que algunas personas que contrataron el servicio de estas mujeres denuncien todo tipo de intromisiones y de acciones bastante… perturbadoras, por decirlo de alguna manera, durante el parto. Veamos uno de los testimonios:

Cuando me decidí a contratar los servicios de una de estas doulas, me insistía en que no era conveniente que en el parto estuvieran familiares. Y menos aún mi madre o mi marido. Que del apoyo emocional se encargaban ellas…

Di a luz en casa con una matrona y la doula. Cuando todo acabó tenía sed así que pedí que me trajesen un zumo, pero la doula me insistió en que me tomase un brebaje que me había preparado ella en la cocina. Yo era un muñeco en sus manos, sin apenas fuerzas para hablar, así que acepté y me tragué lo que me ofrecía en el vaso. Era un batido que contenía mi propia placenta […] No quise pensar más, era incapaz. Me la tragué y punto. Ellas eran mi familia, mis guías.

Me acusaban de ser mala madre. Te lavan el cerebro. Te dicen que por ser madre eres un ser superior. Que no debes fiarte de tu propia madre porque, cuando estás embarazada, ella ya no te ve como a una hija sino como una rival. Que vigilará todo lo que hagas… Recomiendan que tampoco te fíes de tu padre, ni de tus hermanos, que tengas cuidado con los amigos. Y, claro, te pilla en un momento delicado, se preocupan por ti, por tu maternidad, por tus miedos…, y terminas enganchada. No soy la única.

Una de las acusaciones más graves del Consejo General de Enfermería en España es que las Doulas incitan al canibalismo al hacer que las madres se coman su propia placenta, en ocasiones sin decirles, como la mujer del relato de arriba. De acuerdo con algunas versiones, lo hacen porque muchos mamíferos lo hacen, lo que lo convierte en un acto natural. Esto no es condenable per se, pero siempre debe ser una decisión de la madre y debe acordarse desde antes, no durante el parto. Pero hay otros actos que ya pueden jugar con la vida del niño.  

Rueda de prensa donde se acusó fuertemente la actuación de algunas Doulas

El más común de estos es dejarlo quieto, unido a la placenta y al cordón umbilical, hasta que este se caiga por sí mismo. Esto normalmente ocurre rápido, pero de vez en cuando puede demorarse y colocar al infante en una peligrosa posición en la cual podría infectarse e incluso morir.

¿Una secta?

Quienes hayan leído de sectas entenderán por qué el testimonio de arriba es tan perturbador. Parece ser que algunas de las Doulas buscan “apropiarse” de la madre, por así decirlo, buscan volverla “una de ellas”. Se trata de tomar a una persona vulnerable emocionalmente y forzarla, sin que se dé cuenta, a dejar de lado su familia, a las personas que la han apoyado, y adoptar una serie de acciones que normalmente no realizaría y que pasan por varios ritos y por el proceso de educación del pequeño. Incluso, según varios testimonios, insisten reiteradamente en evitar que la mujer tenga acceso a la sanidad pública hasta en los casos en los que el parto llega a complicarse.

Es poca la información que se tiene sobre una secta de este estilo, pero los testimonios parecen indicar que algo así está surgiendo. Por supuesto, no se trata de todas las Doulas (muchas de las cuales rechazan abiertamente estas acciones y presionan por regular su trabajo), pero es importante tener en cuenta los peligros que tiene el asociarse con una mujer que haga parte de una de estas sectas.

Aunque han surgido todo tipo de leyendas urbanas (que hablan hasta de rituales con la sangre de los cordones umbilicales), el escándalo es relativamente reciente y por ahora no es mucho más lo que se puede decir. No queda más que esperar para ver qué tan ciertos eran estos rumores.

Fuente de imágenes: 1: estaticos.elmundo.es, 2 y 3: 20minutos.es

La polémica por las Doulas españolas

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Bibliografía

El pensante (5 octubre, 2015). La polémica por las Doulas españolas. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/la-polemica-por-las-doulas-espanolas/