La miseria en la vida rural francesa

Hechos macabros, Historia

Costumbres lastimosas

Desde el siglo XV hasta el siglo XVIII, los campos franceses estaban compuestos por una población campesina que era fuertemente explotada por los señores feudales y otros miembros de la aristocracia. Era una población que no recibía ningún tipo de educación académica, por lo que permanecía en la ignorancia más indómita. Además la miseria en la que vivían creaba un círculo vicioso en el que la violencia tenía un papel fundamental y que impedía mejorar verdaderamente sus condiciones de vida.

Los niños apenas lograran caminar tenían que ayudar en algún deber doméstico: alimentar una boca más era algo muy costoso para la época, pues la comida era racionalizada y mientras hubiese alguien libre debía ayudar en la casa. Las niñas tenían la usanza de preparar la comida y los niños iban por agua, recogían los frutos que cosechaban y ayudaban a alimentar a los animales.

La crianza era bastante dura. Jugar no estaba en sus costumbres, y hacerlo podía llevar a castigos corporales caracterizados por su dureza que llegaban a involucrar golpes con las herramientas de trabajo e incluso la mutilación.

También la violencia en los caminos y los bosques era muy común, el azar podía hacer que una persona muriera sólo por ir a recoger fresas silvestres. Esto lo ilustró bien Robert Darnton, el historiador cultural que investigó a los campesinos franceses para saber sus condiciones de vida, en su libro “La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa” en el que describe que la astucia se hacía necesaria para vivir en un medio hostil, donde en cualquier momento un lobo o un ladrón le quitaban la vida a alguien.

Muchos de los niños de los campos franceses morían antes de alcanzar la edad de los diez años, pero no sólo porque la salud estuviese mermada por la peste negra: también la alimentación era demasiado precaria, lo que hacía morir muchos de los bebes recién nacidos. En ocasiones la desesperación también hacía que los niños fueran abandonados en los bosques para que murieran de frío así como refleja lo que hicieron los papás con Hansel y Gretel, cuento original de los mismos campesinos franceses.

Alimentación entre los campesinos

Como tenían que pagar impuestos a la iglesia católica, además de lo que era obligatorio darle a los señores feudales, los campesinos usualmente no tenían sino lo del día a día. Pero muchas veces hasta eso era quitado por la fuerza por los soldados o por ladrones, incluso por los enviados del señor feudal, pues él lo que buscaba era tener más de los campesinos, por ello, la desesperación y el hambre asolaban los campos y mucha población moría en la más infinita tristeza.

La alimentación básica siempre fue el pan negro, un pan hecho con las sobras del trigo dañado y si las cosas iban bien podían comer pan de centeno o pan blanco, aunque este era más costoso. Inusualmente comían carne o verduras, las frutas también eran muy preciadas, pero el alcohol nunca faltaba, ya que el licor es una forma histórica de conservar los alimentos, por eso los niños podían tomar igual que los adultos, aunque posiblemente se intoxicaban más.

Como era muy inusual tener comida en cantidades, los campesinos ansiaban siempre un plato lleno, pues nunca quedaban bien por lo poco y que además, debían compartir en su misma familia. Pero en vez de ser egoístas y no tener hijos, debían tener mano de obra que se encargara de trabajar para tener más comida.

¿Cómo estaba constituida la familia campesina?

Para nosotros es difícil imaginar una vida como la de estas personas (“sórdida, brutal y breve”), en la que la familia cotidianamente podía tener personas muertas. Era particularmente común la muerte de la madre en los partos, la mayor parte de las veces junto con sus bebés: los denominados chrissons eran los bebés que nacían muertos y eran enterrados en tumbas comunes.

El esposo, que no moría, buscaba una mujer para desposarla y tener hijos con ella, por ello en los cuentos franceses que conocemos por los hermanos Grimm y Charles Perrault, es tan normal que haya madrastras malas. Los papás también podían morir, aunque era más normal que escaparan y se volvieran soldados o ladrones, pero si cualquier persona era capturada robando, era ahorcada.

¿Cómo se divertían?

A pesar de una vida llena de miseria, los campesinos se divertían contando historias. Ellas son las antecesoras de los conocidos cuentos que ahora ven los niños en la televisión. Historias como Pulgarcito, Barba Azul, Cenicienta, Caperucita Roja y todas ellas, hacían parte de lo que contaban.

El propósito de estas historias era que la gente se volviera astuta ante las adversidades, también recreaban en ellas sus fantasías, como una mejor alimentación, por ello es tan usual cuando en las historias podían pedir un deseo, lo primero que pedían era comida. Ellos aprendieron que lo circunstancial era la diferencia entre la vida y la muerte.

También en sus historias se observa la hostilidad y el odio reprimido contra los ricos que si podían tener el placer de comer exquisitamente, por ello hay tantas de esas historias donde una persona pobre en un juego de astucia, vence al más rico.

Imágenes: 1: claseshistoria.com, 2: elblogdeacebedo.blogspot.com.co, 3: maramiscelaneas.blogspot.com.co

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Bibliografía

El pensante (7 junio, 2016). La miseria en la vida rural francesa. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/la-miseria-en-la-vida-rural-francesa/