La Historia y la Guerra Comercial: los Acuerdos de Plaza y la Derrota de Japón en 1985

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En el marco de la Guerra Comercial entre Estados Unidos y China, vale la pena preguntarse, ¿a qué le apunta realmente Trump? ¿Cuáles son sus aspiraciones, cuál es la victoria que espera lograr? Muchos creen que ni siquiera él lo sabe, pero lo cierto es que no es el primer conflicto de este tipo en el que entra Estados Unidos. En los 1980’s, Estados Unidos luchó por mejorar su situación respecto a Japón… y ganó. Ganó al punto que la economía japonesa colapsó en los 90’s y ha estado prácticamente estancada desde entonces.

En vista de la importancia que tiene el conflicto actual en el futuro de nuestra sociedad, consideramos que valía la pena dedicarle un artículo a este evento, conocido como los Acuerdos de Plaza de 1985:

Japón creciendo

Japón es uno de los países más peculiares de la Historia.

Luego de mantenerse aislado por siglos en medio de un arcaico modelo feudal, el país lanzó una iniciativa de modernización que lo llevó a convertirse en una de las potencias industriales del siglo XX, y en el primer país no-europeo en derrotar a una potencia europea por fuera de su propio territorio (específicamente a Rusia en 1905).

Tras un breve experimento con la democracia representativa, el país adoptó una doctrina militarista que llevaría a su expansión en el este de Asia, en últimas enfrentándolo con los Estados Unidos y llevando a su derrota final. De ello hablamos en la serie El Día que Japón soñó con derrotar a Estados Unidos.

Pero la historia del país no termina aquí. Luego de la guerra, Japón se convirtió en un centro de manufacturas, y como China comenzó a producir en masa todo tipo de productos. Con el paso del tiempo su base industrial se comenzó a tecnificar, y Japón se convirtió en el líder mundial en términos de tecnología. Así mismo, el país comenzó  a incursionar en la industria de los automóviles, y en menos de dos décadas logró superar a las entonces potencias: Estados Unidos y Europa, y convertir sus marcas en algunas de las más vendidas en el mundo.

Para 1980, muchos creían que a pesar de tener menos de la mitad de población de los Estados Unidos, y muchísimo menos territorio, Japón se disponía a superar en términos absolutos la economía estadounidense, a la que ya había superado en términos per cápita para este momento.

Y la situación en Estados Unidos, en este momento, no pintaba nada bien. El país se encontraba enfrentando un duro estancamiento económico y nada indicaba que fuese a salir adelante. La Guerra Fría había sido costosa, y la base industrial del país se encontraba estancada frente a competidores como Alemania y Japón, que crecían rápidamente.

Así, parecía que esta iba a ser la década de Japón. Pero las cosas terminaron saliendo muy, muy mal.

Reagan y los acuerdos de Plaza

En 1980, Ronald Reagan fue elegido como Presidente de los Estados Unidos. Sus políticas, altamente cuestionadas en el ámbito internacional, se enfocaban en mejorar la situación de su país aún cuando esto afectara los intereses de otros países. No hablaremos aquí de lo bueno (o malo) de su gobierno, pero el hecho es que sus políticas en el campo de la diplomacia no dejaron muy buen sabor de boca que digamos, aún en viejos aliados.

Una de las principales intenciones de Reagan era dar algo de ventaja a la economía estadounidense frente a sus dos principales competidores en el campo industrial: Japón y Alemania. Con este propósito, Reagan comenzó a presionar por la devaluación del dólar frente al marco alemán (en esta época no existía el euro) y al yen japonés.

¿Por qué la devaluación? Simple: porque entre más barata es una moneda, más caro sale importar y más fácil se vuelve exportar. Por dar un ejemplo, un carro que se fabrique en Estados Unidos por 10.000 dólares hubiera valido 100.000 pesos en México en 2010, mientras que hoy se vendería en $190.000. Esto desincentiva traer los carros de otro país e incentiva a la economía a producirlos localmente.

La idea de Reagan era lograr esto, precisamente, con las economías de Alemania y Japón, que en este momento tenían una ventaja importante frente a la industria estadounidense. Usando la presión que le brindaba su posición, Estados Unidos logró así que los dos países firmaran (junto con Francia e Inglaterra) el Acuerdo de Plaza, que básicamente autorizó a los países para manipular el mercado de divisas llevando a la devaluación del dólar.

De inmediato se vieron los efectos, y el déficit de Estados Unidos se redujo. Sin embargo, fue incapaz de exportar masivamente a Japón, pues los japoneses habían impuesto considerables aranceles en su mercado interno.

Devaluación del Yen luego de los Acuerdos de Plaza

Pero en cualquier caso, el punto aquí es que este proceso marcó el comienzo de lo que sería la gran crisis japonesa y la llamada “década perdida” en este país (1990-2000). Peor aún, en la actualidad, la economía japonesa aún no se ha recuperado del todo de esta crisis, y creen algunos que nunca se recuperará.

La Década Perdida

Aún se debate si la crisis japonesa fue causada específicamente por la revaluación o si, por el contrario, se debió a un exceso de cautela en el gobierno japonés tratando de revertir los efectos de la revaluación. En cualquier caso, el tema es que la economía japonesa se sobreendeudó, presenció un colapso en los precios de la vivienda (que habían subido hasta la estratósfera) y entró en un estado de estancamiento del que no ha vuelto a salir.

Y por si acaso, la razón por la que se duda que los Acuerdos fueran la causa directa de la crisis, es que Alemania firmó un trato muy parecido, pero su economía no colapsó, y siguió creciendo normalmente.

Como el país se ecuentra actualmente en medio de un estancamiento demográfico, y su población envejece cada vez más, es poco probable que vuelva a tener el poder económico que alguna vez tuvo. En este momento, lo mejor a lo que puede aspirar es a mantener su nivel actual de riqueza (quizás incrementarlo ligeramente) y ver cómo su riqueza per cápita sube a medida que la población va disminuyendo.

China se encuentra en un estadio de desarrollo muy rezagado respecto al japonés, pero también está presenciando una disminución dramática en la tasa de natalidad y su población tiende a envejecer rápidamente. Esto, de la mano con la insistencia del gobierno Trump en un trato que beneficie a Estados Unidos, ha llevado al país a temer una repetición de los Acuerdos de Plaza, y es quizás la principal razón de su renuencia a ceder un ápice en lo que respecta a la revaluación de su moneda.

¿Pueden los Estados Unidos repetir el éxito de los Acuerdos de Plaza?

Sin embargo, la mayor parte de analistas consideran que incluso lograr que China firme un acuerdo de este tipo es prácticamente imposible.

En los tiempos en los que se firmaron los Acuerdos de Plaza, Estados Unidos se encontraba en medio de la Guerra Fría. Japón y Alemania, además, habían sido dos de los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, y como tal a ninguno de ellos le estaba realmente permitido tener un ejército, por lo que dependían de Estados Unidos para su protección.

En este sentido, firmar era casi un imperativo.

China, en cambio, no solo tiene un ejército propio bastante grande y no depende de Estados Unidos, sino que es, a su manera, el nuevo enemigo en la “Guerra Fría Digital” que se ha venido desarrollando. Por esta razón, los Estados Unidos tendrían que forzar muy duro al gobierno chino para que decidiera firmar un acuerdo de este tipo.

Pero peor aún, incluso si China firma, nada garantiza a Estados Unidos un éxito tan rotudo como el de 1985. El país podría comenzar a invertir en fábricas en nacionales aliadas de Asia y África, y seguir con su programa de desarrollo tecnológico, concentrando en su territorio únicamente las inversiones que brindan mayor valor agregado.

Hace ya bastante tiempo hablamos en esta página (en el artículo ¿Qué está sucediendo en China?) de una posible conspiración de Estados Unidos para limitar el crecimiento chino, pues en las dos ocasiones en el pasado que un país había amenazado su supremacía (con la Unión Soviética, en los 70’s, y Japón, en los 80’s), las dos economías habían terminado por colapsar. Claro, en parte esto se debió a sus debilidades internas, pero es innegable que los Estados Unidos también pusieron considerable esfuerzo de su parte.

Con las actuales negociaciones, queda claro que es en efecto la intención de Estados Unidos detener a China. El problema es que esta vez el país se enfrenta con un gigante casi de su mismo tamaño, en términos territoriales, y que tiene más de 3 veces su población. Esto significa que será mucho más difícil contener a China de lo que en el pasado fue contener a Japón o a la Unión Soviética.

Y en últimas, habla mal de las perspectivas de los Estados Unidos para ganar en la actual confrontación en la que están inmersos.

Bibliografía:

  1. https://seekingalpha.com/article/4265693-trumps-futile-quest-renminbi-plaza-accord
  2. https://www.khmertimeskh.com/50606750/us-futile-quest-for-a-yuan-plaza-accord/
  3. https://en.wikipedia.org/wiki/Plaza_Accord
  4. https://www.asiasentinel.com/econ-business/the-plaza-accord-worked/
  5. https://www.scmp.com/week-asia/opinion/article/2187370/us-mulls-new-plaza-accord-china-should-learn-japans-fate-not

Imágenes: 1: scmp.com, 2: blogs.wsj.com, 3: zerohedge.com, 4: rappler.com

La Historia y la Guerra Comercial: los Acuerdos de Plaza y la Derrota de Japón en 1985
4 junio, 2019
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