La Guerra del Chaco: relato de una improbable victoria paraguaya, parte 2

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El ataque paraguayo ocurrió desde el norte, desde el fuerte de Isla Poi (abastecido gracias al ferrocarril de Puerto Casado) y avanzó hacia el sur, hacia Boquerón, y siguiendo a los fuertes de Acre y Saavedra, que aparecen en el próximo mapa

Terminamos el artículo anterior hablando de la rápida movilización paraguaya, que permitió retomar con agilidad el Fuerte Boquerón. Las tropas bolivianas, lejos de casa, sin una red logística eficiente e incapaces de abastecer por aire, fueron obligadas a retirarse hacia el suroeste.

El ataque de Paraguay: de Boquerón a Saavedra

José Félix Estigarribia, teniente coronel de las fuerzas paraguayas, sería quien dirigiese el esfuerzo de retoma del Fuerte Boquerón. Debido al éxito de su liderazgo y a la confianza que despertaba en la tropa sería ascendido a Coronel, y desde esta posición dirigiría la totalidad del ejército paraguayo.

Boquerón había sido el primer ataque de la nación guaraní, pero no sería el último. Aprovechando la cercanía con su país, y el desorden en las líneas de abastecimiento bolivianas, los paraguayos continuaron su avance, y el 22 de octubre de 1932 (tras un par de escaramuzas que llevaron a la captura de 80 soldados, un mayor y un teniente) llegaron a las inmediaciones del Fuerte Arce, en donde se habían refugiado los soldados bolivianos en retirada.

Claro, tomar un fuerte es costoso en términos humanos, pero los paraguayos iban preparados para un asedio. En cuestión de horas habían cerrado las salidas laterales y poco después ocuparon la retaguardia, cortando la llegada de refuerzos, munición y alimentos, y evitando la comunicación de Arce con las tropas bolivianas que venían en camino por el Chaco.

Apenas comenzaba la guerra, pero ya se veía la diferencia entre la moral paraguaya y la boliviana. Cuatro divisiones bolivianas encargadas de la defensa de los alrededores del fuerte, al ver la rapidez y organización del avance paraguayo, optaron simplemente por huir del lugar, dejando solos a sus compañeros. El Coronel Peñaranda, al mando del ejército boliviano, dio la señal de retirada al ver este movimiento antes de que el cerco terminara de cerrarse.

Como dato curioso, el Alto Mando Boliviano había dado la orden de “sembrar” cepas de vibrio cholerae en las lagunas que iban siendo abandonadas por el ejército, algo que habría destruido cualquier fuente de agua en el lugar y causado miles de muertes a bolivianos y paraguayos por igual (aunque definitivamente habría detenido momentáneamente el avance paraguayo). Sin embargo, el Doctor Gabriel Arze Quiroga, encargado de realizar esta acción, optó por ignorar las órdenes y enterrar las botellas con el bacilo.

Un día después de la llegada paraguaya a Arce, más de 4.000 soldados paraguayos se batían en rápida retirada y el fuerte era ocupado por el ejército guaraní. Este fuerte tenía reservas considerables de agua y, más importante aún, estaba en el cruce de caminos que comunicaban al interior del Chaco y al río Pilcomayo (que llevaba a Asunción), por lo que cualquier ruta logística basada en camiones tendría que pasar por allí.

Los paraguayos no se detuvieron. Su poderoso avance conquistó el 25 de octubre al Fuerte de Falcón, el 26 al de Alihuatá y el 30 al de Fernández. Los bolivianos se batían en rápida retirada, temerosos de la aniquilación en caso de enfrentarse frontalmente al ejército paraguayo. En retrospectiva, esta retirada, pese a los costos en términos de territorio perdido, fue la mejor decisión que pudieron tomar.

No sería hasta el fuerte Saavedra que finalmente el avance paraguayo sería detenido. Allí, en las cercanías del Río Pilcomayo, se haría fuerte la 4° División Boliviana al mando del Teniente Coronel Bernardino Bilbao, y los bolivianos comenzarían por fin a ver una luz al final del túnel. En este ataque, el Comandante Paraguayo ordenó la retirada y la fortificación, pues sabía que Bolivia estaba por enviar refuerzos. La temporada de victorias fáciles para Paraguay había terminado.

En amarillo, el avance paraguayo desde Isla Poi hasta Saavedra

El retorno de Hans Kundt

Salamanca, el presidente boliviano, estaba abrumado. La población no entendía por qué Bolivia estaba sufriendo ante un oponente inferior, y no había tomado de buena manera que le hubiesen mentido sobre el desempeño de las tropas bolivianas. Por esta razón, el pueblo boliviano comenzó a presionar por el retorno de Hans Kundt.

Kundt era un alemán que había llegado a Bolivia más de una década antes como parte de una misión militar y había sido el arquitecto del moderno ejército boliviano. Veterano de la Primera Guerra Mundial, el alemán era reconocido y respetado por el pueblo boliviano, aunque se había ganado enemigos en la política y el ejército (por supuestos sobornos recibidos en la compra de armas, y por acusaciones de traición que involucraban la venta de códigos secretos a paraguayos o chilenos).

En diciembre de 1932 ocurrieron dos eventos simultáneos que cambiaron la situación en Bolivia y, creyeron muchos, llevarían a un cambio en la situación de guerra: Kundt retornó a tomar el mando del ejército boliviano, y el ejército terminó por fin su movilización. Bolivia estaba lista para responder.

La primera acción de Kundt fue solicitar a Salamanca una fuerza de 25.000 hombres, pues consideraba que más soldados eran innecesarios y tendrían un efecto muy negativo en la economía del país. Lamentablemente para Bolivia, muchos de los mandos medios temían u odiaban a Kunt, y por esta razón solían darle informes errados, negando la gravedad de las situaciones hasta que era demasiado tarde. Esto tendría un efecto nefasto en el esfuerzo de guerra boliviano.

Hans Kundt

Pero con Kundt, Bolivia tenía un comandante avezado que sabía que contaba con una considerable ventaja material frente a sus enemigos. Así, Kundt pronto comenzó a hacer planes y lo primero que ordenó fue la toma del fuerte paraguayo de Nanawa.

La Primera Batalla de Nanawa

El Fuerte de Nanawa se ubicaba al sureste de Boquerón y Arce, y al este de Saavedra. Estaba cerca del río Pilcomayo y comunicaba con la ciudad de Asunción, en Paraguay.

Controlarlo le significaría a los bolivianos cortar los suministros paraguayos por el sur, y permitiría atacar al oriente, a territorio paraguayo, o al norte, a los fuertes de Boquerón, Arce, y de Isla Poi, que serían más difícil de defender sin el abastecimiento desde el sur. Y para Kundt, el mejor armamento del Ejército Boliviano significaba que esta victoria sería rápida.

Pero Estigarrabia, comandante del Ejército Paraguayo, era muy consciente de la importancia del fuerte Nanawa, razón por la cual había ordenado su fortificación cuando indicó que los paraguayos debían pasar a la defensiva.

Los bolivianos estaban confiados. Kundt incluso había determinado la hora en la que el fuerte caería. Pero alertados por los ataques en áreas cercanas, los paraguayos estaban decididos a defenderse.

Y fue aquí donde comenzó a pesar la distinta naturaleza militar del ejército boliviano y el paraguayo. Kundt, en su organización del ejército boliviano, había impartido una disciplina férrea en la cual las órdenes se seguían a toda costa. Esto (muy poco a tono con la doctrina militar del periodo, en particular en Alemania) significaba que los comandantes de cada grupo de soldados no tenían la posibilidad de tomar la iniciativa. Paraguay, en cambio, tenía una cadena de mando más flexible y las órdenes eran menos puntuales (por ejemplo: “defender X posición” en lugar de “mantenerse en X posición a toda costa”). Esto daba mucha mayor flexibilidad al ejército paraguayo.

La poderosa artillería boliviana consiguió en varias ocasiones desalojar a las tropas paraguayas, pero los bolivianos no avanzaron a ocupar las edificaciones tomadas, pues estaban esperando la orden de hacerlo. Esto permitió a los paraguayos retomar sus posiciones luego de la finalización del fuego.

Paraguay, en cambio, combatió de manera creativa, realizando ataques súbitos y retiradas rápidas, ocultándose en los matorrales y aprovechando los blancos fáciles en los potreros. Entre el 20 y el 24 de enero de 1933 varias ofensivas bolivianas quedaron estancadas; sin embargo, el contraataque paraguayo también fracasó, y el frente se estabilizó allí. Bolivia había perdido más de mil hombres, Paraguay, menos de 120.

La Primera Batalla de Fernández

Al mismo tiempo que las tropas bolivianas trataban (infructuosamente) de tomar Nanawa, más al norte el ejército boliviano comenzó a avanzar hacia el fuerte Fernández, que permitiría retomar Arce (otro importante punto de paso). La historia fue prácticamente idéntica a la de Nanawa, con un ejército boliviano confiado que subestimó la capacidad defensora de los paraguayos, gastó soldados en cargas inútiles y no tuvo la iniciativa de aprovechar las ventanas de oportunidad que se abrían ante él. Una vez más, las pérdidas bolivianas superaron los 600 hombres contra unas decenas de los paraguayos.

Para finales de enero, estaba claro que Bolivia no tenía lo necesario para tomar estos fuertes, y Kundt comenzó a organizar un cambio en la estrategia.

El nuevo objetivo de Bolivia era estabilizar el frente. Había que mantener las posiciones ganadas a toda costa, hasta que el tren logístico mejorara y permitiera el avance de más tropas. Kundt sabía que Bolivia tenía un ejército considerablemente mayor al de Paraguay, y que podría abrumar las posiciones… si tan solo era capaz de llevar suficientes soldados al Chaco.

José Félix Estigarribia, comandante del Ejército Paraguayo

Estigarrabia, entre tanto, cometió un error que podría haber sido garrafal. Ordenó al Teniente Coronel Juan B. Ayala que saliera del Fuerte Toledo con destino al Fuerte Corrales que se creía pobremente defendido. En verdad, tenía una considerable fuerza boliviana, y resistió fácilmente los ataques paraguayos. Ayala, al darse cuenta del error, pronto ordenó la retirada y se fortificó una vez más en Toledo

De haber sido una iniciativa boliviana, el comandante no habría podido ignorar las órdenes del Alto Mando, y la tropa habría sido aniquilada. Peor aún, esto habría abierto una oportunidad al enemigo para contraatacar. Pero en el ejército paraguayo, este tipo de iniciativas personales no solo eran aceptadas, sino motivadas.

Y así, Paraguay escapó a una catástrofe y logró mantener el grueso de sus tropas. Bolivia llevaba meses atacando sin resultados. ¿Sería el momento de contraatacar?

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Imágenes: 1, 2, 3 y 5: wikipedia.org, 4: historias-bolivia.blogspot.com

La Guerra del Chaco: relato de una improbable victoria paraguaya, parte 2
31 agosto, 2018
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