La chicha: de bebida ritual a sinónimo de decadencia

Lo más reciente:

Bebida ancestral

La chicha es una bebida embriagante a base de maíz que se consume en los Andes. Originalmente los quechuas, chibchas y aimaras la tomaban como una forma de comunicarse con los dioses, decían que la chicha era el instrumento en que podían conocer lo ultraterreno.

Los grupos nativos americanos creían que había tres tipos de “borrachera”: la estimulante, la embriagante y la ceremonial. Así lo refiere el investigador Eduardo Estrella.

Cada una de estas formas de tomar propiciaba un contacto distinto con los dioses y la naturaleza. Evidentemente no creían que la bebida sólo sirviera para embriagarse, olvidarse del mundo o embrutecerse, fueron los conquistadores los que reemplazaron la etimología a ese único concepto.

La chicha en la época colonial

Los descendientes de los nativos chibchas fueron esclavizados en un sistema económico: la mita indígena. Sólo podían trabajar en minas y en la tierra para los “encomenderos”, grandes terratenientes que se ocupaban de llenar los cofres del rey imperial.

Estos “nuevos chibchas” fueron obligados a dejar su religión y costumbres por el catolicismo, pues si los veían adorando otros dioses eran ajusticiados con la pena de muerte. Sólo una costumbre les dejó reproducir por ignorancia, el consumo de chicha.

Desde la Colonia, época donde América estaba bajo el dominio español, las “chicherías” eran los lugares donde se expendía la bebida sacra. Aunque en un inicio sólo iban los nativos, luego comenzaron a ir mestizos y españoles.

Allí en las chicherías tomaban y se embriagaban por las noches, ocasionando peleas que terminaban con uno o dos muertos. Era un sitio donde se comenzaron a reunir ladrones, vagos y menesterosos. Las chicherías eran lugares que sacaba de quicio a cualquier funcionario español.

La higiene de la chicha

La chicha la elaboraban con maíz fermentado. Para convertir el almidón en azúcar, las “chicheras”, masticaban el maíz y lo escupían en una gigantesca olla, pues la saliva tiene un principio activo llamado “ptialina” que ayuda en este proceso de fermentación.

Aunque puede parecer asqueroso, ahí no terminaba el proceso. Esas elaboradoras de chicha agregaban a la amalgama de bebida huesos, “menstruación” e incluso restos de otros alimentos en descomposición, lo que aumentaba la capacidad de embriagar y la llegada de más clientes.

Los lugares donde vendían la chicha eran sitios que se reconocían por su nauseabundo olor. Usualmente servían también de posadas para los clientes, por lo que los administradores de las ciudades, decían que allí se practicaban orgías.

Estos lugares como eran propiedad de las iglesias católicas no podían cerrar fácilmente para un control de orden público aunque si era evidente la capacidad de poca higiene que tenían: botaban los desperdicios en la calle y quitaban las piedras de las vías.

Era todo un muladar entrar a esos sitios. El gran científico José Celestino Mutis en su “Dictamen sobre el aguardiente de caña” dice sobre la chicha que esa bebida volvía a la gente ignorante pues una vez que comenzaban a consumir no hacían nada más, lo que “dañaba el progreso de la sociedad”.

Las maneras de acabar las chicherías

Fue a finales del siglo XVIII cuando los primeros policías buscaron castigar a las chicherías, tomando medidas cautelares para que las personas no fueran allá. Se obligaba a los menesterosos a trabajar haciendo vías y se ponían toques de queda.

Además las campañas publicitarias contra las chicherías eran muy fuertes. Había lugares propicios para el consumo de la bebida, lugares donde el peligro acechaba las calles y por ende salir tarde podía significar la muerte. Enviaban soldados allá para guardar el orden pero ellos también se emborrachaban.

El contagio de la bebida era tan difícil de manejar que incluso cuando fue prohibido, las personas hacían todo lo posible para seguir consumiéndolo.

Debemos recordar cómo la bebida se tomaba (y aún se toma así): en una “totuma” la bebida se toma y se pasa entre los amigos, lo que fortalece el lazo de amistad, pero al mismo tiempo, el consumidor se vuelve agresivo y puede que propicie peleas.

El ocaso de las chicherías

Las chicherías probablemente son el negocio más antiguo de la actual Bogotá. Durante todo el siglo XIX los controles de sanidad no pudieron desmantelar estos lugares, por el contrario se fortalecieron mucho más con la independencia.

A las afueras de la ciudad nacieron grandes chicherías que se enriquecieron y se volvieron grandes emporios. Nunca dejaron el desaseo y contribuyeron a esconder ladrones y otros criminales.

Especialmente en un lugar conocido como “el paseo de Bolívar”, las calles estaban llenas de estos establecimientos de “vicio y corrupción”. Los vecinos se quejaban mucho, pues parte del atraso de la nación se lo atribuían a estos lugares.

Fue hasta las primeras décadas del siglo XX cuando se hace una verdadera campaña contra las chicherías. El objetivo era acabarlas y por eso el censo de la Dirección de Higiene y Salubridad del Municipio identificó 45 chicherías. ¡Había más chicherías que expendios de carne!

Con esa información se hizo una batalla frontal contra estos negocios. Especialmente la empresa cervecera “Bavaria” apoyó la campaña de desprestigio de la bebida con carteles donde se leía “La chicha embrutece”.

Para 1922 ya la guerra contra la chicha había acabado y no había chicherías. Sólo que esos lugares se volvieron bares donde se comenzó a ofrecer cerveza y aguardiente. En vez de atacar un vicio nació otro que actualmente domina varios sectores de la ciudad.

Muchos de esos barrios tuvieron las puertas abiertas cuando llegó la bonanza marimbera y se fortalecieron con la cocaína. Los vicios nunca se acabaron sino se fueron remplazando.

Actualmente en Bogotá hay chicherías en el Centro Histórico de la ciudad. Allá usted puede ir a tomar de esta bebida, sin temer por mala higiene, son lugares que recuerdan lo que alguna vez fue la bebida sacra.

Bibliografía:

  1. http://www.universocentro.com/NUMERO17/Chicheriasbanospublicosputasybastardos.aspx
  2. http://bitacorasdebogota.blogspot.com.co/2006/08/las-chicherias.html

Imágenes: 1: universocentro.com, 2: http://oscarcuadros.blogspot.com.co, 3: bitacorasdebogota.blogspot.com.co

La chicha: de bebida ritual a sinónimo de decadencia
30 enero, 2018
Se habla de:                     

Ver más Artículo al azar