La carta del “Hombre del Hacha” de Nueva Orleáns

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El Asesino del Hacha

En Nueva Orleáns y Luisiana (Estados Unidos) una macabra serie de asesinatos despertó el repudio y el terror de los pobladores entre 1918 y 1919 (aunque algunos afirman que en verdad las muertes comenzaron casi una década antes). Las muertes se caracterizaban por ocurrir en las noches, siempre familias completas, siempre a manos de un hombre armado con un hacha. Curiosamente, el hombre solía usar el hacha de sus víctimas, pero si no tenían una él siempre cargaba la propia.

El asesino no se andaba con disimulos. Normalmente destruía a hachazos la puerta de los hogares para entrar, y asesinaba a sus víctimas siempre a golpes de hacha, sin tener nada de cuidado en los detalles. Jamás tomó objetos de las casas en las que entraba, el hombre, parece ser, no iba más que por sangre.

Algunos investigadores han propuesto hipótesis según las cuales sería un misógino interesado ante todo en el asesinato de mujeres: por lo visto, siempre había mujeres en sus incursiones, pero ningún hombre moría a menos de que trataran de impedir el asesinato. Así mismo, la mayoría de sus víctimas tenían orígenes italianos, por lo que se postuló que el criminal tenía motivaciones raciales. Ninguna de las hipótesis ha podido comprobarse y las masacres terminaron tan misteriosamente como empezaron.

La carta del asesino

La única prueba de la existencia del hombre, además de los asesinatos, es la misteriosa carta que publicó en varios periódicos de la región en donde indicaba una procedencia para-humana y su amor por la música. La carta, sin lugar a dudas, resulta un tanto extraña, casi surreal, en medio del terror que caracterizaba estos aciagos días para los habitantes de la región. Curiosamente, el criminal no fue el único en enviar cartas: varios habitantes hacían lo mismo y lo invitaban a entrar –si se atrevía, claro – a sus propiedades.

Así decía la carta del asesino:

Infierno, Marzo 13, 1919

Estimado Mortal:

Nunca me han atrapado, y nunca lo harán. Nunca me han visto, pues soy invisible, tanto como el éter que rodea su tierra. No soy un ser humano, sino un espíritu y un demonio del ardiente infierno. Soy lo que ustedes, gente de Orleáns, y su estúpida policía, llaman el Hombre del Hacha.

Cuando llegue el momento, vendré a clamar nuevas víctimas. Solo yo sé quiénes serán. No dejaré pistas más allá de mi hacha sangrienta, chorreante de la sangre y los cerebros de aquel a quien habré enviado al infierno, para que me haga compañía.

Si deseas, puedes decirle a la policía que tenga cuidado de enfrentarme. Por supuesto, soy un espíritu razonable. No me ofende la manera en que han realizado sus investigaciones en el pasado. De hecho, han sido tan impensablemente estúpidos que no me han hecho reír solo a mí, sino a Su Satánica Majestad, Francis Joseph, etc. Pero díganles que tengan cuidado. No les permitan tratar de descubrir qué soy, pues sería mejor para ellos no haber nacido que desatar mi ira. No creo que haya necesidad de tal advertencia, pues estoy seguro de que la policía siempre me evitará, como lo han hecho en el pasado. Son lo suficientemente inteligentes para saber cómo mantenerse libres de todo mal.

Sin duda alguna, ustedes, gente de Orleáns, piensan que soy el peor asesino… y lo soy, pero podría ser mucho peor si así lo deseara. Si quisiera, podría visitar su ciudad cada noche. A mi voluntad podría masacrar miles de sus mejores ciudadanos, pues tengo una amistad cercana con el Ángel de la Muerte.

Ahora, para ser exactos, a las 12:15 (hora de la tierra) del próximo martes en la noche, pasaré sobre Nueva Orleáns. En mi infinita misericordia, les haré una pequeña proposición. Aquí está:

Soy un fanático del Jazz, y juro por todos los demonios en las regiones interiores que cualquier persona en cuya casa una banda de Jazz esté tocando a todo volumen (a la hora que ya he mencionado) será perdonada. Si todos tienen una banda de Jazz tocando, pues, bien, mucho mejor para ustedes. Una cosa es segura y es que algunos de los que se atrevan a no escuchar esta música en la noche del martes (en caso de que alguien se atreva) probarán mi hacha.

Bueno, dado que tengo frío, y extraño el cálido ambiente de mi nativo Tártaro, creo que es hora de que deje esta tierra. Cesaré mi discurso en la esperanza de que publiquen esto, y de que la noticia le caiga bien a su gente. He sido, soy y seré el peor espíritu que jamás ha existido, tanto en la realidad como en los reinos de la fantasía.

Firmado: El Hombre del Hacha

Nadie sabe la procedencia de este asesino. Algunos incluso afirman que se trató de un verdadero espíritu, otros hablan de un fanático del Jazz dispuesto a llevar al extremo su obsesión. En todo caso, aquella noche miles de hogares contrataron bandas o improvisaron fiestas con tal de evitar el designio, y aquellos que no podían hacerlo llevaron a toda su familia a los salones de baile. Nunca vio aquella región una noche de Jazz como aquel martes de marzo de 1919.

¿Qué opinas? ¿Espíritu, asesino, fanático? ¿O sólo un hombre obsesionado con el Jazz?

Fuente de imágenes: 1: survivalhorroronline.com, 2: prairieghosts.com, 3: odetocode.com

La carta del “Hombre del Hacha” de Nueva Orleáns

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Bibliografía

El pensante (4 julio, 2015). La carta del “Hombre del Hacha” de Nueva Orleáns. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/la-carta-del-hombre-del-hacha-de-nueva-orleans/