“La Calamidad de los Españoles”, el Olonés Francés

Historia, Personajes terroríficos, Personas sorprendentes

Incursión violenta en las costas caribeñas

Jean David Nau, fue un corsario al servicio del Imperio francés a mediados del siglo XVII. Su conocido dote de crueldad, refleja la descomunal violencia vivida en el Caribe colonial. Parte hacia el mar, dejando su pueblo natal Sables D’Olonnes, que lo acompañará toda su vida en el epíteto con el cual fue conocido por el mundo caribeño: “El Olonés francés”.

Sus primeras aventuras no se diferencian en nada a la de otros grandes piratas de su tiempo, comienza lanzándose al mar con unos cuantos hombres para tomar las costas caribeñas pero no logra un botín considerable. Esto lo hace entender la necesidad de obrar de otra manera para saquear el oro de los españoles que tanto ambicionaba, por ello comienza a subir el nivel a la estrategia pirata.

La toma de Maracaibo

El sitio de la ciudad venezolana, junto con Gibraltar, la ciudad de donde salía el cacao ha Europa, fue un golpe durísimo sufrido por la administración colonial y los pobladores de estas ciudades. La tropa del Olonés venía compuesta por ocho barcos que llevaban más de 650 hombres. La llegada al golfo se tropezó con una fuerte defensa de la Marina Española en el fuerte de San Carlos, aunque esta fue vencida en menos de tres horas a punta de cañonazos de los barcos robados que comandaban los piratas.

La extenuante llegada a la ciudad desocupada por ordenes reales, se enfrentó con la tristeza pirata de no encontrar tesoro alguno, pero eso no fue mella para aprovecharse de la comida de las casas deshabitadas y los animales que vivían en la ciudad. Lograron escarbar y encontrar algunos doblones, pero tuvieron que tomar medidas más drásticas. Buscaron 20 prisioneros y les preguntaron sobre el tesoro buscado, la bodega de la Real Hacienda.

La resistencia de los rehenes fue admirable, pero más admirable la mano del general que sin temblar sacó el corazón de algún prisionero y se lo comió mientras veía los otros prisioneros, según nos relata el cronista acompañante Exquemelin.

Lógicamente le contaron todos los detalles del tesoro buscado, aunque eso no los salvó de la muerte de los hombres acompañantes. Fue dado un tesoro gigantesco que se llevó a los barcos, pero sin ningún propósito de conseguir algo con él más que prostitutas, ron, coñac y tabaco. Nunca pensaron en una inversión o mejora para sus barcos, aún estaba Gibraltar y allá encontrarían el dinero faltante para la logística pirata.

Gibraltar fue más fácil tomarla por la falta de una fortaleza tan extenuante como la asediada en Maracaibo. Aunque aquí las dinámicas económicas eran apacibles y enriquecedoras, el pirata no tuvo que demandar mucha fuerza bruta para entrar a la ciudad y comenzar con la rutina del saqueo: violación de mujeres, quema de edificios importantes, entre ellos iglesias, matanza indiscriminada de varones, quema de sacerdotes y oficiales, toma de rehenes y búsqueda insaciable de oro.

Luego de esto, amenazó con destruir la ciudad si no le pagaban una exorbitante cantidad de dinero, más de 20.000 pesos, que para la época podía ser más que el actual precio de una docena de aviones. Como no pagaron, la ciudad fue destruida, luego de esto no se recuperaría fácilmente, aunque una ciudad aledaña llevaría con el tiempo el comercio del cacao.

El golfo de Honduras y el fracaso de su segunda expedición

A pesar de contar con un número alto de piratas y de armas su búsqueda de oro por el Caribe, se tropezó con aguas poco profundas en el Golfo de Honduras. En estas tierras encontró muchos indígenas que cobardemente fueron asesinados por las manos del Olonés. Merodeo gran parte de la costa del actual país hasta llegar a territorio mexicano, pero se devolvió y no encontraba nada que fuera de valor.

Finalmente decidió internarse en Nicaragua e invadirla, pero para eso necesitaba pasar por una jungla llena de jaguares y animales venenosos, sin contar el extenuante calor del Caribe. El recorrido se demoró más de lo que el Almirante creía y tuvo que abortar la misión y volver a La Isla Tortuga.

Campeche y su nuevo fracaso

El fracaso en la nueva toma de pueblos era proporcional a la crueldad en aumento de este personaje. Fuera de los actos de canibalismo, asesinaba a piratas de su propio equipo, sólo para amedrentarlos y no traicionaban, esto será una regla que Barbanegra entenderá profusamente unos años después.

La nueva misión era asediar Campeche en el golfo de México, pero se encontró con una armada invencible. Ella cuidaba celosamente la costa del norte y a la menor ocasión hicieron enfrentamiento con los piratas en altamar. Afortunadamente para nuestro personaje, pudo escapar con 25 más en un barco que lograron robarle a los españoles, aunque el cuerpo de la expedición no corrió con buena suerte, fueron apaleados y mostrados sus cuerpos en las principales costas del Caribe.

La última expedición y la muerte del  pirata

En 1671, el Olonés francés intentará la venganza contra el Imperio Español, tomando el fuerte de Cartagena de Indias en Colombia. Para ello se internará en las costas colombianas, especialmente en una tórrida zona conocida con el Darién, pero el encuentro no es satisfactorio, se encuentran con una tribu indígena que los asedia por meses hasta que logran dar con los últimos piratas. La muerte que se cree que sufrieron fue por canibalismo, así lo relata Exquemelin. Nunca más se volvió a saber del gran Olonés.

Fuente de imágenes: 1: unionyucatan.mx, 2: farm3.static.flickr.com, 3: 3.bp.blogspot.com

“La Calamidad de los Españoles”, el Olonés Francés

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Bibliografía

El pensante (5 Noviembre, 2015). “La Calamidad de los Españoles”, el Olonés Francés. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/la-calamidad-de-los-espanoles-el-olones-frances/