La Burbuja del Arte

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Un vistazo a los dos lados de la moneda

La burbuja del arte y la autogestión del arte son dos conceptos que conviven repeliéndose en la psique de diferentes artistas o de los allegados al mundo del arte. Para desentrañar ambos términos y entender como cada uno ha afectado éste ámbito (arte y sus diferentes vertientes) como tal, es necesario definirlos poco a poco. Cabe aclarar que lo escrito acá no busca tomar partido por lo uno o lo otro, solo quiere mostrar los efectos y ofrecer ambos lados de la historia.

A lo largo de la historia de la humanidad, el arte ha estado presente como la necesidad primordial de los seres humanos de poderse expresar y dejar su vestigio. A pesar de los estragos del tiempo, ese sería a grosso modo uno de los tantos significados que se podría extraer.

Empero, sucede que cuando gente ajena a las bellas artes o no afines al arte en general se involucra, suele desvirtuarse el carácter poético del mismo. Por ejemplo, las mismas casas de subastas arman bloques para darle el valor monetario a un artista y poder tomar la mejor parte de un botín: un ejemplo de ello es lo sucedido con la obra de Picasso que se vendió en 179,36 millones de dólares cuando en 1997 la obra tenía un valor estimado de 32 millones de dólares.

Estos coleccionistas emergentes y con arcas llenas de dinero inflan lo que ha venido a denominarse «la burbuja del arte». Alguna obra de un artista predilecto comienza a tomar más y más celebridad, al punto de convertirla en un negocio donde todo es masificado o comercializado, sin sentido o gracia. Así, el arte deja de tratar sobre lo sublime de la creación humana y se convierte en una carrera por lo más llamativo o extraño: solo hay que ver los animales sumergidos en formol, elaborado por Hirst, 32 millones de dólares por una cabra en una piscina de químicos.

James Hirst

Por otro lado, existen ejemplos del arte por el arte. Un caso interesante es el documental titulado Tabacalera: cultivando autogestión, donde los artistas encargados del proyecto tienen premisas muy claras: “la distancia se puede cortar por medio de la cultura”, “el arte es medio de expresión de un colectivo”, “el arte es medio de enseñanza” y así una sucesiva serie de eventos y actividades que realiza cada miembro de la Tabacalera, para exponer qué es la autogestión.

Autogestión es la herramienta idónea para crear un espacio libre de políticas o de incentivos monetarios que lo único que generan es competencias indeseadas entre los miembros del gremio. Es así que ante esta nueva perspectiva donde los mismos artistas generan sus propios espacios y medios de circulación, saliendo de ese espacio tradicional (muchas veces una galería) y generando resiliencia que les permita afrontar las crisis políticas o económicas del país de residencia del artista.

Esta autogestión es una bocanada de aire refrescante para enfrentarse a un mano a mano con los marchantes, quienes parecieran desear tener el control del legado del arte. José Mugrabi, el coleccionista israelí-colombianodueño de gran parte de las obras Warhol (casi 800 cuadros con un valor estimado de 1000 millones de dólares). Un artista íntegro debería estar en la capacidad de tomar su obra y hacerla valiosa sin la influencia de agentes externos, de hacerla única y poder hacer con ella, lo que más convenga para su prestigio e influencia.

Una reflexión final sobre el mercado del arte y su futuro

Basándonos en ambos documentales y en los dos puntos de vista que tratan de exponer, hay que tener en cuenta varios factores: el primero es que todo artista novato necesita prepararse, no sólo en el área escogida para desenvolverse profesionalmente (cualquiera de las vertientes de las bellas artes) sino que debe estar en la capacidad de lidiar con las situaciones que le presente el Mercado del Arte, un mundo que puede ser feroz, de quitar el sentido de una obra y masificar una creación para venderla sin miramientos. Aunque suene muy sentimentalista, con el arte contemporáneo actual y su comportamiento en el mercado mencionado se ha perdido esa sensación que provocaba mirar una obra.

Lo que nos lleva a un segundo factor a analizar: ¿podemos vivir del arte? Vender algo, por ejemplo, una pintura, no es señal de que el cuadro como tal haya perdido lo esencial. Si se conoce y aprende cuál es la importancia del arte en la sociedad podremos aprovechar todas las variedades que nos puede ofrecer: el arte como terapia, como activismo, como medio de gestión cultural y de expresión, como método de enseñanza y pedagogía. En últimas, se trata de entenderlo como algo holístico, y entender que no está limitado a un solo campo (y mucho menos, al campo del lucro financiero).

Como reflexión final, es necesario que los artistas se preparen para el mercado, que en su labor sean los entes que construyen espacios y medios, que recuperan las bases primordiales de la razón de ser del arte y, en la academia o experiencia de vida, que se conviertan en profesionales íntegros, listos para autogestionarse y reventar la burbuja.

Bibliografía:

  1. Documental La Burbuja Del Arte: Realidad o Ficción y la Tabacalera: cultivando autogestión.
  2. https://academic.microsoft.com/paper/1424423386/related:
  3. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5160120 
  4. https://mvsnoticias.com/noticias/actualidad/rompe-obra-de-picasso-record-mundial-en-subasta-por-179-millones-de-dolares-616/.
  5. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3523715.

Imágenes: 1 y 3: guiarepsol.com, 2: semana.com

La Burbuja del Arte
21 diciembre, 2019
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